Grande es la alegría de las almas que encontraron la redención a través de vosotros y vuestra cooperación, ya sea en la Tierra o también en el reino del más allá, pues todos se encontraban en una gran necesitad, mientras estaban apartados de Dios, es decir, mientras estaban todavía atadas al adversario por su culpa del pecado, que las oprimía en todo sentido y buscaba impedirles alcanzar la redención. Es allí donde debe comenzar la ayuda de los semejantes, quienes, a través de la intercesión por las almas de los difuntos o a través de la proclamación del Evangelio entre los semejantes, llevan a cabo su trabajo de redención, rescatando continuamente nuevas almas del adversario y conduciéndolos a Dios.
Y en cuanto un alma haya encontrado el camino de regreso a Dios, su mayor necesidad se ha resuelto, y es bendecida por su redención, buscando entonces realizar el mismo trabajo a su vez; ayudar a las almas alejadas de Dios a encontrar el camino hacia Él y, por ende, hacía Él Mismo. Todo este trabajo no es evidente para los demás seres humanos como una actividad beneficiosa, porque siempre se refiere únicamente al bienestar del alma y, por lo tanto, se percibe como de escaso beneficio externo. Sin embargo, es uno de los actos más importantes que un ser humano puede realizar en la vida terrenal, porque a través de esto, el alma se salva de la muerte eterna, aunque el cuerpo sucumbe a la muerte física.
Pero la existencia del alma está asegurada en la bienaventuranza, pues el alma no puede perecer; sin embargo, el estado en que se encuentra es decisivo, ya que puede ser bienaventuranza o muerte. Si el alma está en estado de bienaventuranza, entonces se encuentra en un estado de vida que ahora no tiene fin. Y si el alma ha estado durante mucho tiempo en un estado de muerte en el más allá, es incomparablemente bienaventurada por haber escapado de ese estado y, gracias a vuestra ayuda, haber vuelto a la vida. Por lo tanto, nunca podréis realizar suficiente trabajo redentor a través de la intercesión por tales almas si queréis ayudarlas para llegar de la muerte a la vida.
Esta es una obra de la más grande misericordia, una obra de la más grande caridad, pues tales almas dependen de vuestra intercesión y os lo agradecerán eternamente, y a su vez, ayudarán a otros seres desdichados en el más allá. Pero sin esta intercesión, son demasiado débiles para llegar a la luz por su propia voluntad, y por lo tanto, se les debe brindar la primera ayuda a través de vuestro amor y la voluntad de ayudarles en su necesidad.
Todo pensamiento amoroso dirigido a ellos actúa como una fuerza y no perderá su efecto; todo pensamiento amoroso lo perciben como beneficioso y esto los inspira a acercarse a vosotros y escucharos cuando les transmitís el Evangelio en pensamientos, el cual ahora también aceptan porque se les ofrece con amor. El amor redime y salva a las almas de su necesidad, que incluyáis en vuestra oración amorosa, para que escapen del poder del adversario....
amén
TraductorGroß ist die Freude der Seelen, die durch euch und eure Mitarbeit Erlösung fanden, sei es auf Erden oder auch im jenseitigen Reich, denn sie alle befanden sich in großer Not, solange sie abseits waren von Gott, also in ihrer Sündenschuld noch gefesselt waren an den Gegner, der sie bedrängte in jeder Weise und alles zu verhindern suchte, daß solche Seelen Erlösung finden. Dort muß die Hilfe der Mitmenschen einsetzen, die durch Fürbitte für die Seelen der Abgeschiedenen oder durch Verkündigung des Evangeliums unter den Mitmenschen ihre Erlöserarbeit verrichten und immer wieder neue Seelen dem Gegner abringen und Gott zuführen. Und sowie eine Seele zu Gott zurückgefunden hat, ist ihre größte Not behoben, und sie ist selig über ihre Erlösung und sucht nun ihrerseits die gleiche Arbeit zu verrichten.... den Gott-fernen Seelen zu helfen, den Weg zu Gott und also Ihn Selbst zu finden. Es ist dies alles wohl eine Arbeit, die nicht sehr den Mitmenschen erkenntlich ist als segenbringende Tätigkeit, weil sie immer nur das Wohl der Seele betrifft und daher nach außen hin als wenig nutzbringend angesehen wird. Und dennoch ist sie eine der wichtigsten Verrichtungen, die der Mensch im Erdenleben tun kann, weil die Seele dadurch gerettet wird vom ewigen Tode, wenngleich der Leib dem körperlichen Tode verfällt. Aber das Bestehen der Seele ist gesichert in Seligkeit, denn die Seele kann nicht vergehen, aber der Zustand ist bestimmend, in dem sie sich befindet, denn dieser kann sein Seligkeit oder Tod. Ist aber die Seele im Zustand der Seligkeit, dann ist sie im Zustand des Lebens, der nun kein Ende mehr nimmt. Und hat sich die Seele lange schon im Zustand des Todes befunden im jenseitigen Reich, so ist es für sie unvergleichlich beseligend, wenn sie diesem Zustand entronnen ist und durch eure Mithilfe zum Leben gelangt ist, weshalb ihr nicht genug Erlöserarbeit durch Fürbitte für solche Seelen leisten könnet, wenn ihr ihnen helfen wollet, zum Leben vom Tod zu gelangen. Es ist dies ein Werk größter Barmherzigkeit, ein Werk größter Nächstenliebe, denn solche Seelen sind auf eure Hilfe durch Fürbitte angewiesen, und sie werden es euch ewiglich danken und ihrerseits wieder in gleicher Weise helfen den anderen unglückseligen Wesen im Jenseits. Aber ohne diese Fürbitte sind sie zu schwach, um aus eigenem Willen zum Licht zu gelangen, und darum muß die erste Hilfe ihnen geleistet werden durch eure Liebe und den Willen, ihnen Hilfe zu bringen in ihrer Not. Jeder liebende Gedanke an sie wirkt sich aus als Kraft und wird seine Wirkung nicht verfehlen, jeden liebenden Gedanken empfinden sie wohltätig, und er regt sie an, sich euch zu nähern und euch anzuhören, wenn ihr ihnen gedanklich das Evangelium vermittelt, das sie nun auch annehmen, weil es ihnen in Liebe dargereicht wird. Die Liebe erlöset und bringt den Seelen Rettung aus ihrer Not, die ihr in euer liebendes Gebet einschließet, auf daß sie der Macht des Gegners entrinnen können....
Amen
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