B.D.-Nr. 7401

Frugalidad....

Debéis llevar una vida frugal desde vuestra juventud, y os resultará más fácil superar las ataduras del mundo material; no anhelaréis los placeres terrenales y no os costará absteneros de ellos en aras del beneficio espiritual. Pero cuanto más se despierte el anhelo de placeres terrenales, más tendrá que luchar el alma contra ellos, porque siempre será obstaculizada por tales placeres, en sus esfuerzos por los bienes espirituales, ya que los sentidos del ser humano están cautivados y no puede liberarse fácilmente de las cosas materiales que solo brindan bienestar al cuerpo, pero que son y seguirán siendo perjudícales para el alma.

Por lo tanto, ya es aconsejable recomendar a los seres humanos un cierto “ayuno”, pero este ayuno consiste únicamente en la limitación de lo que los sentidos desean vívidamente. Al ser humano no se le prohíbe el disfrute pleno, pero puede causarse daño a sí mismo por exceso, al hacer que sus propios sentidos se vuelvan incapaces de recibir el bien espiritual, mientras que un “conquistador”, un ser humano que se controla y se contenta con poco, es más fácilmente receptivo a los bienes espirituales porque la materia ya no le obstaculiza, sino que la domina mediante sus propia voluntad.

La frugalidad nunca perjudica, sino que siempre beneficia....mientras que el exceso siempre es perjudicial, y nadie que solo satisfaga constantemente las necesidades de su cuerpo, nunca entrará en posesión de bienes espirituales. Mientras que un ser humano que se contrala a sí mismo, también se puede esperar que se abra a la corriente espiritual; pero si se cuida excesivamente el cuerpo.... que es lo que implica cada cumplimiento de todos los deseos.... entonces el ser humano se cierra a la corriente espiritual porque no hay posibilidad de hacer ambas cosas a la vez, porque la materia excluye lo espiritual, porque son dos reinos diferentes que aportan su parte, y ambos no pueden encontrar resonancia en el corazón al mismo tiempo.

Pero a los seres humanos se les ha concedido una cierta medida para lo que el cuerpo necesita para existir, para que un ser humano pueda desear y apropiarse.... Sin embargo, cuanto menos se utilice esta medida, mayor será la ventaja que el alma obtenga de ella, al ser abundantemente dotada de aquellos bienes que son los únicos valiosos porque son imperecederos y se trasladan al reino que es el único real, el reino al que el alma entrará cuando se separe de su cuerpo y pase al reino del más allá.... Entonces recibirá en abundancia, porque se contentó con poco cuando todo estaba a su disposición en la Tierra.... Entonces ya no necesita que imponerse más restricciones a sí misma; recibirá lo que desee y será bendecida por la eternidad....

amén

Traducido por: Hans-Dieter Heise

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.