B.D.-Nr. 7125

El cumplimiento del deber no es suficiente....

No debéis creer que estáis justificados ante Mí si llenáis vuestra vida terrenal solo con deberes terrenales, que os esforzáis por cumplir concienzudamente, pero cuyo cumplimiento no trae ninguna bendición a vuestra alma. Pues todo lo que hacéis en la Tierra se basa en cierto amor propio, si lo hacéis voluntariamente.... o se os imponen exigencias, que a su vez cumplís por razones egoístas si no estáis obligados a hacerlo.... Todo este “cumplimiento de deberes” no debe confundirse con el verdadero amor desinteresado al prójimo, que no desea nada para sí mismo, sino siempre solo ayudar y traer felicidad.

Cumplir con el deber es un instinto de auto-conservación, independientemente de si el ser humano mismo o sus familiares más cercanos se benefician de ello. Sin embargo, siempre será solo un beneficio terrenal; el alma ganará poco o nada de ello.... a menos que incluso las obras del deber se realizan con amor desinteresado, lo que significa que un ser humano puede tener ciertas obligaciones terrenales que cumplir, las cuales atiende con amor desinteresado. Los seres humanos pueden caer fácilmente en una especie de autocomplacencia cuando creen haber cumplido fielmente con sus deberes; pero no progresan en su desarrollo espiritual y, en su mayoría, no quieren saber nada del hecho de que su propósito terrenal es algo más que simplemente crear una vida terrenal estable.... incluso si, exteriormente, su estilo de vida parece estar en orden.

Si tan solo considerarais que podríais liberaros de todos vuestros deberes mañana mismo, y que entonces seríais juzgados según vuestra madurez espiritual.... y no cómo hayáis moldeado vuestra vida terrenal. Si considerarías que todos los deberes también pueden ser cumplidos por otros seres humanos, pero que el trabajo en el alma debe ser realizado por cada ser humano para sí mismo, y de hecho durante su vida terrenal.... No puede ser liberado de este trabajo. Por lo tanto, además de cumplir con su deber, debe practicar obras desinteresados de amor; tiene que hacer más libremente desde su interior, y el amor siempre debe impulsarlo a hacerlo. Solo entonces hará un verdadero uso de la vida terrenal, solo entonces corresponderá a Mi voluntad, y se transformará a sí mismo, es decir, su propio ser.... de vuelta a su ser primordial.

No es en absoluto un fracasado en este mundo, porque su alma seguirá progresando en su desarrollo. Solo entonces aprovechará plenamente la fuerza vital de la que dispone durante su vida terrenal, pero la cual tiene que renunciar en el momento de la muerte, y que pasará al más allá completamente impotente, a menos que haya adquirido previamente fuerza vital a través de obras de amor en la Tierra. Mientras aún posea fuerza vital, no la apreciará debidamente, pero tener que entrar al más allá en un estado completamente muerto finalmente le hará consciente de lo que ha perdido y de lo miserable que se encuentra ahora en comparación con su vida terrenal, donde podía crear y actuar con su fuerza vital.

Y por lo tanto, debe usar principalmente su fuerza vital para obrar en el amor, porque solo así puede aumentar su fuerza y adquirir bienes imperecederos.... mientras que todos los bienes terrenales son transitorios, y el ser humano mismo ni siquiera puede determinar la duración de tiempo en el que pueda disfrutarlos. Ya el día siguiente puede arrebatárselo todo.... Pero quien usa su fuerza vital para obrar en el amor nunca necesita tener tales pensamientos ni preocupaciones.... Puede renunciar a su vida terrenal cada día, y aun así será abundantemente bendecido y comenzará con fuerza la verdadera vida en el reino espiritual; no habrá perdido nada, sino que obtendrá un gran beneficio....

Por lo tanto, ningún ser humano jamás debe jactarse del cumplimiento de su deber, pues esto también puede ser evidencia de un amor equivocado; puede inducir a un ser humano a pensamientos erróneos, de modo que se conforme consigo mismo y ya no considere necesario hacer nada más. Yo exijo más de vosotros si deseáis entrar en una vida que jamás podréis perder.... Debéis transformaros irrevocablemente en amor, y por lo tanto, vuestra vida en la Tierra debe demostrar actos de amor desinteresados, solo entonces caminaréis en Mi voluntad, y solo entonces adquiriréis bienes imperecederos....

amén

Traducido por: Hans-Dieter Heise

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.