B.D.-Nr. 7443
Busco de dirigirme a cada ser humano cuando se le acerca Mi Palabra.... Ya sea que la escuche en su congregación, la lea o se le presente en una conversación.... siempre hay una oportunidad para que Yo pueda dirigirme a él, si él mismo lo desea, porque también puede desvanecerse en su oído, sus ojos pueden pasar por alto las palabras, puede estar distraído en las conversaciones, puede que no toque su corazón.... pero solo entonces cuando ha tocado el corazón Yo Mismo Me he dirigido a él. Pero no debe pasar ninguna oportunidad de escucharme, porque Mi mensaje solo puede ser una bendición para él.
Y por eso ningún ser humano puede decir que nunca ha tenido la posibilidad de escucharme a Mí Mismo, porque Yo Me acerco a cada uno porque quiero ganar a cada uno para Mí, y eso solo puede suceder si Yo Mismo Me dirijo a cada uno y Me presta atención. Pero para hacer lo último no puedo obligarlo.... de lo contrario, verdaderamente todos serían tocados por la fuerza de Mi Palabra, y ésta ya habría entrado en el corazón de todos los seres humanos. Pero “entrar bajo coerción” a Mis exigencias, que Mi Palabra impone al ser humano, no sería un éxito para vuestras almas, y por eso tengo que esperar hasta que os abráis por voluntad propia, hasta que Me prestéis vuestro oído por vuestra propia voluntad, hasta que escuchéis Mis Palabras y luego las sigáis....
Pero Yo hablo a cada ser humano individualmente, y más de una vez en su vida.... una y otra vez intento hacerme oír porque de ello depende vuestra salvación de alma, vuestro destino en la otra vida cuando tengáis que abandonar el cuerpo terrenal. Mi Palabra debe haber resonado en vosotros, es decir, debéis haber encontrado eco en vuestros corazones y haberos impulsado a vivir vuestra vida correspondiente a esta Palabra. Entonces la dicha será vuestra suerte en el más allá; entonces no tendréis que temer ninguna necesidad ni tormento, porque ya estabais en comunión Conmigo en la Tierra, porque abristeis vuestros corazones y vuestros oídos al discurso que resonó para vosotros.... No dejéis que Mi Palabra caiga en oídos sordos; prestad atención cuando resuena en vosotros, reflexionad al respecto y procurad vivirla, y seréis bendecidos por el efecto de la Palabra.... Os tocará como un don de amor, y se manifestará como tal; os traerá luz y fuerza, mientras que de otro modo permaneceríais sin luz ni fuerza, por muy rica que la vida terrenal os considera con tesoros terrenales. Solo podéis hacer feliz a vuestra alma con la fuerza del Espíritu, y esta la recibís a través de la transmisión de Mi Palabra, independientemente de la forma en que la recibís....
Dejaos abordar siempre y en todas partes, simplemente teniendo la voluntad y el deseo de ser abordados de Mí Mismo. Entonces siempre será Mi Palabra, ya sea que la escuchéis o la leáis. El deseo de Mi Palabra también os asegura la recepción, y la fuerza de Mi Palabra siempre fluirá hacia vosotros si tan solo deseáis íntimamente ser abordados de Mí. Porque entonces vuestra voluntad se vuelve hacia Mí, y entonces todo lo que queráis y emprendáis debe establecer el vínculo entre nosotros. Y entonces Mi Palabra también debe resonar en vosotros, porque vosotros mismos abrís vuestro oído y vuestro corazón a través de vuestro deseo, y Yo puedo dirigirme a vosotros.... Puedo hablaros como un padre habla a sus hijos, y siempre estaréis en la bendición de este Mi discurso....
amén