B.D.-Nr. 7190

La lucha de la oscuridad contra la luz....

La lucha entre la oscuridad y la luz se libra a tal escala que explica la resistencia de los seres humanos al suministro de luz. Pues el Príncipe de las Tinieblas actúa dondequiera que una chispa de luz amenace con abrirse paso, dondequiera que la verdad quiere prevalecer sobre la mentira y el error; en resumen, dondequiera que actúen las fuerzas de la luz. La oscuridad mantiene a los seguidores del adversario de Dios, pero la luz se los arrebata de él. Y, por lo tanto, el adversario de Dios, ejercerá todo su poder para frustrar la obra de quienes portan la luz. Pero la voluntad de quienes portan la luz se opone con éxito a su poder, pues no puede forzar esta voluntad. Y tanto pronto como esta voluntad se dirige hacia Dios, el poder de Dios se opone al Príncipe de las Tinieblas, contra el cual es impotente.

Pero sus contramedidas serán evidentes dondequiera que se lleve la luz y un ser humano que esté actuando en nombre de Dios para predicar el Evangelio a sus semejantes, y donde esta proclamación sucede viva. Un proclamador muerto de la palabra no representa ningún peligro para él, porque tal humano no trae luz, sino que a menudo aún profundiza la oscuridad. Y, sin embargo, Dios hace que surjan portadores de luz, y Él Mismo les transmite la verdad, la luz, cuyo objetivo consiste en devolver el conocimiento a los seres humanos. Y ahora esos portadores de luz están activos en Su nombre, apoyados por Él a través de Su flujo constante de gracia, porque es urgentemente necesario que la luz sea traída a la noche oscura; es necesario que los seres humanos sean ayudados a encontrar su camino para salir de la oscuridad hacia la luz del amanecer.

Ni siquiera las fuerzas oscuras podrán jamás apagar una luz que se ha encendido en el amor de Dios..... Esa luz siempre volverá a encenderse y abrirse paso, e irradiar brillantemente hacia fuera, hacia la noche.... Y aunque encuentre resistencia.... el beneficio de sus rayos lo sentirán muchos que desean escapar de la noche.... Y estos, agradecidos, entrarán es su resplandor y se dejarán irradiar, y donde la noche se rompe, allí también será expulsada y permanecerá eternamente....

amén

Traducido por: Hans-Dieter Heise

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.