B.D.-Nr. 7232

Las dificultades del fin de los tiempos....

Cuanto más se acerque el fin, más desalentados os sentiréis vosotros, los seres humanos, porque eso también se debe a los tiempos y sus fenómenos, que un alma con inclinación espiritual percibe todo como una carga, que siente las corrientes no espirituales, que es perceptible a las influencias del adversario, aunque no sucumbe a él. Pero siente como dolor todo aquello que no se mueva dentro del marco del orden divino, y dado que los seres humanos han salido más o menos de este orden, tal estado no está exento de consecuencias, y estas siempre afectan a aquellas almas que desean permanecer dentro del orden. Se requiere una fe firme para permanecer impasible ante tales influencias. El ser humano tiene que tener un vínculo tan firme con su Dios y Padre desde la Eternidad, que se mantenga, por así decirlo, por encima de todo de lo que sucede a su alrededor, porque es al mismo tiempo receptor del poder de Dios y, por lo tanto, vence todo lo que se dirige contra él.

Pero el desaliento aumenta a medida que se acerca el fin.... Esto también debe decírseos de antemano para que, a pesar de todo, permanezcáis firmes en la fe y no os dejéis abatir. Porque también vendrán para vosotros las horas en las que sentiréis el poder de Dios con alegría y felicidad, y de repente toda oscuridad que os rodea desaparecerá, porque el brillante rayo de amor de Dios penetrará y llenará vuestros corazones. Pero este último tiempo está lleno de pruebas, y esto también es una prueba permitida, para llevaros a vuestro Dios y Padre desde la Eternidad, de Quien sois Sus hijos, y quienes quieren seguir siendo Sus hijos a pesar de todas las aflicciones y tentaciones del adversario.

Vuestro Padre conoce los corazones de Sus hijos, y si tan solo consideráis que seréis juzgados según vuestra voluntad, entonces podréis afrontar con tranquilidad todo lo que os suceda. Él sabe a quién se dirige vuestra voluntad, y ya el temor por si solo lo demuestra, porque no teméis al Padre, sino al poder desconocido al que no deseáis someteros. Y puesto que vuestro Padre conoce vuestros corazones y vuestra voluntad, no permitirá que caigas presa de Su adversario; de esto podéis estar seguros. Por lo tanto, tened claro de que temáis.... Toda ansiedad es miedo a una fuerza poderosa.... El adversario de Dios es fuerte, pero nunca superior a Dios en fuerza.... y si vuestra voluntad está dirigida hacia Dios, entonces también estáis a salvo bajo Su protección de Su adversario, por mucho que os oprima.

No debéis temer a nadie, solo debéis creer que estáis bajo la protección del Padre.... y que incluso la influencia del adversario permanece ineficaz contra vosotros, porque no queréis que tenga poder sobre vosotros. Alguien os ama, y Su poder es verdaderamente más fuerte.... Aferraros a Él, y dejad de lado todo temor, y vuestra fe se fortalecerá cada vez más. Tampoco temeréis al fin, y cada día os encomendaréis de nuevo a vuestro Padre Celestial y, bajo Su protección y amparo, caminaréis con tranquilidad el camino hacia el fin, porque el Padre no abandona a Su hijo que desea estar con Él en Su casa....

amén

Traducido por: Hans-Dieter Heise

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.