B.D.-Nr. 7241

Uso adecuado de la fuerza vital.... Gran responsabilidad....

Aseguraos de que, al final de vuestra vida terrenal podéis mirar atrás y ver que vuestro camino terrenal que no haya sido en vano para vuestra alma.... Aseguraos que pueda madurar, y que al final todavía pueda apuntar un progreso en su desarrollo ascendente, pues la vida es corta y la eternidad infinita. Entonces entraréis en un reino que está diseñado de tal manera que corresponda a vuestro grado de madurez espiritual, un reino que puede ser indescriptiblemente bello, pero también sombrío o gris, si no os hundís en la más profunda oscuridad y vuestra condición es extremadamente dolorosa.

Aún vivís en la Tierra y vosotros mismos podéis crearos el estado, el destino que os espera en la eternidad. Todavía poseéis de la fuerza vital la que podéis usar para el bienestar de vuestra alma. Podéis realizar actos de amor; la fuerza para hacerlo está a vuestra disposición mientras viváis en la Tierra. Pero si descuidáis esto y perdéis la fuerza vital al morir del cuerpo, entonces ya no podréis compensarlo en el reino del más allá de obrar en amor, porque careceréis de toda fuerza necesaria para hacerlo.... Por lo tanto, no podéis consolaros en la Tierra con la idea de hacer en el más allá lo que antes descuidasteis.

Entonces estaréis completamente sin fuerzas y dependeréis de la ayuda, la cual deberá llegaros a través de la amorosa intercesión de seres humanos o de seres de luz.... Y también debéis cuidar de esto, mientras viváis en la Tierra, para ganaros el amor de vuestros semejantes, para que los buenos pensamientos os acompañen hasta la eternidad, para que seres humanos en la Tierra se cuiden de vosotros y os incluyan en sus oraciones, porque de lo contrario estaréis indefensos y abandonados en el otro lado y no podréis ayudaros a vosotros mismos en vuestra angustia.

No toméis la vida a la ligera; valorad su importancia, pues podéis acumular tesoros en la Tierra que os acompañarán por la eternidad, tesoros imperecederos, ya que son bienes espirituales que nadie os puede arrebatar. Por lo tanto, recordad siempre con la mayor seriedad que la hora de la muerte puede estar muy cerca, no dejéis pasar ninguna oportunidad de hacer una buena obra y luchad contra todos los deseos materiales y terrenales....

La vida no dura mucho, pero puede ser suficiente para revestir el alma de un vestido de luz, de modo que no necesita temer ninguna dificultad, ninguna oscuridad ni ninguna falta de fuerza al entrar en el reino espiritual, para que pueda acceder a todas las glorias que compensan con creces todo lo que sacrificó en la vida terrenal.... y cada alma también tendrá que reconocer cuán inútiles eran los bienes que mantenían cautivos los sentidos en la vida terrenal, y bienaventurados aquellos que no se dejaron dominar por tales bienes, bienaventurados aquellos para quienes el destino del alma significaba más que la comodidad del cuerpo, pues éstos no recorrieron el camino terrenal en vano, vivieron la vida correspondiente al propósito y acumularon riquezas para la eternidad....

Y nunca es demasiado tarde para dar la vuelta si el camino que seguéis es el equivocado.... Siempre podéis tomar la dirección correcta y reflexionar sobre vuestro verdadero propósito terrenal.... es decir, siempre podéis practicar y esforzaros por vivir una vida de amor.... Porque eso es todo lo que se os exige: que os transforméis en amor, que dejéis de lado el amor propio y practiquéis el amor desinteresado por vuestro prójimo, y así, a través del amor, establezcáis la unificación con Dios, Quien entonces también os garantiza una vida de bienaventuranza.

Pensad con gran seriedad en el final que a todo ser humano le espera algún día en esta Tierra y vivid ahora conscientemente como lo haríais si pudierais contemplar las glorias.... Pero debéis hacerlo sin conocimiento, solo con la fe de que os esperan glorias incomparables. Vivid en el amor, y entonces también viviréis en la voluntad de Dios. Y una vida de amor pronto os envolverá en un manto de luz, y entonces ya no necesitaréis temer ninguna oscuridad; la luz brillará en la Tierra ya un día en la eternidad....

amén

Traducido por: Hans-Dieter Heise

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.