B.D.-Nr. 7210
El Evangelio del amor no se puede proclamar lo suficientemente entre los seres humanos.... Por eso, como hombre Jesús, dije a Mis discípulos: “Id al mundo y enseñad a todos los pueblos”.... Porque lo que cada ser humano tiene que saber es que debe cumplir Mis mandamientos de amor para llegar a la bienaventuranza. La bienaventuranza incluye luz y fuerza y libertad. Y el ser humano no es libre, carece de fuerza y es de espíritu oscuro, y si desea alcanzar la luz, la fuerza y la libertad, entonces debe vivir absolutamente un estilo de vida de amor, porque el amor es la fuerza; es el fuego del cual irradia la luz y que devuelve al ser el estado libre en el que fue creado originalmente.
Todo tiene su raíz en Mis mandamientos de amor.... el saber, es decir, la cognición, el poder y toda bienaventuranza. Eso es, lo que tienen que saber los seres humanos, y Mis discípulos deben transmitirles este conocimiento. Esa fue Mi misión entonces, y también es Mi misión hoy en día a vosotros, quienes deseáis servirme como Mis discípulos del fin de los tiempos. Yo Mismo primero os introduje en este conocimiento para que ahora podáis seguir transmitiéndolo. Pero incluso en vosotros, solo puede encender la luz a través de vuestra disposición a vivir una vida de amor.
Sin obrar en el amor, la luz no puede despertar en vosotros y solo vuestra disposición a amar me permitió a instruiros, como lo hice con Mis primeros discípulos, en todo lo que un verdadero maestro debe saber si desea volver a caminar entre sus semejantes para su beneficio y traerles luz. Y para que reciban luz, para que sea capaces de comprender lo que les enseñáis, primero deben escuchar la enseñanza divina del amor; la chispa divina en su interior debe encenderse. Solo entonces serán capaces de recibir y comprender más conocimiento.
De poco sirve impartirles mucho conocimiento si solo reciben y procesan intelectualmente, mientras sus corazones permanecen indiferentes, porque la llama divina del amor aún no se ha encendido en ellos.... Estas siempre serán meras palabras que no dejan una impresión profunda, pues solo cuando el corazón está dispuesto a amar, la palabra cobra vida en un ser humano. Por lo tanto, la proclamación de Evangelio es de suma importancia y nunca debe ser relegada a un segundo plano cuando Mi Palabra llega a los seres humanos a través de vosotros, Mis siervos del fin de los tiempos.
Es necesario indicar a los seres humanos lo que deben hacer o dejar de hacer, se les debe indicar para que trabajen conscientemente en sus almas, para que un día puedan tomar una posición al respecto por sí mismos, para que en momentos de reflexión interior puedan darse cuenta ellos mismos hasta qué punto su ser deja reconocer el amor, y se les debe exhortar a actuar en amor, pues el concepto de “obras de amor” se ha vuelto tan ajeno a ellos, que ya no pueden imaginarse nada adecuadamente al respecto.... precisamente porque la chispa del amor en ellos aún no se ha encendido o solo arde muy débilmente, de modo que existe el peligro de que se extinga si Mis discípulos no los ayudan continuamente proclamando Mi Palabra....
Los seres humanos deben aprender a través de vosotros que caminan por la Tierra, para configurarse a sí mismos, es decir, su ser, hacia el amor; deben saber que su naturaleza original era el amor y que en esta naturaleza eran perfectos.... que se volvieron imperfectos porque rechazaron la irradiación de amor que emanaba de Mí, y que sólo pueden volver a llegar a ser perfectos cuando se transformen nuevamente en amor y, con ello, abandonen su antigua resistencia hacia Mí, para que puedan volver a estar completamente irradiados de Mí amor y entonces también ser llamados infinitamente bienaventurados....
Ésta es vuestra tarea, vosotros que queréis servirme, y os bendeciré a vosotros y a vuestro trabajo.... Porque el Amor es Mi Ser Primordial mismo, y solo a través de obrar en el amor podéis volver a unificaros Conmigo. Por lo tanto, sólo hay que predicar siempre el amor y, por lo tanto, se debe predicar Mi Evangelio en todo el mundo....
amén