Solo desde el Reino del Espíritu se os puede ofrecer a vosotros, los seres humanos, lo que sirve a lo espiritual dentro de vosotros para la perfección. Este mundo terrenal jamás podrá daros comida y bebida para el alma, sino que siempre nutrirá solo el cuerpo, que es perecedero, al igual que este mundo terrenal. Pero vosotros, es decir, vuestra alma seguirá existiendo eternamente y, por lo tanto, solo puede ser nutrida con comida imperecedera y bebida imperecedera, alimento que solo puede provenir del Reino imperecedero.
Mientras vosotros, los humanos os negáis a reconocer que algo espiritual e imperecedero reside en vuestro interior, no consideraréis este aspecto espiritual, sino que solo cuidaréis del cuerpo, pues su existencia es innegable. Y mientras el ser humano no tiene ningún vínculo con el reino espiritual por no creer en tal cosa, solo se cuidará del cuerpo, mientras que el alma quedará vacía, y su viaje por la Tierra será completamente inútil, pues deja el cuerpo en el mismo estado en que ella se mudó al nacer.
Si vosotros, los humanos, supierais o quisierais creer cuán terrible sería para vosotros daros cuenta de que habéis recorrido en vano el camino terrenal y que habéis desaprovechado un privilegio que podría haberos traído una vida glorioso en el reino espiritual.... Si creyeseis que vuestra vida terrenal es algo tan significativo, que se os ofrece sólo una vez, pero que vuestra vida física desvanece como la espuma si se vive solamente de manera terrenal.
El reino espiritual se acerca a vosotros una y otra vez; sus habitantes se esfuerzan constantemente por ponerse en contacto con vosotros, una y otra vez tratan de influir en vuestros pensamientos para dirigirlos hacia Dios, y una y otra vez influyen también en los acontecimientos externos para lograr este objetivo. Pero vosotros, los humanos, sois seres completamente libres que no pueden ser forzados a aceptar sus pensamientos y deseos. Vosotros habéis sido puestos en medio de este mundo, y debéis encontrar vuestro propio camino de este mundo terrenal hacia el reino espiritual. Se os ayudará de cualquier manera, pero no seréis forzados....
Dado que hay tanto en juego para vosotros durante el tiempo de la vida terrenal, también se os concederá mucha gracia; es decir, Dios hace que Su amor sea excepcionalmente efectivo en vosotros, colmándoos de toda clase de gracias, “dándolas” incluso cuando no sois dignos. Él Mismo se asegura de que se establezcan vínculos entre el reino espiritual y la Tierra, para que los seres de luz puedan expresarse perceptiblemente a los seres humanos.... Y Él Mismo desciende a la Tierra en la Palabra, Él se dirige a los seres humanos para facilitarles la creencia en un Reino “espiritual”, para influir en sus almas y para brindarles un poderoso alimento.
Pero Él siempre necesita a estos seres humanos que Le sirven como mediadores, aquellos que ya han establecido un vínculo con Él y el reino espiritual.... aquellos que reciben los dones de la gracia directamente de Él para impartirlos a quienes aún son incrédulos, para que no estén sujetos a ninguna coerción de la creencia. Sin embargo, es una gracia especial porque la resistencia de los seres humanos es tan grande que no son dignos de una transmisión de gracia. Sin embargo, a veces es posible romper esta resistencia y guiar los pensamientos de los seres humanos hacia el reino espiritual, y solo entonces lo espiritual dentro del ser humano.... el alma.... puede recibir lo que necesita urgentemente para su maduración en esta Tierra.
El mundo terrenal y el reino espiritual están tan alejados el uno del otro que el ser humano tiene que dar un gran paso para completar el cambio, un paso del que seguramente nunca se arrepentirá, pues solo ahora cumple su propósito terrenal, sólo ahora el alma recibe lo que le corresponde. Incluso si el cuerpo debe quedar en segundo plano.... Pero la entrada en el más allá se convertirá para el alma en un día de alegría, porque ahora encontrará su camino allí y lo reconocerá como su verdadera patria, del que nunca más saldrá....
amén
TraductorAus der Welt des Geistes nur kann euch Menschen das geboten werden, was dem Geistigen in euch dienet zur Vollendung. Die diesirdische Welt wird euch niemals geben können Speise und Trank für die Seele, sondern sie wird immer nur den Körper versorgen, der vergänglich ist, so wie auch die diesirdische Welt vergänglich ist. Ihr aber, d.h. eure Seele, bleibt ewiglich bestehen, also kann sie auch nur genährt werden mit unvergänglicher Speise und unvergänglichem Trank, einer Nahrung, die ihr nur aus dem unvergänglichen Reich zugehen kann. Solange ihr Menschen aber nicht erkennen oder anerkennen wollet, daß sich in euch etwas Geistiges, Unvergängliches birgt, so lange werdet ihr auch nicht dieses Geistige bedenken, sondern nur dem Körper alles zukommen lassen, weil dessen Sein nicht zu leugnen ist.... Und solange der Mensch also keine Bindung hat mit dem geistigen Reich, weil er nicht an ein solches glaubt, wird immer nur sein Körper versorgt werden, doch seine Seele wird leer ausgehen, und ihr Gang über die Erde ist völlig nutzlos, denn sie verläßt den Körper in der gleichen Verfassung, in der sie ihn bezogen hat bei der Geburt. Wüßtet ihr Menschen oder wolltet ihr doch glauben, wie furchtbar für euch einmal das Erkennen sein wird, den Erdengang vergeblich zurückgelegt zu haben, und ihr eine Vergünstigung ungenützt gelassen habt, die euch ein herrliches Leben im geistigen Reich hätte eintragen können.... Wolltet ihr doch glauben, daß euer Erdenleben etwas so Bedeutsames ist, das euch nur einmal geboten wird, daß aber euer körperliches Leben vergeht wie Schaum, wenn es nur rein irdisch ausgelebt wird. Das geistige Reich tritt euch immer wieder nahe, seine Bewohner sind ständig bemüht, mit euch Kontakt zu bekommen, immer wieder suchen sie, auf eure Gedanken einzuwirken, diese hinzuwenden zu Gott, und immer wieder wirken sie auch auf äußerliches Geschehen ein, um dieses Ziel zu erreichen.... Aber ihr Menschen seid völlig freie Wesen, die nicht zu ihrem Denken und Wollen gezwungen werden dürfen. Ihr seid mitten in die Welt hineinversetzt worden, und ihr müsset von selbst euch den Weg bahnen aus dieser irdischen Welt in das geistige Reich. Geholfen wird euch in jeder Weise, aber gezwungen werdet ihr nicht.... Weil aber so viel für euch auf dem Spiel steht in der Zeit des Erdenlebens, wird euch auch viel Gnade gewährt, d.h., Gott lässet Seine Liebe ungewöhnlich wirksam werden an euch, indem Er euch überschüttet mit Gnadenbeweisen aller Art, indem Er "schenkt", auch wenn ihr dessen nicht würdig seid. Er sorgt selbst, daß aus dem geistigen Reich Bindungen zur Erde angeknüpft werden, daß sich Wesen des Lichtes den Menschen vernehmbar äußern können.... Und Er Selbst steigt zur Erde nieder im Wort, Er spricht die Menschen an, um ihnen den Glauben an ein "geistiges" Reich zu erleichtern, um auf ihre Seelen einzuwirken und diesen kräftige Nahrung zuzuführen. Aber Er bedarf dazu immer solcher Menschen, die Ihm als Mittler dienen, die selbst die Bindung mit Ihm und mit dem geistigen Reich schon hergestellt haben.... die also direkt von Ihm die Gnadengaben in Empfang nehmen, um sie nun den noch ungläubigen Menschen zu vermitteln, auf daß diese keinem Glaubenszwang unterliegen. Dennoch ist es eine besondere Gnade, weil die Abwehr der Menschen so groß ist, daß sie einer Gnadenzufuhr nicht würdig sind. Doch zuweilen gelingt es, jene Abwehr zu brechen und der Menschen Denken hinzuleiten in das geistige Reich, und dann erst kann das Geistige im Menschen.... die Seele.... das empfangen, was sie dringend benötigt zu ihrem Ausreifen auf dieser Erde. Die irdische Welt und das geistige Reich stehen so weit ab voneinander, daß der Mensch einen großen Schritt tun muß, um den Wechsel zu vollziehen, den er aber ganz gewiß niemals bereuen wird, denn nun erst erfüllt er seinen Erdenlebenszweck, nun erst kommt die Seele zu ihrem Recht, wenngleich der Körper zurückstehen muß.... Aber der Eingang in das jenseitige Reich wird für die Seele zu einem Freudentag werden, weil sie sich nun schon darin zurechtfindet und es auch als ihre wahre Heimat erkennt, die sie nun auch ewiglich nicht mehr verlassen wird....
Amen
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