Habéis pasado por incontables etapas.... Así que estáis mirando hacia atrás a un camino de desarrollo de duración infinita, de un periodo de tiempo que no podéis medir, porque no sois capaces de comprender esos espacios de tiempo infinitos. Pero ya los habéis pasado atrás; de lo contrario, no estaríais en esta Tierra. Una mirada retrospectiva al tiempo que dejasteis atrás quizás os haría más comprensible la importancia de vuestra vida terrenal, pero no serviría a vuestra alma, que, impulsada por el miedo, simplemente continuaría su camino terrenal si poseía la capacidad de recordar y se daba cuenta de los interminables tormentos que ya ha tenido que sufrir durante el espacio de tiempo de su desarrollo ascendente.
Sin embargo, no se puede negar el hecho de que tuvisteis que pasar por tal espacio de tiempo de desarrollo, y que este espacio de tiempo casi ya ha llegado a su límite.... Pero vosotros mismos determináis esto último.... Y ese es el aspecto importante de vuestra existencia terrenal: que podéis poner fin a un estado eterno de tormento o prolongarlo de nuevo indefinidamente.... que forméis vuestro propio destino futuro durante vuestra vida terrenal. Durante tiempos eternos no se os podía hacer responsables, porque durante tiempos eternos teníais que moveros según la voluntad de Dios; estabais sujetos a la ley de la necesidad, estabais sujetos a la ley del orden divino, y tuvisteis que actuar según la voluntad de Dios. Y dentro de esta ley de necesidad, ascendisteis de nuevo al grado en que la encarnación como ser humano pudo tener lugar.
Pero ahora vuestra vida ya no está libre de responsabilidades, pues vosotros mismos determináis el rumbo y el éxito de vuestro libre albedrío.... Y este tiempo es sólo muy corto y podría ser vivido apropiadamente por cada ser humano, brindándole la mayor perfección posible, pues todos los medios están a su disposición; no se le exige nada imposible, sino que se le ayuda de cualquier manera, de cualquier manera se tiene en cuenta sus debilidades e imperfecciones en todo sentido, de modo que todos los medios están a su disposición para que su alma madure mediante el libre albedrío. Pero se le exige auto superación....
Se exige un esfuerzo propio por parte del ser humano, que ningún semejante ni ningún ser espiritual lleno de luz puede realizar para él.... de lo contrario, no quedaría ningún alma sin ser redimido en la Tierra, porque el amor de esos seres ya habría redimido todo lo que aún no está feliz. Pero la perfección final tiene que ser logrado por el ser humano mismo.... y también puede hacerlo, porque el amor de Dios es tan grande que otorga gracia inmerecida a todas Sus criaturas, simplemente para traerlas de regreso a la casa del Padre, para ganarlas para Sí, y arrebatárselas del adversario que las mantenía cautivas durante siglos eternos.
Pero este amor ilimitado Suyo no puede ir en contra de la ley.... para ser eficaz, debe encontrar corazones abiertos en los que pueda influir libremente. Y esta “apertura del corazón” debe ser realizada por cada ser humano; el libre albedrío debe ser activo, el ser humano debe anhelar conscientemente a Dios y la irradiación de Su amor. Entonces también se abrirá voluntariamente a la corriente divina del amor, y entonces no podrá haber nada más que un ascenso a las alturas, a la luz, a Dios, pues el amor de Dios tiene tal poder que atrae hacia Sí todo lo que no se resiste.
El muy breve tiempo de la vida terrenal tiene como propósito el regreso del ser humano a Dios, está destinada a superar la resistencia, el ser humano debe superarse a sí mismo, quien al comienzo de la encarnación como ser humano aún permanece en la resistencia, y se aferra firmemente al adversario de Dios, quien usa toda su influencia para fortalecer aún más la resistencia del ser humano. Y esta resistencia consiste en que el ser humano cultive el amor propio, que es completamente contrario al amor de Dios y es como una puerta cerrada que no deja pasar nada, porque el amor propio cree ser suficiente a sí mismo, demostrando así su arrogancia, que es parte del adversario de Dios. La humildad, en cambio, reconoce a su Señor y Dios.... un corazón humilde pide gracia y abre de par en par la puerta de su corazón para dejar entrar a Aquel, Que desea derramar Su amor sobre él....
Lo único que importa en la vida terrenal es que el ser humano renuncie a su resistencia, que lo ata irrevocablemente al adversario de Dios.... que su libre albedrío busque a su Dios y Padre y le implore misericordia. Entonces verdaderamente será recompensado ricamente, y su viaje terrenal no será en vano, pues el amor divino fluirá hacia él en abundancia. Y como el amor es luz y fuerza, el alma también debe llegar a ser lleno de luz y fuerza y madurará durante el tiempo de la vida terrenal y aunque todavía es tan corto comparado con el tiempo eternamente largo de antes. Un corazón abierto es la plena garantía que llegará a la perfección, pues donde el amor de Dios puede radiar, ya no hay oscuridad, allí solo hay luz y bienaventuranza, el derecho de lo perfecto, el derecho de los seres que han llegado a la perfección en la Tierra en el libre albedrío....
amén
TraductorDurch unzählige Stationen seid ihr hindurchgegangen.... Ihr blicket also auf einen Entwicklungsweg zurück von endloser Dauer, von einer Zeitspanne, für die euch jedes Maß fehlt, weil ihr so endlose Zeiträume nicht zu fassen vermögt. Aber ihr habt sie schon hinter euch, ansonsten ihr nicht auf dieser Erde weiltet. Eine Rückschau auf die hinter euch liegende Zeit würde euch wohl die Wichtigkeit eures Erdenlebens verständlicher werden lassen, aber sie würde nicht eurer Seele dienen, die von Angst getrieben nur noch ihren Erdenweg gehen würde, wenn sie das Rückerinnerungsvermögen besäße und die endlosen Qualen ihr zum Bewußtsein kämen, die sie schon erleiden mußte in der Zeitspanne ihrer Aufwärtsentwicklung. Dennoch ist die Tatsache nicht zu leugnen, daß ihr also einen solchen Zeitraum der Entwicklung durchleben mußtet und daß dieser Zeitraum nun fast seine Grenzen erreicht hat.... Aber letzteres bestimmet ihr selbst.... Und das ist das Schwerwiegende eures Erdenganges, daß ihr einem ewige-Zeiten-währenden Qualzustand ein Ende bereiten oder ihn wieder endlos verlängern könnet.... daß ihr euer weiteres Schicksal selbst gestaltet während der Zeit eures Erdenlebens. Ewige Zeiten konntet ihr nicht zur Verantwortung gezogen werden, denn ewige Zeiten mußtet ihr euch bewegen nach göttlichem Willen, ihr standet unter dem Mußgesetz, ihr waret dem Gesetz göttlicher Ordnung unterstellt und mußtet handeln nach dem Willen Gottes. Und in diesem Mußgesetz stieget ihr aufwärts wieder zu dem Grad, wo die Verkörperung als Mensch vor sich gehen konnte. Nun aber ist euer Leben nicht mehr verantwortungsfrei, denn ihr selbst bestimmt den Ablauf und den Erfolg eures freien Willens.... Und diese Zeit ist nur ganz kurz und könnte von jedem Menschen zweckmäßig ausgelebt werden und ihm die höchstmögliche Vollendung eintragen, denn ihm stehen dazu alle Mittel zu Gebote, es wird nicht etwas Für-ihn-Unmögliches verlangt, sondern in jeder Weise wird ihm geholfen, in jeder Weise wird seiner Schwäche und Unvollkommenheit Rechnung getragen, so daß ihm alle Mittel zur Verfügung stehen, die ihm ein Ausreifen seiner Seele im freien Willen ermöglichen. Aber es wird Selbstüberwindung von ihm gefordert.... Es wird eine eigene Leistung des Menschen gefordert, die kein Mitmensch oder kein lichtvolles geistiges Wesen für ihn leisten kann.... ansonsten es wahrlich keine unerlöste Seele mehr auf Erden geben würde, weil die Liebe jener Wesen schon alles erlöst hätte, was noch unselig ist. Die letzte Vollendung aber muß der Mensch selbst vollbringen.... Und er kann es auch, denn die Liebe Gottes ist so groß, daß sie unverdiente Gnaden über alle Seine Geschöpfe ausschüttet, um sie nur wieder zurückzuholen in das Vaterhaus, um sie für Sich zu gewinnen und dem Gegner zu entreißen, der sie endlose Zeiten gefangenhielt. Aber diese Seine übergroße Liebe kann nicht widergesetzlich wirken.... sie muß, um wirksam werden zu können, geöffnete Herzen finden, in die sie ungehindert einströmen kann. Und das "Öffnen des Herzens" muß jeder Mensch selbst besorgen, es muß der freie Wille tätig werden, es muß der Mensch bewußt verlangen nach Gott und Seiner Liebeanstrahlung, dann öffnet er sich auch freiwillig dem göttlichen Liebekraftstrom, und dann kann es gar nichts anderes als einen Aufstieg zur Höhe, zum Licht, zu Gott geben, denn die Liebe Gottes hat solche Kraft, daß sie alles an sich zieht, was sich nicht widersetzt. Die nur sehr kurze Erdenlebenszeit soll das Umkehren des Menschen zu Gott erzielen, sie soll den Widerstand aufheben, es soll der Mensch sich selbst überwinden, der zu Beginn der Verkörperung als Mensch noch im Widerstand verharrt und einen kräftigen Halt hat am Gegner Gottes, der allen Einfluß anwendet, um den Menschen in diesem Widerstand noch zu bestärken. Und der Widerstand besteht darin, daß der Mensch die Eigenliebe pflegt, die der Liebe Gottes völlig widerspricht und die gleich ist einer verschlossenen Tür, die nichts hindurchläßt, weil die Eigenliebe glaubt, sich selbst genug zu sein, und dadurch nur ihre Überheblichkeit beweiset, die Anteil ist des Gegners von Gott. Die Demut aber erkennt ihren Herrn und Gott.... ein demütiges Herz bittet um Gnade und öffnet die Herzenstür weit, um Den eintreten zu lassen, Der es beschenken möchte mit Seiner Liebe.... Es geht im Erdenleben nur darum, daß der Mensch seinen Widerstand aufgibt, der ihn unwiderruflich an den Gegner Gottes fesselt.... daß sein freier Wille seinen Gott und Vater suchet und Ihn um Gnade bittet. Dann wird er wahrlich überreich bedacht werden, und es wird sein Erdenlauf nicht vergeblich sein, denn die göttliche Liebe wird ihm überreich zuströmen, und da die Liebe Licht und Kraft ist, muß die Seele auch licht- und kraftvoll werden und ausreifen in der Erdenlebenszeit, und ob sie noch so kurz bemessen ist im Vergleich zu der ewig langen Zeit zuvor. Ein geöffnetes Herz ist volle Garantie dafür, daß sie zur Vollendung gelangt, denn wohin die Liebe Gottes strahlen kann, dort gibt es keine Finsternis mehr; dort gibt es nur noch Licht und Seligkeit, das Anrecht des Vollkommenen, das Anrecht der Wesen, die auf Erden zur Vollendung gelangten im freien Willen....
Amen
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