B.D.-Nr. 6983
La verdad pura solo puede llegar a vosotros a través de la fuerza del espíritu, porque solo es Espíritu, que forma parte de la Divinidad eterna, lo sabe todo y puede impartiros el conocimiento acerca de todo. Hasta que vosotros, los seres humanos, no hagáis vuestra esta verdad fundamental, todas vuestras investigaciones o reflexiones serán en vano, porque no podéis estar seguros de la exactitud de los resultados que habéis obtenido a través de la investigación y la reflexión. Y mientras algo os parezca dudoso no podéis afirmar con convicción su verdad. Por lo tanto, se desperdicia mucho trabajo intelectual, y los seres humanos desperdician mucho tiempo y energía que emplearían mucho más eficiente si, en lugar de estas investigaciones intelectuales realizaran obras de amor desinteresado.
Estas palabras son incomprensibles para el ser humano mundano, porque es incapaz de compaginar sus emociones con su intelecto.... Y, sin embargo, la actividad del intelecto solo es bendecida por Dios cuando el corazón está dispuesto a amar. Pues la bendición de Dios debe reposar sobre todo lo que un ser humano se propone a emprender.... O, en otras palabras, primero debe observarse el orden divino para que el pensamiento y la acción humano alcancen el verdadero éxito, un éxito valioso en todos los aspectos. El error, sin embargo, nunca tendrá un resultado exitoso, y ningún ser humano querrá conservarlo una vez que lo haya reconocido como tal. Además, reconocer el error y la falsedad sería fácil para cada ser humano que viva una vida de amor.
Todo sería tan claramente comprensible, si en el ser humano dejaría que la ley del orden divino se aplicara primero, cuando reconocería que primero tiene que permanecer dentro de este orden para también poder reconocer todo lo que le corresponde. Sin embargo, la ley del orden divino es y sigue siendo el amor.... Si esta ley se anula, si no se cumple, todas las consecuencias contradecirían irrevocablemente a este orden.
Sin embargo, la mentira y el error existen fuera del orden divino. Siempre estarán presentes ahí donde se cometen pecados contra el orden divino, donde los seres humanos conviven en el desamor y ya no comprenden el sentido de su vida terrenal. Por lo tanto, si el ser humano busca la verdad, es imposible encontrarla entre quienes viven obviamente en contra de Dios, cuyas vidas no revelan ningún orden divino basado en el principio fundamental del amor. Porque allí, el Espíritu de Dios no puede expresarse. Allí, la “parte divina de Dios” se ve obstaculizada en su actividad, y el intelecto del ser humano no puede sustituir el Espíritu de Dios.
Cuánto más rico, por tanto, es el ser humano que a través de una vida de amor desinteresado al prójimo, es instruido y guiado por el espíritu divino en sí y que, al entrar en la otra vida puede contemplar con perfecta claridad todo lo que todavía estaba oculto para él en la Tierra.... en comparación con aquellos que sobrecargan su intelecto y, sin embargo, nunca escaparán del pensamiento limitado si viven una vida sin amor.... Al final de su vida terrenal, solo la oscuridad los envolverá, pues todo conocimiento terrenal se pierde, y solo el conocimiento espiritual conserva su valor después de la muerte del cuerpo.
Pero todos los seres humanos llevan la chispa del Espíritu divino en sí, y sería posible para todos los seres humanos hacer que la chispa del espíritu se manifieste. Sin embargo, su libre albedrío tiene que impulsarlos a moverse dentro del orden divino, es decir, vivir en el amor. Pues la verdad también es una señal del orden divino, pues solo la “Divinidad” puede ser llamada como “Verdad Eterna”, y por lo tanto, cualquier explicación veraz tiene que surgir de Dios, Quien la transmite a los seres humanos a través de Su Espíritu.
Sin embargo, Dios solo puede hablar a través de Su Espíritu a quienes ya están dentro de Su esfera de amor, porque quienes están fuera no pueden oír la voz del Espíritu. Los seres humanos entran en Su divina esfera de amor cuando practican el amor, pero sin obras de amor, se aíslan de Aquel Que es el Amor Eterno y la Verdad Eterna....
Y por mucho que empleen su intelecto, no llegarán a la verdad; más bien, todas sus investigaciones y conclusiones se desviarán de la verdad pura que Dios concede solo a quienes desean pertenecer a Él, se esfuerzan por vivir en el orden divino y, por lo tanto, despiertan la chispa del espíritu en sí para que pueda expresarse, y ya no temen caer en la mentira y el error. Pues Dios Mismo los protege de esto iluminado su espíritu y guiando correctamente sus pensamientos, para que sean perfectamente capaces de distinguir la verdad del error.
amén