B.D.-Nr. 7452

Error y verdad entre la humanidad....

Es un gran salto que debéis hacer si queréis liberaros de todo el error que, espiritualmente hablando, os ha enredado a vosotros, los humanos. Todos vosotros os movéis solo muy poco en la verdad a menos que seáis guiados por el espíritu que mora en vosotros, el cual os guiará a la verdad, como os lo he prometido. Pero sin la obra del Espíritu, es difícil encontrar la verdad; los seres humanos se mueven en un modo de pensar que da pie a muchos errores, porque el error está mucho más extendido en la Tierra, y solo hay unos pocos se esfuerzan por escapar de ello en aras de la verdad pura.

Incluso donde existe la verdad, no se la reconoce como tal y, por lo tanto, no se la busca, mientras que cualquier error se acepta con buen grado y sin dudarlo, y de ahí ya podéis deducir que las masas suelen caer en el error, porque lo aceptan con mayor facilidad, mientras que el número de buscadores de la verdad es reducido. Aquí se habla de “la verdad” que está destinada a llenar el pensamiento espiritual del ser humano. Se trata de un conocimiento que trasciende las cosas espirituales y los mundos, un conocimiento que no puede ser profundizado a fondo intelectualmente y que, por lo tanto, no puede enseñarse como cualquier otro conocimiento mundano, que se transmite de humano a humano, respaldado con evidencias, y por consiguiente, se puede enseñar en un entorno escolar.

Todo aquello que puede mover los pensamientos de un ser humano más allá del ámbito terrenal sigue siendo una cuestión del corazón del individuo, éste puede formarse su propia opinión al respecto, para lo cual el corazón y la mente deben colaborar para llegar a un resultado que corresponda a la verdad. Pues existe una verdad que el corazón puede comprender mejor que la mente, aunque esta última también debe participar para poder difundir la verdad reconocida como tal. Pero primero, el corazón debe enfrentarse a ello, pues solo aquel cuyo corazón esté dispuesto a amar poseerá la verdad.... El amor y la verdad son inseparables, y esa es también la explicación de por qué se encuentra poca verdad entre los seres humanos, mientras que el error y la mentira son mucho más frecuentes.

Los corazones de los seres humanos se han enfriados, que tienen poca disposición para amar y, por lo tanto, sus corazones son pobres en amor. Un corazón empobrecido o desprovisto de amor es incapaz de reconocer o comprender la verdad. Tal corazón no anhela la verdad, que, al ser divina, contradice por completo la naturaleza de un ser humano sin amor.... Y así la humanidad se mueve en un matorral de doctrinas falsas acerca de su verdadero propósito, el origen y el objetivo del ser humano y de su relación hacia un Dios y Creador....

No se acepta ninguna doctrina que corresponda a la verdad; en cambio, se presentan numerosas conjeturas para que cada uno pueda formarse una opinión distinta, que ahora representa sin estar convencido interiormente al respecto. Y la ceguera espiritual aumenta a medida que se acerca el fin; cada vez se presta menos atención a lo que se presenta como “verdad”, y se concede cada vez más acceso a doctrinas falsas, y se ha vuelto casi imposible una luz que permita a todos calentarse e iluminar su oscuridad.... Todo es rechazado, y solo se respeta lo que pertenece al mundo, y pronto ya no habrá solución para liberar a los seres humanos de su estado mental oscuro, salvo una destrucción total de su pensamiento por acontecimientos extraordinarios....

Pero incluso estos acontecimientos solo tendrán un éxito parcial, pues quienes viven en la oscuridad no desean la luz, y no pueden ser iluminados por la fuerza. Sin embargo, la luz de la verdad finalmente se abrirá paso, aunque para muchos será demasiado tarde, que serán sorprendidos por la noche.... Porque la luz solo sigue brillando mientras es de dÍa.... y un día la noche caerá sobre aquellos que huyen de toda luz....

amén

Traducido por: Hans-Dieter Heise

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.