B.D.-Nr. 7213

Estado de responsabilidad.... Corazones abiertos....

Habéis pasado por incontables etapas.... Así que estáis mirando hacia atrás a un camino de desarrollo de duración infinita, de un periodo de tiempo que no podéis medir, porque no sois capaces de comprender esos espacios de tiempo infinitos. Pero ya los habéis pasado atrás; de lo contrario, no estaríais en esta Tierra. Una mirada retrospectiva al tiempo que dejasteis atrás quizás os haría más comprensible la importancia de vuestra vida terrenal, pero no serviría a vuestra alma, que, impulsada por el miedo, simplemente continuaría su camino terrenal si poseía la capacidad de recordar y se daba cuenta de los interminables tormentos que ya ha tenido que sufrir durante el espacio de tiempo de su desarrollo ascendente.

Sin embargo, no se puede negar el hecho de que tuvisteis que pasar por tal espacio de tiempo de desarrollo, y que este espacio de tiempo casi ya ha llegado a su límite.... Pero vosotros mismos determináis esto último.... Y ese es el aspecto importante de vuestra existencia terrenal: que podéis poner fin a un estado eterno de tormento o prolongarlo de nuevo indefinidamente.... que forméis vuestro propio destino futuro durante vuestra vida terrenal. Durante tiempos eternos no se os podía hacer responsables, porque durante tiempos eternos teníais que moveros según la voluntad de Dios; estabais sujetos a la ley de la necesidad, estabais sujetos a la ley del orden divino, y tuvisteis que actuar según la voluntad de Dios. Y dentro de esta ley de necesidad, ascendisteis de nuevo al grado en que la encarnación como ser humano pudo tener lugar.

Pero ahora vuestra vida ya no está libre de responsabilidades, pues vosotros mismos determináis el rumbo y el éxito de vuestro libre albedrío.... Y este tiempo es sólo muy corto y podría ser vivido apropiadamente por cada ser humano, brindándole la mayor perfección posible, pues todos los medios están a su disposición; no se le exige nada imposible, sino que se le ayuda de cualquier manera, de cualquier manera se tiene en cuenta sus debilidades e imperfecciones en todo sentido, de modo que todos los medios están a su disposición para que su alma madure mediante el libre albedrío. Pero se le exige auto superación....

Se exige un esfuerzo propio por parte del ser humano, que ningún semejante ni ningún ser espiritual lleno de luz puede realizar para él.... de lo contrario, no quedaría ningún alma sin ser redimido en la Tierra, porque el amor de esos seres ya habría redimido todo lo que aún no está feliz. Pero la perfección final tiene que ser logrado por el ser humano mismo.... y también puede hacerlo, porque el amor de Dios es tan grande que otorga gracia inmerecida a todas Sus criaturas, simplemente para traerlas de regreso a la casa del Padre, para ganarlas para Sí, y arrebatárselas del adversario que las mantenía cautivas durante siglos eternos.

Pero este amor ilimitado Suyo no puede ir en contra de la ley.... para ser eficaz, debe encontrar corazones abiertos en los que pueda influir libremente. Y esta “apertura del corazón” debe ser realizada por cada ser humano; el libre albedrío debe ser activo, el ser humano debe anhelar conscientemente a Dios y la irradiación de Su amor. Entonces también se abrirá voluntariamente a la corriente divina del amor, y entonces no podrá haber nada más que un ascenso a las alturas, a la luz, a Dios, pues el amor de Dios tiene tal poder que atrae hacia Sí todo lo que no se resiste.

El muy breve tiempo de la vida terrenal tiene como propósito el regreso del ser humano a Dios, está destinada a superar la resistencia, el ser humano debe superarse a sí mismo, quien al comienzo de la encarnación como ser humano aún permanece en la resistencia, y se aferra firmemente al adversario de Dios, quien usa toda su influencia para fortalecer aún más la resistencia del ser humano. Y esta resistencia consiste en que el ser humano cultive el amor propio, que es completamente contrario al amor de Dios y es como una puerta cerrada que no deja pasar nada, porque el amor propio cree ser suficiente a sí mismo, demostrando así su arrogancia, que es parte del adversario de Dios. La humildad, en cambio, reconoce a su Señor y Dios.... un corazón humilde pide gracia y abre de par en par la puerta de su corazón para dejar entrar a Aquel, Que desea derramar Su amor sobre él....

Lo único que importa en la vida terrenal es que el ser humano renuncie a su resistencia, que lo ata irrevocablemente al adversario de Dios.... que su libre albedrío busque a su Dios y Padre y le implore misericordia. Entonces verdaderamente será recompensado ricamente, y su viaje terrenal no será en vano, pues el amor divino fluirá hacia él en abundancia. Y como el amor es luz y fuerza, el alma también debe llegar a ser lleno de luz y fuerza y madurará durante el tiempo de la vida terrenal y aunque todavía es tan corto comparado con el tiempo eternamente largo de antes. Un corazón abierto es la plena garantía que llegará a la perfección, pues donde el amor de Dios puede radiar, ya no hay oscuridad, allí solo hay luz y bienaventuranza, el derecho de lo perfecto, el derecho de los seres que han llegado a la perfección en la Tierra en el libre albedrío....

amén

Traducido por: Hans-Dieter Heise

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.