Todos vosotros lleváis dentro de vosotros la chispa divina que es parte del Espíritu Padre desde la Eternidad, la chispa espiritual que solo necesita encenderse para arder en una llama que puede iluminar y dar luz a todo lo que hay en vuestro interior. Vosotros no apreciáis este don divino.... que albergáis dentro de vosotros una parte de la Divinidad Eterna, que os une inextricablemente a Ella.... Así que, no importa cuán profundo hayáis caído, no importa cuán infinitas profundidades hayáis atravesados, puede que vuestro ser se haya alejado tanto de Dios por vuestra propia voluntad.... como seres humanos estáis conectados con Dios precisamente a través de la chispa espiritual que cada uno de vosotros, independientemente de vuestro grado de madurez, lleva dentro....
Pero podéis sentir esta conexión o no, dependiendo de si elegís libremente despertar esta chispa espiritual, dejar que se convierta en una llama a través de una vida vivida en el amor. Podéis optar por no utilizar esta chispa divina que hay en vosotros hasta el final de vuestra vida; entonces permanecerá latente en vuestro interior, y vuestra vida terrenal habrá carecido de sentido. Pero también podéis despertarla, y entonces podréis contemplar una vida terrenal ricamente bendecida, aunque solo sea en un sentido espiritual, pues el espíritu que hay en vosotros os prepara para la vida después de la muerte, para la vida que el alma lleva tras abandonar su cuerpo terrenal. Haber despertado el espíritu interior significa haber entrado conscientemente en la conexión con el Espíritu Padre desde la Eternidad; significa, haberse reconocido como parte de Dios, como un ser creado destinado a regresar a Dios como un “hijo”, de Quien una vez surgisteis como “criatura”.
Haber despertado el espíritu en sí mismo también significa, que este espíritu en él le ha desvelado un conocimiento que ha traído luz al ser humano, que ha recuperado la falta de cognición que le fue arrebatado antes de su caída en el abismo y que el ser humano tiene que recuperar irrevocablemente para ser y permanecer bendecido. Porque el espíritu interior es un don divino, y por ello el ser humano se verá inundada de luz, lo que otorga a la chispa espiritual el derecho de iluminarlo, instruirlo y guiarlo hacia la verdad.
Todos vosotros, los seres humanos, tenéis esta chispa espiritual dentro de vosotros, pero ¿cuántos de vosotros no le prestáis atención y no le dais el derecho ni la oportunidad de expresarse, yendo allí desprovistos de todo amor? Porque el amor es divino, el amor es la unificación con Dios, el amor establece la conexión entre la chispa espiritual que reside en vosotros y el Espíritu Padre desde la Eternidad, Que no puede manifestarse al ser humano sin amor. Por lo tanto, se apaga durante la vida terrenal sin haber tenido jamás efecto alguno en el ser humano, que muere sin amor y, por consiguiente, sin conexión alguna con Dios....
Dios jamás os abandonará, pero vosotros os alejáis de Dios, y Él no os obliga a pertenecerle. Así, la separación entre vosotros y Dios siempre es producida solo por vuestra propia voluntad y vuestra propia voluntad debe deshacer la separación. Pero por parte de Dios siempre se os ayudará en esto, pues Su parte espiritual mora en vosotros y siempre está dispuesto a comenzar Su obra de amor en vosotros, si tan solo le dais la oportunidad, si encendéis la chispa, lo que solo puede lograrse a través de obras de amor. Entonces pronto sentiréis la fuerza del amor de Dios fluyendo a través de vosotros, y tomaréis conciencia del Espíritu divino que reside en vuestro interior, el cual os impulsa constantemente a actuar con amor, porque quiere permanecer conectado con el Espíritu Padre desde la Eternidad, Cuya irradiación de amor es el espíritu que habita en vosotros....
Y debéis demostrar que sois dignos de esta irradiación de amor, debéis dar la vida al espíritu que hay en vosotros, debéis encender la chispa hasta convertirla en una llama brillante a través de actos de amor, y la unificación con el Espíritu Padre desde la Eternidad os traerá bendiciones inimaginables, maduraréis en vuestra alma, que el Espíritu ahora acoge bajo Su amoroso cuidado y podréis entrar en el reino de la luz después de vuestra partida de esta Tierra....
amén
TraductorVoi tutti portate in voi la scintilla divina, che è Parte dello Spirito del Padre dall'Eternità, la scintilla spirituale, che deve soltanto essere accesa, per divampare ad una fiamma che splende attraverso di voi e che può illuminare tutto. Ma voi non degnate questo Dono divino, che celate in voi una Parte dell'Eterna Divinità, che vi unisce con Lui inseparabilmente. Per quanto possiate essere caduti in basso, per quante profondità infinite abbiate attraversato, il vostro essere può essersi allontanato con la propria volontà tanto lontano da Dio per quanto, come uomo siete uniti con Dio appunto attraverso la scintilla spirituale, che ognuno cela in sé senza differenza del suo grado di maturità. Ma potete percepire questo collegamento oppure anche no, dipende solo se nella libera volontà lasciate giungere alla vita questa scintilla spirituale, mentre fate diventare la scintilla una fiamma attraverso una vita nell'amore. Fino alla fine della vita non potete far uso di questa divina scintilla, allora riposa in voi inattiva e la vostra vita terrena sarà stata una corsa a vuoto. Ma la potete anche risvegliare alla vita, allora potrete guardare ad una vita terrena riccamente benedetta, anche se soltanto nel senso spirituale, perché lo spirito in voi vi prepara per la Vita nel Regno dell'aldilà, per la Vita che conduce l'anima, quando ha lasciato il suo corpo terreno. Aver risvegliato lo spirito in sé alla Vita significa, aver stabilito coscientemente il collegamento con lo Spirito del Padre dall'Eternità; significa aver riconosciuto sé stesso come Parte di Dio, come un essere creato, che deve ritornare a Dio come “figlio”, dal Quale una volta è proceduto come “creatura”. Aver risvegliato lo spirito in sé alla Vita significa inoltre, che questo spirito in lui ha dischiuso un sapere, affinché si facesse Luce nell'uomo, che ha riconquistato la conoscenza che gli mancava, che una volta era la sua parte prima della caduta nell'abisso e che l'uomo deve riconquistare irrevocabilmente, se vuole essere e rimanere beato, perché lo spirito nell'uomo è Parte di Dio, e così sarà circomfluito dalla Luce quell'uomo che ha dato alla scintilla spirituale il diritto di illuminarlo, di istruirlo e di introdurlo nella Verità. Voi uomini avete tutti in voi questa scintilla spirituale, ma quanti di voi non vi badano mentre camminano privi di qualsiasi amore. Perché l'amore è divino, l'amore è l'unificazione con Dio, l'amore stabilisce il legame con la scintilla spirituale in voi con lo Spirito del Padre dall'Eternità, il Quale senza amore non può manifestarSi verso l'uomo, quindi si spegne durante la vita terrena, senza che l'uomo sia mai diventato attivo, il quale passa oltre senza amore e perciò non ha nessun collegamento con Dio. Dio non vi lascia mai più in eterno, ma voi abbandonate Dio, ed Egli non vi costringe di ascoltarLo. E così la separazione fra voi e Dio è sempre stabilita soltanto dalla vostra volontà stessa e questa stessa la deve anche sospendere Ma vi viene sempre aiutato da Parte di Dio, perché in voi riposa la Sua Parte di Spirito ed E' pronto in ogni tempo d'iniziare in voi la Sua Opera d'Amore, se soltanto Gli date l'opportunità, quando accendete la scintilla, cosa che procura soltanto l'agire nell'amore. Ma presto sentirete la Forza d'Amore di Dio che fluisce attraverso voi, e vi renderete conto dello spirito divino in voi, che vi spinge continuamente all'agire d'amore, vuole rimanere unito con lo Spirito del Padre dall'Eternità, la Cui Irradiazione d'Amore è lo spirito in voi. Vi dovete dimostrare degni di questa Irradiazione d'Amore, dovete dare la Vita allo spirito in voi, dovete accendere la scintilla ad una chiara fiamma attraverso l'agire d'amore, e l'unificazione con lo Spirito del Padre dall'Eternità vi procurerà un'insospettata Benedizione, maturerete nella vostra anima, che lo spirito ora prende nella sua amorevole assistenza, e potrà entrare nel Regno della Luce dopo il suo decesso da questa Terra.
Amen
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