B.D.-Nr. 7422

La justa retribución en el más allá....

Os movéis con cierta libertad; podéis pensar, actuar y hablar según vuestra voluntad, podéis vivir vuestra vida terrenal como os plazca.... aunque vuestras acciones a veces se vean obstaculizadas, si la ejecución de la voluntad experimenta una restricción a través de Mi voluntad Pero, sin embargo, seguís siendo seres libres que podéis moldear vuestras vida como queráis.... a diferencia de todo lo esencial que aún está atado en las obras de creación y que tiene que moverse según Mi Ley desde la Eternidad, según Mi voluntad....

Y es esta libertad de voluntad que os hace responsables en la vida terrenal, pues esta puede dirigirse según Mi voluntad, pero también puede ser contraria a Mí; vuestra voluntad puede esforzarse por aquello que contradice por completo Mi Orden Eterno, y por lo tanto, también sois responsables ante Mí, por vuestra voluntad o vuestras acciones. Porque esta breve vida terrenal es un don de gracia para vosotros, seres humanos.... Una vez expresasteis vuestra voluntad opuesta y, por lo tanto, vuestro alejamiento de Mí y ahora se os ofrece de nuevo la oportunidad para demostrarme vuestra voluntad dirigida hacia Mí.

No habéis sido condenados definitivamente por vuestra apostasía de Mí, sino que se os ha dado la oportunidad de volver a regresar a Mí y buscar la unificación Conmigo. Y para ese propósito se os ha dado la vida terrenal y que, por lo tanto, debéis aprovecharla al máximo, precisamente para vuestro regreso final a Mí. Así pues, la vida terrenal es un don de gracia de valor incalculable, que no debéis tomar a la ligera sin considerar su verdadero propósito. Porque un día se os exigirá responsabilidad, y vuestro destino en la eternidad dependerá de vuestro comportamiento en la vida terrenal.

Un día lamentaréis amargamente una vida terrenal desaprovechada, pues para vosotros también llegará la hora de la cognición, lo que significó la vida terrenal y como la evaluasteis, y esta hora puede traeros el más profundo arrepentimiento. Pero con la muerte, la vida del alma aún no se ha terminado; solo que el alma a menudo no puede hablar de un estado de “vida”, sino que se encuentra en un estado de impotencia y falta de luz, aunque no pierden la conciencia de su existencia. Y entonces experimentará amargamente su impotencia y falta de luz, a menudo estará cerca de la desesperación, pero nunca perecerá del todo, de modo que un día deberá considerar a cambiar su condición y entonces escuchar a los seres que desean ayudarla.

En el más allá es extremadamente difícil lograr, lo que se podía haber logrado fácilmente en la vida terrenal.... El alma tiene que cumplir los mandamientos de amor tal como en la Tierra.... Y también tendrá la oportunidad de hacerlo, porque hay mucho sufrimiento en el reino espiritual; se encontrará con almas como ella, y ahora también tendrá que encenderse el amor en ella por esos seres desafortunados, si ella misma quiere esperar una pequeña mejora en su estado....

Pero tales almas solo piensan en sí mismas, y por eso su ascenso en el reino del más allá es sumamente difícil y cuestionable, pues sin amor no hay ascenso, ni mejora ni progreso espiritual.... Sin embargo, dentro del marco de la justicia toda alma puede ser considerada; tiene que recorrer el mismo camino, que ella tendría que haber recorrido en la Tierra.... el camino del amor y del sufrimiento.... hasta que se haya purificada hasta tal punto que pueda ser alcanzada por rayos de luz y estos rayos puedan entonces tener un efecto de fuerza.

Incluso en el más allá, no se la puede forzar ser guiada en el camino correcto, pero siempre tendrá suficientes oportunidades para que su voluntad se manifieste, y nuevamente tendrá que hacer.... como en la Tierra.... que su voluntad actúe en la dirección correcta. Entonces ella también madurará y alcanzará un grado de luz que pondrá fin a su estado miserable y lo ayudará cada vez más a alcanzar la altura.... a una mayor recepción de luz y a una mayor dicha. Un alma también puede ascender en el más allá, pero siempre tiene que ser su propia voluntad la que se esfuerce por ello.... siempre deberá, como en la Tierra, practicar el amor y, a través del amor, finalmente encontrar a Jesucristo, Quien es el primer y último objetivo en el reino del más allá, pues sin Jesucristo y Su obra de Redención nadie puede salvarse.

amén

Traducido por: Hans-Dieter Heise

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.