Comparar anuncio con traducción

Otras traducciones:

Un amplio espacio en el más allá....

Los espacios infinitamente extensos están desprovistos de objetos en los que vaga el alma, que entra inmadura al más allá.... Debéis comprender esto, que ella misma no puede percibir nada espiritual, que lo terrenal ya no está presente y que su propia imagen ideal está completamente borroso y confusa debido a su falta de madurez espiritual; por lo tanto tampoco puede crear su propio entorno a partir de sus pensamientos, pues no tiene una idea clara, igual que su estado de alma está vacío.... especialmente si, a pesar de su avanzada edad no aprendió a superar el mundo antes de su partida de la Tierra.

Pero carecer completamente de fe tiene como consecuencia que ya nada conmueve el alma y, por lo tanto, su estado en el más allá equivale a un espacio completamente vacío, en el que ahora vaga incesantemente, siempre con la esperanza de encontrar al alguien a quien el alma busca.... Este es un estado agonizante, destinado a despertar cierto anhelo en el alma.... el anhelo de un alma afín, con la que podría intercambiarse acerca de este estado.

Y cuando este anhelo crece y se vuelve abrumador, entonces suele interponerse un ser en el camino que parece perfectamente adaptado a su condición, pero que en realidad es un ser de luz que se acerca al alma de manera velada para influir en ella para que su forma de pensar cambié. Pues, cuando un alma se encuentra desolada tras vagar durante tanto tiempo, ella agradece cualquier estímulo que le ofrezcan los seres de luz mediante las numerosas sugerencias a las que debe responder para cambiar lentamente su condición.

Pero a veces también es difícil convencer a un alma de una sugerencia cuando está tan endurecida que no busca ningún cambio, que se aferra obstinadamente a su forma de pensar y, aun así, culpa a un Ser superior de su agonizante condición. Porque ningún ser humano incrédulo carezca de una chispa de conocimiento de Dios, y siempre acusarán a este Ser divino y Le atribuirán su desafortunada situación.... por eso también puede durar un tiempo interminable hasta que un alma así se vuelve suave y dócil y sigue la sugerencia de un ser de luz que se le acerca con la misma apariencia.

Entonces, sin embargo, la situación cambia notablemente, y el crepúsculo se vuelve cada vez más brillante y claro, aunque todavía no se puede hablar de un círculo de luz en el que entre el alma, pero comienza a vislumbrar objetos aquí y allá, el vacío del espacio se interrumpe, y el alma capta diversas impresiones y exige una actividad, que ahora le es asignada por el ser de luz.

Cada alma que vaga por esos espacios tan amplios y vacíos se le unen, en determinados espacios de tiempo, seres de luz que quieren ayudarla, pero no todos los seres de luz son escuchados. Y por eso puede durar tiempos eternos hasta que una alma como tal encuentra la Salvación, hasta que se vuelva tan dócil que acepta el Evangelio del amor que se le proclama y actúa en consecuencia.... Pero sin amor, la Salvación jamás es posible.... Y por eso la intercesión de un ser humano es tan importante, pues logra vencer la resistencia del alma, de modo que ésta acepta de buen grado toda la guía e instrucción de los seres de luz, y así, en un tiempo relativamente corto pasa del vacío del espacio a lugares hermosos y habitados donde ahora sigue trabajando sin descanso en su progreso espiritual.

Pues el esfuerzo más grande de los seres de luz consiste en guiar a las almas a Jesucristo, porque sin Él ninguna alma encuentra la Redención de su miserable estado. Y donde la intercesión de un ser humano apoya esta obra, el alma puede encontrar más fácilmente a Jesucristo, porque ella siente el amor del ser humano lo cual despierta el amor recíproco en el alma.... Y el amor vuelve a unirse con el amor, un alma amorosa reconoce a Jesucristo como Dios y Redentor del mundo, y se entrega a Él sin resistencia alguna. Entonces, el alma, se salva para siempre....

amén

Traductor
Traducido por: Hans-Dieter Heise

Weiter Raum im Jenseits....

Gegenstandslos sind die endlos weiten Räume, in denen die Seele umherirrt, die unreif in das jenseitige Reich eingeht.... Ihr müsset das verstehen, daß sie selbst nichts Geistiges schauen kann, Irdisches nicht mehr vorhanden ist und ihr eigenes Wunschbild auf Grund ihrer mangelhaften Seelenreife völlig verwischt und verwirrt ist, sie also sich auch keine Umgebung selbst bilden kann aus ihren Gedanken heraus, denn sie hat kein klares Gedankenbild, genau wie ihr Seelenzustand leer ist.... besonders wenn sie trotz des hohen Alters nicht die Welt überwinden lernte vor ihrem Abscheiden von der Erde. Aber völlig glaubenslos zu sein hat zur Folge, daß nichts mehr die Seele bewegt und daher eben ihr Zustand im Jenseits einem völlig leeren Raum entspricht, indem sie nun unaufhörlich wandert, immer in der Hoffnung, jemanden zu treffen, den die Seele suchet.... Es ist dies ein qualvoller Zustand, der dazu führen soll, daß in der Seele ein bestimmtes Verlangen geweckt wird.... das Verlangen nach einer gleichgesinnten Seele, mit der sie sich austauschen könnte über diesen Zustand. Und wenn dieses Verlangen anwächst und überstark wird, dann tritt ihr zumeist ein Wesen in den Weg, das scheinbar völlig ihrem Zustand angepaßt ist, aber eine Lichtseele ist, die in Verhüllung sich der Seele naht, um auf diese einzuwirken, daß sich ihr Denken ändert. Denn sowie eine Seele abgeödet ist durch das lange Umherirren, ist sie dankbar für jede Anregung, die ihr von seiten der Lichtwesen aus geboten wird durch vielerlei Vorschläge, auf welche die Seele eingehen muß, um ihren Zustand langsam zu wandeln. Aber mitunter ist auch das schwer, die Seele zu gewinnen für einen Vorschlag, wenn diese so verhärtet ist, daß sie keinerlei Wandel anstrebt, daß sie verstockt verharrt in ihrem Denken und dennoch ein höheres Wesen verantwortlich macht für ihren qualvollen Zustand. Denn kein ungläubiger Mensch ist ohne einen Funken Gotterkenntnis, und immer wird er dieses Gottwesen anklagen und Ihm seinen unglückseligen Zustand zur Last legen.... weshalb es auch endlose Zeiten dauern kann, bis eine solche Seele weich und gefügig ist und die Anregung eines Lichtwesens, das in gleicher Verkleidung zu ihr tritt, befolgt. Dann aber wandelt sich auch der Zustand auffällig, und die Dämmerung wird immer lichter und klarer, wenn auch noch nicht von einem Lichtkreis gesprochen werden kann, in den die Seele eintritt, aber sie beginnt hier und da Gegenstände zu erblicken, die Leere des Raumes wird unterbrochen, und die Seele nimmt verschiedene Eindrücke auf und verlangt nach einer Betätigung, die ihr von seiten des Lichtwesens nun auch zugewiesen wird. Jeder Seele, die in solchen weiten leeren Räumen umherirrt, gesellen sich in bestimmten Zeiträumen Lichtwesen zu, die ihr helfen wollen, aber nicht jedem Lichtwesen wird Gehör geschenkt. Und darum kann es ewige Zeiten dauern, bis eine solche Seele Erlösung findet, bis sie so weit gefügig geworden ist, daß sie das ihr verkündete Evangelium der Liebe annimmt und danach tätig wird.... Doch ohne Liebe kann ihr niemals Erlösung werden.... Und darum ist die Fürbitte eines Menschen von so großer Bedeutung, denn diese bringt es zuwege, daß der Abwehrwille einer Seele gebrochen wird, daß sie bereitwillig alle Hinweise und Belehrungen der Lichtwesen entgegennimmt und sie in verhältnismäßig kurzer Zeit aus dem leeren Raum in schöne bewohnte Gegenden kommt, wo sie unaufhaltsam nun weiterarbeitet an ihrem geistigen Fortschritt. Denn der Lichtwesen größtes Bemühen ist, die Seelen hinzuführen zu Jesus Christus, ohne Den keine Seele Erlösung findet aus ihrem unseligen Zustand. Und wo die Fürbitte eines Menschen dieses Bemühen der Lichtwesen unterstützt, dort kann die Seele leichter zu Jesus Christus finden, denn sie spürt die Liebe des Menschen, die in dem Wesen Gegenliebe erweckt.... Und Liebe schließt sich wieder mit Liebe zusammen, eine liebende Seele erkennt Jesus Christus als Gott und Erlöser der Welt, und sie wird sich Ihm hingeben ohne jeglichen Widerstand.... Und dann ist die Seele gerettet für Zeit und Ewigkeit....

Amen

Traductor
This is an original publication by Bertha Dudde