B.D.-Nr. 7226
Solo hay unos pocos seres humanos que se abren a la Palabra que os es transmitida desde arriba, que la aceptan como Mi discurso directo, que dejan que sus corazones sean tocados por ello y que también reciben de ello la bendición que Mi Palabra otorga a todo aquel que la escucha o la recibe con gratitud. Pero también existe la posibilidad de que, a través de estos oyentes Mi Palabra sea difundida, y que se formen pequeños círculos en todas partes que también se sientan abordados por Mí cuando se les proclame esta Palabra transmitida directamente. Porque Mi Palabra tiene gran poder. Solo requiere un abrirse a uno mismo, pues se vuelve ineficaz inmediatamente donde encuentra resistencia.
Si tan solo los seres humanos escucharan Mi Palabra sin resistencia interior, entonces no dejaría de tener su poder; los corazones se conmoverían y los seres humanos sentirían que se les ofrece un don divino. Pero esta apertura consciente es necesaria.... El ser humano, sin embargo, prefiere mantenerse a la defensa en lugar de simplemente examinar una vez el don ofrecido desde lo alto. Pero quien una vez ha aceptado la Palabra jamás querrá prescindir de ella. Y éste ahora puede esperar continuamente bendiciones de lo alto, pues siempre Me dirijo a él de una manera que beneficia su alma, para que pueda progresar hasta la perfección. Porque conozco el grado de madurez de cada alma, conozco su voluntad y su grado de luz, y por lo tanto, puedo distribuir o aumentar la luz según su grado de desarrollo, lo cual ocurre a través de Mi constante discurso, cuando Mi Palabra le es transmitida por Mis siervos en la Tierra.
El ser humano solo necesita estar dispuesto a escucharme, y verdaderamente, su comida y bebida le serán provistos según sus necesidades, porque Yo ya no le descuidaré y deseo elevar en él la luz de la cognición hasta donde sea posible. Por lo tanto, puede considerarse verdaderamente bienaventurado quien recibe Mi Palabra, directa o indirectamente, pues está en comunión directa Conmigo; de otro modo, no escucharía Mi discurso.
Y todos los oyentes y lectores de Mi Palabra, transmitida directamente, son abordados directamente de Mí, siempre que estén dispuestos a prestar atención a Mi Palabra, que les llega a través de mensajeros. Solo se requiere la voluntad de escucharme, de ser abordados de Mí.... Y Mi Palabra también será escuchada por ellos, de cualquier manera. Y la Palabra es la señal más segura del vínculo entre Mí y Mis criaturas que desean ser Mis hijos y que han buscado o han caminado el camino hacia Mí.
Quien oye o lee Mi Palabra, quien la recibe directa o indirectamente, entra en un vínculo Conmigo y sentirá el poder que emana de ella, pues se sentirá cada vez más atraído hacia Mí, que será cada vez menos capaz de resistirse a Mi Palabra y, en cambio, anhelará comida y bebida con creciente hambre y también recibirá constantemente. Este ser humano también sentirá Mi amor y Me corresponderá este amor, pues este es también el efecto de Mi Palabra, que genera amor porque ella es fuerza de amor en sí misma.
Una vez que un ser humano Me ha permitido seriamente dirigirme a él, ya no es posible quedar sin impresión, de modo que no solo sus ojos y oídos recibieron la Palabra, sino que encontró el camino hacia el corazón, que ahora también reacciona de tal manera que siente amor, tanto por Mí, Que Me dirijo a él, como por sus semejantes, a quienes quiere transmitir aquello que le hace feliz y le impulsa a amar.
Mi Palabra es poder, y el efecto de ese poder siempre será un aumento de la actividad amorosa.... Por lo tanto, es una gran ventaja cuando un ser humano Me permite dirigirme a él sin resistencia interior. Porque entonces experimentará el poder de Mi Palabra en su interior.... Pero la resistencia también hace que la Palabra sea ineficaz. Y todo ser humano debería intentarlo y abandonar su resistencia, y verdaderamente no se arrepentirá haber entrado en el circuito de Mi amor, pero debe hacerlo por su propia voluntad, y verdaderamente experimentará la bendición de Mi Palabra....
amén