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Uso adecuado de la fuerza vital.... Gran responsabilidad....

Aseguraos de que, al final de vuestra vida terrenal podéis mirar atrás y ver que vuestro camino terrenal que no haya sido en vano para vuestra alma.... Aseguraos que pueda madurar, y que al final todavía pueda apuntar un progreso en su desarrollo ascendente, pues la vida es corta y la eternidad infinita. Entonces entraréis en un reino que está diseñado de tal manera que corresponda a vuestro grado de madurez espiritual, un reino que puede ser indescriptiblemente bello, pero también sombrío o gris, si no os hundís en la más profunda oscuridad y vuestra condición es extremadamente dolorosa.

Aún vivís en la Tierra y vosotros mismos podéis crearos el estado, el destino que os espera en la eternidad. Todavía poseéis de la fuerza vital la que podéis usar para el bienestar de vuestra alma. Podéis realizar actos de amor; la fuerza para hacerlo está a vuestra disposición mientras viváis en la Tierra. Pero si descuidáis esto y perdéis la fuerza vital al morir del cuerpo, entonces ya no podréis compensarlo en el reino del más allá de obrar en amor, porque careceréis de toda fuerza necesaria para hacerlo.... Por lo tanto, no podéis consolaros en la Tierra con la idea de hacer en el más allá lo que antes descuidasteis.

Entonces estaréis completamente sin fuerzas y dependeréis de la ayuda, la cual deberá llegaros a través de la amorosa intercesión de seres humanos o de seres de luz.... Y también debéis cuidar de esto, mientras viváis en la Tierra, para ganaros el amor de vuestros semejantes, para que los buenos pensamientos os acompañen hasta la eternidad, para que seres humanos en la Tierra se cuiden de vosotros y os incluyan en sus oraciones, porque de lo contrario estaréis indefensos y abandonados en el otro lado y no podréis ayudaros a vosotros mismos en vuestra angustia.

No toméis la vida a la ligera; valorad su importancia, pues podéis acumular tesoros en la Tierra que os acompañarán por la eternidad, tesoros imperecederos, ya que son bienes espirituales que nadie os puede arrebatar. Por lo tanto, recordad siempre con la mayor seriedad que la hora de la muerte puede estar muy cerca, no dejéis pasar ninguna oportunidad de hacer una buena obra y luchad contra todos los deseos materiales y terrenales....

La vida no dura mucho, pero puede ser suficiente para revestir el alma de un vestido de luz, de modo que no necesita temer ninguna dificultad, ninguna oscuridad ni ninguna falta de fuerza al entrar en el reino espiritual, para que pueda acceder a todas las glorias que compensan con creces todo lo que sacrificó en la vida terrenal.... y cada alma también tendrá que reconocer cuán inútiles eran los bienes que mantenían cautivos los sentidos en la vida terrenal, y bienaventurados aquellos que no se dejaron dominar por tales bienes, bienaventurados aquellos para quienes el destino del alma significaba más que la comodidad del cuerpo, pues éstos no recorrieron el camino terrenal en vano, vivieron la vida correspondiente al propósito y acumularon riquezas para la eternidad....

Y nunca es demasiado tarde para dar la vuelta si el camino que seguéis es el equivocado.... Siempre podéis tomar la dirección correcta y reflexionar sobre vuestro verdadero propósito terrenal.... es decir, siempre podéis practicar y esforzaros por vivir una vida de amor.... Porque eso es todo lo que se os exige: que os transforméis en amor, que dejéis de lado el amor propio y practiquéis el amor desinteresado por vuestro prójimo, y así, a través del amor, establezcáis la unificación con Dios, Quien entonces también os garantiza una vida de bienaventuranza.

Pensad con gran seriedad en el final que a todo ser humano le espera algún día en esta Tierra y vivid ahora conscientemente como lo haríais si pudierais contemplar las glorias.... Pero debéis hacerlo sin conocimiento, solo con la fe de que os esperan glorias incomparables. Vivid en el amor, y entonces también viviréis en la voluntad de Dios. Y una vida de amor pronto os envolverá en un manto de luz, y entonces ya no necesitaréis temer ninguna oscuridad; la luz brillará en la Tierra ya un día en la eternidad....

amén

Traductor
Traducido por: Hans-Dieter Heise

Rechtes Nützen der Lebenskraft.... Große Verantwortung....

Sorget, daß ihr am Ende eures Erdenlebens zurückblicken könnet auf einen Erdenlauf, der nicht vergeblich gewesen ist für eure Seele.... Sorget, daß sie ausreifen kann und daß sie am Ende doch einen Fortschritt verzeichnen kann in ihrer Aufwärtsentwicklung, denn nur kurz ist das Leben und endlos lang die Ewigkeit. Ihr gehet dann in ein Reich ein, das beschaffen ist nach eurem Reifezustand, das unbeschreiblich schön sein kann, aber auch düster und grau, wenn ihr nicht gar in tiefste Finsternis sinket und euer Zustand überaus qualvoll ist. Noch lebt ihr auf Erden und könnet euch selbst den Zustand schaffen, das Los, das euch in der Ewigkeit erwartet. Noch seid ihr im Besitz von Lebenskraft, die ihr nützen könnet für eurer Seele Wohlergehen.... Denn ihr könnt Liebewerke verrichten, die Kraft dazu steht euch zur Verfügung, solange ihr auf Erden lebt.... Versäumt ihr dies aber und ihr verlieret eure Lebenskraft bei dem Tode des Leibes, dann könnt ihr im jenseitigen Reich es nicht mehr nachholen, in Liebe zu wirken, weil euch dazu jegliche Kraft mangelt.... weshalb ihr nicht auf Erden euch mit solchen Gedanken beruhigen könnet, im Jenseits zu tun, was ihr zuvor versäumtet. Ihr seid dann völlig kraftlos und auf Hilfe angewiesen, die euch liebende Fürbitte von Menschen oder die Lichtwesen bringen müssen.... Und auch dafür solltet ihr Sorge tragen, solange ihr auf Erden lebt, daß ihr euch die Liebe der Mitmenschen erringet, daß euch gute Gedanken nachfolgen in die Ewigkeit, daß sich eurer Menschen auf Erden annehmen und euch in ihre Gebete einschließen, weil ihr sonst hilflos und verlassen drüben weilet und euch selbst nicht helfen könnet in eurer Not. Nehmet das Leben nicht so leicht, wertet es aus, denn ihr könnet euch Schätze auf Erden sammeln, die euch nachfolgen in die Ewigkeit, die unvergänglich sind, weil es geistige Güter sind, die euch niemand nehmen kann. Darum solltet ihr mit größtem Ernst immer daran denken, daß die Todesstunde ganz nahe vor euch liegen kann, ihr sollt keine Gelegenheit vorübergehen lassen, wo ihr ein gutes Werk verrichten könnet, und ankämpfen gegen alle Begierden irdisch materieller Art.... Das Leben währet nicht lang, aber es kann genügen, der Seele ein Lichtkleid zu schaffen, daß sie keine Nöte, keine Finsternis und keine Kraftlosigkeit zu fürchten braucht bei ihrem Eintritt in das geistige Reich, daß sie in alle Herrlichkeiten eingehen kann, die alles das tausendfach ersetzen, was sie im Erdenleben hingab.... Und es wird auch eine jede Seele erkennen müssen, wie wertlos die Güter waren, die im Erdenleben die Sinne des Menschen gefangennahmen, und wohl denen, die sich nicht von solchen Gütern beherrschen ließen.... wohl denen, denen das Los der Seele mehr bedeutete als Wohlbehagen des Körpers, denn diese sind den Erdenweg nicht umsonst gegangen, sie haben das Leben zweckentsprechend gelebt und sich Reichtümer gesammelt für die Ewigkeit.... Und niemals ist es zu spät, umzukehren, wenn der Weg falsch ist, den ihr gehet.... Jederzeit könnet ihr die rechte Richtung einschlagen und jederzeit euch besinnen auf eure eigentliche Erdenaufgabe.... d.h., jederzeit könnet ihr euch üben und bemühen, ein Leben in Liebe zu führen.... Denn das ist alles, was von euch verlangt wird, daß ihr euch selbst zur Liebe wandelt, daß ihr die Eigenliebe zurückstellt und uneigennützige Nächstenliebe übet und durch die Liebe also den Zusammenschluß mit Gott herstellet, Der dann auch ein Leben in Seligkeit garantiert. Denket mit großem Ernst an das Ende, das jedem Menschen einmal beschieden ist auf dieser Erde, und lebet nun bewußt so, wie ihr es tun würdet, wenn ihr der Herrlichkeiten ansichtig würdet.... Aber ihr müsset dies tun ohne Wissen, nur im Glauben, daß euch Herrlichkeiten erwarten, die unvergleichlich sind. Lebet in der Liebe, und ihr lebet dann auch im Willen Gottes. Und ein Liebeleben wird euch bald in ein Lichtgewand hüllen, und ihr werdet dann keinerlei Finsternis zu fürchten brauchen, das Licht wird erstrahlen auf Erden schon und dereinst in der Ewigkeit....

Amen

Traductor
This is an original publication by Bertha Dudde