B.D.-Nr. 7196

¿Cómo debe ser la oración correcta?....

No negaré Mi ayuda a ningún ser humano quien Me la pida con fiel confianza.... Pero ¿cómo deben ser vuestras oraciones?.... Las palabras pronunciadas por vuestra boca, o los pensamientos fugaces que incluso se refieren simplemente a la redacción de la oración, no son suficientes.... Debéis hablarme como niños que hablan confiadamente a su Padre y no pediréis en vano. Porque quiero que vengáis a Mí con cada preocupación; quiero que Me habléis tan íntimamente que sentís Mi cercanía, quiero que os sintáis cada vez más conectados Conmigo, que no Me busquéis en la lejanía, sino que os sepáis constantemente cerca de Mí, una cercanía que solo vuestra voluntad, es decir, vosotros mismos podéis crear.

Es la certeza de Mi presencia la que os asegura todo: la ayuda, el sentimiento de seguridad y, por tanto, también una vida sin preocupaciones en esta Tierra, pues donde estáis seguros de Mi presencia, todas las preocupaciones y los problemas os abandonan, porque todo Me lo traéis con confianza, y Yo realmente os lo quito, porque Yo os amo y os he prometido siempre Mi ayuda....

Por lo tanto, ningún sufrimiento ni preocupación no necesita agobiaros en la Tierra, si Me dejáis estar presente entre vosotros.... y siempre Me dejáis estar presente ente vosotros a través de vuestra amorosa voluntad dirigida hacia Mí, a través de cada obra de amor dirigida al prójimo, a través de cada pensamiento sobre Mí, a través de cada palabra que vuestro corazón Me dirige a Mí.... que no solo sea formalidad ni palabrería. Por eso, os exhorto una y otra vez a orar “en espíritu y en verdad”.... Porque solo a una oración así puedo responder, solo a través de tales oraciones establecéis el vínculo Conmigo que también os asegura Mi ayuda.

Y por eso, siempre debéis buscarme en vuestros pensamientos; no debéis dejarme apartar de vuestros pensamientos por mucho tiempo. Siembre debo ser y seguir siendo el contenido de vuestra vida, y el mundo no debe dominar vuestros pensamientos. Y cuanto más íntimamente os aferráis a Mí, tanto más firmemente os mantengo, y más fácil os será dirigirme vuestras oraciones como niños. Cada llanto de un niño llega a Mi oído, y Mi amor paternal no le negará nada al niño.... a menos que dañe su alma. Pero Yo no defraudo la confianza de un niño, y todo lo guio hacia el bien por el amor del niño que se dirige hacia Mí, para que le ayude....

amén

Traducido por: Hans-Dieter Heise

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.