B.D.-Nr. 7642

Vivir según el orden divino es la ley fundamental....

No podéis invalidar las leyes divinas, pero podéis actuar en contra de ellas.... Sin embargo, esto último jamás os traerá bendición, pues solo el ser humano que vive en el orden divino cumple la voluntad de Dios, y solo éste podrá lograr la perfección mientras viva en la Tierra. Mantener el orden divino significa vivir en el amor, pues el amor es la ley divina. El Amor es Dios Mismo, el Ser más perfecto en la infinito. Por lo tanto, sin amor no hay perfección, y dado que la perfección también forma parte de la bienaventuranza, nadie puede ser bendecido sin amor.

Sin embargo, los seres humanos pueden ignorar esta ley, y esto es lo que hicieron los seres cuando se apartaron de Dios y se precipitaron al abismo.... actuaron contra el orden divino, pero aun así no pudieron negar el amor mismo.... solo que ya no pudieron permanecer dentro de la corriente de fuerza de este amor, y por eso ellos mismos se quedaron sin fuerza.... Su voluntad se dirigió contra la ley divina, su voluntad se cerró contra la irradiación del amor de Dios, es decir, se apartaron del orden divino, ellos mismos se volvieron sin amor y, por lo tanto, también transgredieron la ley divina....

Cayeron en el pecado.... pues el pecado es todo aquello que se opone al amor y, por lo tanto, a Dios Mismo. Y así pues, un estado de infelicidad era el resultado comprensible de la apostasía de Dios, porque el ser debe vivir absolutamente en el orden divino para ser bendecido; es decir, debe ser capaz de recibir y dar amor constantemente. Pues el amor es la ley fundamental de la eternidad. Vosotros, los seres humanos, podéis reingresar al orden divino en cualquier momento si hacéis del amor el principio fundamental de vuestras vidas, si permitís siempre que el amor guíe vuestros pensamientos y acciones....

Entonces pronto se os concederá también de nuevo el estado de dicha anterior, pues entonces viviréis según la ley divina, cumpliréis la voluntad de Dios y os reuniréis con el Legislador Eterno, con Dios, que es el Amor Mismo. Y vuestro ser será como al principio.... fuerza de amor irradiada de Dios, que ahora está eternamente fusionado con Él, pero como un ser consciente de sí mismo, capaz de disfrutar una felicidad inimaginable, preparado para él por el Amor Eterno Mismo. Si un ser viola la ley divina, solo se dañará a sí mismo, pero jamás podrá tumbar la Ley de la eternidad.... Siempre caerá en un estado de infelicidad, del que solo podrá liberarse estando dispuesto y esforzándose por reingresar al orden divino.

Y este es el significado y el propósito de la vida terrenal, pues el alma.... el ser que una vez cayo.... no se encuentra, al comienzo de su encarnación como ser humano, en este orden, sino que siempre fuera. Sin embargo, puede alcanzar este estado; puede someterse completamente al orden divino una vez más, y el alma puede transformarse enteramente al amor y entonces someterse también a la ley divina. Y entonces el ser será bendecido de nuevo, como lo fue al principio, pues si es amor en sí mismo, también corresponde al Ser primordial de Dios y ahora se reúne con Él, de Quien una vez se emanó....

amén

Traducido por: Hans-Dieter Heise

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.