Comparar anuncio con traducción

Otras traducciones:

“Escuchad Mi discurso....”

Busco de dirigirme a cada ser humano cuando se le acerca Mi Palabra.... Ya sea que la escuche en su congregación, la lea o se le presente en una conversación.... siempre hay una oportunidad para que Yo pueda dirigirme a él, si él mismo lo desea, porque también puede desvanecerse en su oído, sus ojos pueden pasar por alto las palabras, puede estar distraído en las conversaciones, puede que no toque su corazón.... pero solo entonces cuando ha tocado el corazón Yo Mismo Me he dirigido a él. Pero no debe pasar ninguna oportunidad de escucharme, porque Mi mensaje solo puede ser una bendición para él.

Y por eso ningún ser humano puede decir que nunca ha tenido la posibilidad de escucharme a Mí Mismo, porque Yo Me acerco a cada uno porque quiero ganar a cada uno para Mí, y eso solo puede suceder si Yo Mismo Me dirijo a cada uno y Me presta atención. Pero para hacer lo último no puedo obligarlo.... de lo contrario, verdaderamente todos serían tocados por la fuerza de Mi Palabra, y ésta ya habría entrado en el corazón de todos los seres humanos. Pero “entrar bajo coerción” a Mis exigencias, que Mi Palabra impone al ser humano, no sería un éxito para vuestras almas, y por eso tengo que esperar hasta que os abráis por voluntad propia, hasta que Me prestéis vuestro oído por vuestra propia voluntad, hasta que escuchéis Mis Palabras y luego las sigáis....

Pero Yo hablo a cada ser humano individualmente, y más de una vez en su vida.... una y otra vez intento hacerme oír porque de ello depende vuestra salvación de alma, vuestro destino en la otra vida cuando tengáis que abandonar el cuerpo terrenal. Mi Palabra debe haber resonado en vosotros, es decir, debéis haber encontrado eco en vuestros corazones y haberos impulsado a vivir vuestra vida correspondiente a esta Palabra. Entonces la dicha será vuestra suerte en el más allá; entonces no tendréis que temer ninguna necesidad ni tormento, porque ya estabais en comunión Conmigo en la Tierra, porque abristeis vuestros corazones y vuestros oídos al discurso que resonó para vosotros.... No dejéis que Mi Palabra caiga en oídos sordos; prestad atención cuando resuena en vosotros, reflexionad al respecto y procurad vivirla, y seréis bendecidos por el efecto de la Palabra.... Os tocará como un don de amor, y se manifestará como tal; os traerá luz y fuerza, mientras que de otro modo permaneceríais sin luz ni fuerza, por muy rica que la vida terrenal os considera con tesoros terrenales. Solo podéis hacer feliz a vuestra alma con la fuerza del Espíritu, y esta la recibís a través de la transmisión de Mi Palabra, independientemente de la forma en que la recibís....

Dejaos abordar siempre y en todas partes, simplemente teniendo la voluntad y el deseo de ser abordados de Mí Mismo. Entonces siempre será Mi Palabra, ya sea que la escuchéis o la leáis. El deseo de Mi Palabra también os asegura la recepción, y la fuerza de Mi Palabra siempre fluirá hacia vosotros si tan solo deseáis íntimamente ser abordados de Mí. Porque entonces vuestra voluntad se vuelve hacia Mí, y entonces todo lo que queráis y emprendáis debe establecer el vínculo entre nosotros. Y entonces Mi Palabra también debe resonar en vosotros, porque vosotros mismos abrís vuestro oído y vuestro corazón a través de vuestro deseo, y Yo puedo dirigirme a vosotros.... Puedo hablaros como un padre habla a sus hijos, y siempre estaréis en la bendición de este Mi discurso....

amén

Traductor
Traducido por: Hans-Dieter Heise

“Ascoltate il Mio Discorso.... ”

Cerco di parlare ad ogni uomo, quando gli viene portata vicino la Mia Parola. Se la sente ora nella sua comunità, se la legge oppure gli viene sottoposta in un colloquio, è sempre un’occasione, dove Io Stesso posso parlargli, se lui stesso lo vuole, perché può anche riecheggiare oltre al suo orecchio, i suoi occhi possono leggere al di là delle Parole, può essere disattento durante il colloquio, può non toccare il suo cuore, ma solo quando tocca il suo cuore, ho parlato a lui. Non dovrebbe però lasciar passare oltre a lui nessun’occasione per ascoltarMi, perché il Mio Discorso può essere solo di Benedizione per lui. Perciò nessun uomo può dire di non aver mai avuto l’opportunità di sentire Me Stesso, perché Mi avvicino ad ognuno, perché voglio conquistare ognuno per Me e questo può avvenire solamente, quando Io Stesso gli parlo e lui Mi dà ascolto. Ma a quest’ultima cosa non posso costringerlo, altrimenti sarebbero davvero tutti toccati dalla Potenza della Mia Parola ed avrebbe già trovato l’ingresso nei cuori di tutti gli uomini. Ma un ‘entrata nella costrizione’ alle Mie Pretese, che la Mia Parola pone agli uomini, non sarebbe nessun successo per le vostre anime e perciò devo attendere, finché vi aprite liberamente, finché Mi prestate da voi stessi il vostro orecchio, finché ascoltate le Mie Parole e poi le adempite. Parlo però ad ogni singolo e questo più di una volta nella vita. Cerco sempre di nuovo di procurarMi ascolto da voi, perché da questo dipende la salvezza della vostra anima, la vostra sorte nel Regno dell’aldilà, quando dovete abbandonare il corpo terreno. La Mia Parola vi dev’essere risuonata, cioè deve trovare l’eco nel cuore ed avervi indotti, a condurre la vostra vita rispetto a questa Parola. Allora la vostra sorte nell’aldilà sarà anche la Beatitudine, allora non avete da temere nessuna miseria e nessun tormento, perché allora già sulla Terra stavate in collegamento con Me, perché avete aperto il cuore e l’orecchio al Discorso che vi risuonava. Non lasciate riecheggiare la Mia Parola oltre alle vostre orecchie, fate attenzione quando vi risuona, riflettete su questa, e cercate di viverla fino in fondo e sarete felici sull’effetto della Parola. Vi toccherà come un Dono d’Amore, ed avrà l’effetto come Dono d’Amore: Vi procurerà Luce e Forza, mentre diversamente rimanete senza Luce e senza Forza, per quanto la vita terrena vi provveda ricchi in tesori terreni. Potete rendere felice la vostra anima soltanto con la Forza spirituale e questa la ricevete attraverso l’apporto della Mia Parola, non importa, in quale forma la ricevete. Lasciatevi interpellare sempre ed ovunque, avendo solamente la volontà ed il desiderio di venir interpellati da Me Stesso. Allora sarà sempre la Mia Parola, sia che la udiate e la leggiate. Il desiderio per la Mia Parola vi assicura anche la ricezione e vi affluirà sempre la Forza della Mia Parola, se soltanto desiderate intimamente, di essere interpellati da Me, perché allora la vostra volontà è rivolta a Me e poi deve stabilire il legame fra noi tutto ciò che volete ed intraprendete. Allora vi deve anche risuonare la Mia Parola, perché voi stessi vi aprite l’orecchio ed il cuore attraverso il vostro desiderio ed Io vi posso parlare. Posso parlarvi come un Padre parla con i Suoi figli e starete sempre nella Benedizione di questo Mio Discorso.

Amen

Traductor
Traducido por: Ingrid Wunderlich