B.D.-Nr. 7183
Las opiniones de los seres humanos se defieren mucho entre sí, especialmente en asuntos espirituales. A través de la educación, los seres humanos han adquirido un conocimiento a menudo incompleto, y por lo tanto, con demasiada frecuencia tienden a rechazarlo todo en lugar de buscar ampliarlo. En consecuencia permanecen en un estado de estancamiento de su desarrollo. Pero también pueden usar su intelecto para debilitar el conocimiento que poseen. Y entonces, han perdido todavía algo en vez de haber ganado algo durante su vida terrenal. Sin embargo, una y otra vez se les da la oportunidad de tomar una posición sobre cuestiones espirituales; una y otra vez, los golpes del destino o acontecimientos de todo tipo los impulsan a reflexionar. Y lo decisivo es su actitud interior hacia el amor....
Un ser humano dispuesto a amar también llegará lentamente al pensar correcto, incluso si antes se resistía. Pero donde falta todo amor, la mente siempre prevalecerá, creando más confusión en lugar de claridad, porque la chispa del espíritu se retira a menos que el amor la impulse a expresarse. Y así, naturalmente, las opiniones de los seres humanos tienen que divergir, cuanto más diferente se desarrolla su disposición a amar.
Un ser humano sin amor no puede tener pensamientos que corresponden a la verdad, así como, a la inversa, un ser humano dispuesto a amar siempre es capaz de reconocer la verdad cada vez más desde dentro. Y así, el conocimiento que se le ha impartido inicialmente al ser humano es solo una escalera auxiliar para alcanzar la verdad, pues a todo ser humano se le predica el amor.... o mejor dicho, se le hace comprender que las acciones sin amor no traen felicidad, mientras que el amor si la otorga.... Y así, un ser humano también debe adaptarse a este “conocimiento”, y en consecuencia, así también será su actitud hacia la “verdad”, y correspondiente será la profundidad de su conocimiento.... Llegará a ser un conocimiento vivo o permanecer un conocimiento muerto. Y solo entonces un ser humano puede hablar de cognición cuando el conocimiento se haya vuelto vivo dentro de él.
El amor, por lo tanto, es la clave hacia la cognición.... Sin amor, por muy activa que sea la mente, sus resultados siempre se desviarán de la verdad; no traerán luz a los seres humanos, sino más bien mayor oscuridad. Y así, también, la verdad pura encontrará resistencia y rechazo donde la falta de amor se manifiesta abiertamente, mientras que los seres humanos que tienen un corazón amoroso la aceptan voluntaria y alegremente....
No se os puede dar otra explicación a vosotros, los humanos, que esta: que el estado de luz se adapta siempre al estado de amor de un ser humano, y que, por lo tanto, nunca habrá visiones idénticas en asuntos espirituales mientras los seres humanos no poseen el mismo grado de amor. Pero Dios siempre interviene fatídicamente para que la chispa del amor puede encenderse en el humano. Los estados de necesidad se acercan tan a menudo y gritando por ayuda a él que el corazón podría encenderse al respecto, que uno puede ser impulsado desde dentro a ofrecer ayuda, y que entonces la oscuridad espiritual se disiparía.... que chispas de luz brillan y traen iluminación al ser humano, que entonces también se extienden y su pensamiento se transforma ahora....
Pero nada sucede por la fuerza.... y el amor tampoco se puede forzar. Sin embargo, ningún ser humano carece de la chispa divina del amor, y siempre es posible encenderla. Pero es sumamente gratificante cuando reina una concordancia espiritual entre los seres humanos, pues en ellos actúa la chispa divina, encendiendo una luz que nunca se extinguirá y que sin duda iluminará el camino que conduce a la meta: de regreso al Padre, al hogar, a la casa del Padre....
amén