B.D.-Nr. 7332

La presencia de Dios y Su ayuda presuponen un vínculo consciente....

Con amor inagotable os acompaño desde el comienzo de vuestra encarnación como ser humano hasta vuestra muerte. Pero solo sois conscientes de Mi presencia cuando vosotros mismos la deseáis, cuando por vuestra propia voluntad establezcáis el vínculo Conmigo, pues Mi amor no puede obligaros y, por lo tanto, Mi amor se mantiene reservado cuando falta este anhelo de Mi presencia. Hasta entonces, sin embargo, corréis el peligro de que vuestra vida terrenal seguirá siendo un vacío, pues solo cuando la recorráis Conmigo os traerá un éxito para vuestra alma.

Sin ese vínculo consciente Conmigo no puedo influir en vosotros obviamente. Pero dado que Mi amor es infinito emplea otros medios que excluyen cualquier coacción amorosa y que, aun así, pueden generar un anhelo por Mi presencia. Y tales medios son los sufrimientos y dolores de toda clase, la tristeza y la angustia, las desgracias y catástrofes tan grandes que los seres humanos no pueden superarlas y que os impulsan involuntariamente hacia Aquel, Que es el Señor de todo.... Aquel que tiene el poder de evitarlo todo, pero Quien, por eso mismo, quiere que se Le aborde.

Siempre debe existir una pequeña creencia en él, de lo contrario, el ser humano no se recuerda de un Dios y Creador, sino que se fortalecerá aún más en su incredulidad. Sin embargo, incluso donde existe una pequeña cantidad de fe, ahí aún se puede lograr mucho a través del sufrimiento y el dolor, pues entonces el ser humano acude a Mí para pedirme ayuda. Y entonces, de esta manera, se establece el vínculo, y Yo tengo permiso para intervenir porque su libre albedrío lo lleva a Mí, otorgándome el derecho frente a Mi adversario, quien tenía igual derecho sobre el alma, pero que debe renunciar a ese derecho en favor de Mí cuando el ser humano mismo viene a Mí y ha establecido voluntariamente el vínculo Conmigo.

Y ahora, verdaderamente, estoy haciendo un buen uso de este vínculo ayudando a la persona a salir de su necesidad, y entonces también recordándole repetidamente Mi presencia, para que entonces ya no Me abandone por completo, aunque exista el peligro de que, tras superar su necesidad, vuelva a mostrarse indiferente hacia Mí. Pero sin embargo, su fe en Mí ha experimentado un fortalecimiento, y siempre regresará cuando le sobrevenga una nueva necesidad, para protegerle de caer en el abismo.

Los seres humanos deben saber siempre que Uno está siempre dispuesto a ayudar, y deben encomendarse a Él en toda necesidad. Cuanto más sincera sea su devoción a Mí en tales momentos de necesidad, con mayor disposición estaré a su lado, porque Mi amor nunca disminuye, sino que cada vez más abraza a Mi hijo, que se deja abrazar por Mí, su Dios y Padre desde la Eternidad. Mi amor acompañará al ser humano hasta el final de su vida y siempre espera pacientemente el momento en que el hijo Me necesita para intervenir en los momentos de mayor necesidad, cuando tan solo un pensamiento Me llega, cuando tan solo un clamor de auxilio toca Mi oído, al cual ciertamente prestaré atención, porque Me da testimonio de la fe en Mí, la cual jamás permitiré que sea avergonzada.

Considerad solo, que Yo Mismo soy el Amor.... que no puedo hacer otra cosa que ayudaros en vuestra necesidad, que Mi amor solo se detiene donde es rechazado por parte del ser humano, pero obra sin restricciones donde es aceptado, donde el ser humano mismo pide Mi presencia, y Yo se la demostraré cumpliendo sus peticiones, evitando su angustia y fortaleciendo su fe.... Porque Mi amor nunca cambia ni disminuye.... Pero solo puede hacerse efectivo cuando vosotros mismos lo deseáis, cuando os entregáis libremente a Mí, para que Yo pueda irradiar Mi amor a través de vosotros, lo cual también incluye aquellos actos de ayuda que experimentáis en la angustia del cuerpo y del alma....

amén

Traducido por: Hans-Dieter Heise

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.