B.D.-Nr. 7214
Habéis pasado por innumerables transformaciones y ascendisteis constantemente en vuestro desarrollo, pero esto tenía lugar según la ley de necesidad; estabais, por así decirlo, obligados a una actividad que os fue asignada, la cual también llevabais a cabo según vuestra transformación.... Era un estado de falta de libertad, un estado de estar atado, incapaz de disponer de sí mismo, pero sujeto al Legislador Eterno, Quien, sin embargo, en amor y sabiduría ordenó todo de tal manera como era bueno y prometedor. Y así, este largo tiempo de vuestro desarrollo ascendente también era de una cierta conveniencia.... es decir, lo espiritual que recorrió este camino logró irrevocablemente un grado de madurez que le permitió transformaciones cada vez más elevadas y, que finalmente también resultó en la encarnación como ser humano.... para la cual se requiere un cierto grado de madurez como prerrequisito.
Ahora, en la etapa final del desarrollo se da la posibilidad de liberarse completamente de la forma, para volver a alcanzar la espiritualización plena, a un estado de luz, fuerza y libertad.... sin embargo, también existe el peligro de estancamiento o regresión a un estado ya largamente superado.... porque ahora el ser humano puede querer y actuar libremente, en contraste con el estado donde todo seguía su curso según las leyes de la naturaleza y el éxito estaba garantizado.
Pero primero se le debe exigir a lo espiritual que tome una decisión libre, pues solo ahora se revelará que dirección tomará la voluntad de lo espiritual. Solamente esto es decisivo; si el ser se liberará de toda forma material externa y es apto para el reino de la luz. O si hará un último intento por alcanzar la luz en las esferas oscuras. Pues incluso esto último es posible por la gran misericordia y la gracia de Dios si el ser humano ha fracasado en la Tierra, pero entonces ya no le es posible alcanzar el grado de filiación de Dios que solo podrá ser adquirido en la Tierra.
Éste es, en resumen, el proceso de desarrollo de un alma.... Y los seres humanos deberían tomar nota de ello y hacer todo lo posible por madurar durante su corta vida terrenal, es decir, deberían vivir según los mandamientos de Dios y esforzarse por vivir en el amor, para que ellos también maduren inevitablemente.... Porque es solo el amor que le falta al ser, y que debe volver a encenderlo dentro de sí mismo para remediar toda deficiencia, para volver a ser perfecto, como lo era al principio....
A vosotros, los seres humanos, no se os exige nada imposible, pero si sabéis cuán inmensamente graves son las consecuencias de un estilo de vida justo o equivocado, si sabéis lo que hay detrás de vosotros y el destino que os espera, entonces debería ser fácil para vosotros hacer vuestra la voluntad de Dios y cumplir Sus fáciles mandamientos. Pues este cumplimiento del amor a Dios y al prójimo no requiere condiciones tan difíciles como las que os ha exigido el curso de desarrollo que ya ha pasado detrás de vosotros....
Solo necesitáis superar el amor propio y transformar vuestro ser en el amor desinteresado al prójimo; solo necesitáis dejar que vuestro ser primordial vuelva a abrirse paso de nuevo, y no perderéis nada, solo ganaréis, pues recibiréis libertad, luz y fuerza en abundancia y renunciaréis solo a bienes ilusorios temporales e ilusorias que solo benefician a vuestro cuerpo, pero no a vuestra alma. Pero esta prueba final de voluntad debe ser puesta sobre vosotros en la Tierra porque vuestro libre albedrío debe dar los pasos finales hacia la perfección; de lo contrario, el interminable tiempo que pasasteis bajo la ley de necesidad habría sido en vano, y vuestro ser corre el peligro de hundirse de nuevo en las profundidades....
Para ser inefablemente bendecido, vuestro libre albedrío debe decidirse sobre el regreso final.... pues este regreso no puede no puede tener lugar bajo coerción.... Y para esta decisión final, se os ha dado la vida terrenal como ser humano, que por lo tanto es tan inmensamente significativa para vosotros. Pero no se os exige nada imposible, sino único y exclusivamente el cumplimientos de los mandamientos divinos del amor.... Y todo ser humano puede practicar el amor, porque Dios ha puesto una chispa de amor en su corazón, que solo necesita encender, lo cual requiere la propia voluntad del ser humano.
Por lo tanto, vosotros, los seres humanos, también debéis ser conscientes del largo camino de desarrollo que ya habéis recorrido, y mediantes este conocimiento debéis adquirir un sentido de responsabilidad, para que ahora podáis vivir conscientemente vuestra vida terrenal, y conscientes del éxito o fracaso ahora querer y actuar en consecuencia. Pues es la última oportunidad para alcanzar la perfección, para llegar a una vida que perdura eternamente y promete una dicha inimaginable, pero que debe buscarse y alcanzarse mediante el libre albedrío....
amén