B.D.-Nr. 7032

El don de curar a los enfermos....

Yo concedo el don de la sanación de enfermos a quienes son fuertes en la fe y el amor. Solo puedo obrar a través de ellos, porque no actúo en contra de Mi ley de orden. Y, por lo tanto, solo unos pocos seres humanos son irradiados a través de esta fuerza santificadora que emana de Mí y brinda sanación completa a los enfermos.

Por eso es comprensible que incluso sanadores tan profundamente devotos Me proclamen a Mí y a Mi nombre, porque ellos también son de espíritu despierto y por lo tanto también saben acerca de Mi obra de redención y por lo tanto, también tratan ansiosamente enseñar a sus semejantes al respecto.

Por lo tanto, solo un verdadero confesor y proclamador de Mi nombre poseerá la fuerza sanadora, y vosotros, los seres humanos, debéis considerar esto, porque también se realizan curaciones simuladas, que no se llevan a cabo a través de Mi fuerza, sino que a menudo son obra del adversario. Las curaciones tienen que realizarse en Mi nombre, sólo entonces se puede hablar de un “don del Espíritu”, de una fe sumamente fuerte y de Mi obra directa en un ser humano, que se lleva a cabo precisamente a través de esos sanadores profundamente devotos.

Y otra vez os digo que en el enfermo ya tiene que estar presente un cierto grado de fe, que no debe rechazarme, sino más bien estar dispuesto a someterse fielmente a Mi obra en él.... Y entonces su curación fortalecerá su fe e incluso hará que los incrédulos adopten una postura diferente hacia las Enseñanzas de la fe, aunque él también sólo puede alcanzar una fe viva a través de una vida de amor....

Por lo tanto, entonces no se podría hablar de una fe forzada, sino de una transformación violenta de su manera de pensar, que le obligaba a comprometerse intelectualmente con algo que antes ignoraba. Pero solo puede alcanzar la verdadera fe a través de una transformación en el amor desinteresado al prójimo.

Pero quien se mantiene firme en la fe, experimentará un tremendo fortalecimiento como resultado, de modo que reconocerá el poder de Dios.... Y en vista del fin que se acerca, Me revelaré a menudo donde solo existen las condiciones previas para que un ser humano se entregue completamente a Mí, para que la fuerza de Mi Espíritu pueda fluir a través de él, para que pueda confesarme a Mí y a Mi nombre ante el mundo, para que ahora pueda usar la fuerza que fluye a través de él para el bien de sus semejantes, para la curación de enfermedades y dolencias de todo tipo.

Una fe viva, ganada a través del amor, es la primera condición para esto, y los seres humanos pueden considerarse afortunados de tener entre ellos un hermano tan profundamente fiel, que es un mediador entre ellos y a Mí, que recibe Mi fuerza directamente de Mí y la irradia de nuevo a sus hermanos que sufren, a quienes también me proclama a Mí Mismo y Mi obra de Redención con plena convicción.

Éste es un verdadero guerrero de Cristo, un siervo idóneo para Mí en Mi viña; es capaz de provocar avivamientos en los últimos tiempos, de guiar a los humanos hacia Mí en Jesucristo y, así, de realizar una obra de Redención por la cual lo bendeciré. Porque en este mundo oscurecido tienen que brillar luces brillantes para que los seres humanos puedan ver....

amén

Traducido por: Hans-Dieter Heise

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.