B.D.-Nr. 7164

La importancia del vínculo con el reino espiritual....

Solo desde el Reino del Espíritu se os puede ofrecer a vosotros, los seres humanos, lo que sirve a lo espiritual dentro de vosotros para la perfección. Este mundo terrenal jamás podrá daros comida y bebida para el alma, sino que siempre nutrirá solo el cuerpo, que es perecedero, al igual que este mundo terrenal. Pero vosotros, es decir, vuestra alma seguirá existiendo eternamente y, por lo tanto, solo puede ser nutrida con comida imperecedera y bebida imperecedera, alimento que solo puede provenir del Reino imperecedero.

Mientras vosotros, los humanos os negáis a reconocer que algo espiritual e imperecedero reside en vuestro interior, no consideraréis este aspecto espiritual, sino que solo cuidaréis del cuerpo, pues su existencia es innegable. Y mientras el ser humano no tiene ningún vínculo con el reino espiritual por no creer en tal cosa, solo se cuidará del cuerpo, mientras que el alma quedará vacía, y su viaje por la Tierra será completamente inútil, pues deja el cuerpo en el mismo estado en que ella se mudó al nacer.

Si vosotros, los humanos, supierais o quisierais creer cuán terrible sería para vosotros daros cuenta de que habéis recorrido en vano el camino terrenal y que habéis desaprovechado un privilegio que podría haberos traído una vida glorioso en el reino espiritual.... Si creyeseis que vuestra vida terrenal es algo tan significativo, que se os ofrece sólo una vez, pero que vuestra vida física desvanece como la espuma si se vive solamente de manera terrenal.

El reino espiritual se acerca a vosotros una y otra vez; sus habitantes se esfuerzan constantemente por ponerse en contacto con vosotros, una y otra vez tratan de influir en vuestros pensamientos para dirigirlos hacia Dios, y una y otra vez influyen también en los acontecimientos externos para lograr este objetivo. Pero vosotros, los humanos, sois seres completamente libres que no pueden ser forzados a aceptar sus pensamientos y deseos. Vosotros habéis sido puestos en medio de este mundo, y debéis encontrar vuestro propio camino de este mundo terrenal hacia el reino espiritual. Se os ayudará de cualquier manera, pero no seréis forzados....

Dado que hay tanto en juego para vosotros durante el tiempo de la vida terrenal, también se os concederá mucha gracia; es decir, Dios hace que Su amor sea excepcionalmente efectivo en vosotros, colmándoos de toda clase de gracias, “dándolas” incluso cuando no sois dignos. Él Mismo se asegura de que se establezcan vínculos entre el reino espiritual y la Tierra, para que los seres de luz puedan expresarse perceptiblemente a los seres humanos.... Y Él Mismo desciende a la Tierra en la Palabra, Él se dirige a los seres humanos para facilitarles la creencia en un Reino “espiritual”, para influir en sus almas y para brindarles un poderoso alimento.

Pero Él siempre necesita a estos seres humanos que Le sirven como mediadores, aquellos que ya han establecido un vínculo con Él y el reino espiritual.... aquellos que reciben los dones de la gracia directamente de Él para impartirlos a quienes aún son incrédulos, para que no estén sujetos a ninguna coerción de la creencia. Sin embargo, es una gracia especial porque la resistencia de los seres humanos es tan grande que no son dignos de una transmisión de gracia. Sin embargo, a veces es posible romper esta resistencia y guiar los pensamientos de los seres humanos hacia el reino espiritual, y solo entonces lo espiritual dentro del ser humano.... el alma.... puede recibir lo que necesita urgentemente para su maduración en esta Tierra.

El mundo terrenal y el reino espiritual están tan alejados el uno del otro que el ser humano tiene que dar un gran paso para completar el cambio, un paso del que seguramente nunca se arrepentirá, pues solo ahora cumple su propósito terrenal, sólo ahora el alma recibe lo que le corresponde. Incluso si el cuerpo debe quedar en segundo plano.... Pero la entrada en el más allá se convertirá para el alma en un día de alegría, porque ahora encontrará su camino allí y lo reconocerá como su verdadera patria, del que nunca más saldrá....

amén

Traducido por: Hans-Dieter Heise

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.