B.D.-Nr. 7159
Gran parte de la humanidad sigue presa de en una ilusión, pues se esfuerza por amplias mejoras mundanas y cree poder aprovechar fuerzas hasta ahora inexploradas; planea a largo plazo, aparentemente con el objetivo de proporcionar alivio o mejoras para la humanidad, pero que, sin embargo, sólo tienen como único fin crear una vida terrenal cómoda para sí misma.... y, por lo tanto, de ninguna manera serían logros espirituales. Los seres humanos tampoco se dejan disuadir de tales pensamientos y planes, están convencidos de que las generaciones futuras cosecharán los frutos de sus esfuerzos, incluso si a ellos se les niegan.... Dan el “futuro” por sentado y no tienen ni idea de lo rápido que todo llegará a su fin....
Probablemente circulan rumores por todas partes acerca de un fin inminente, pues en todas partes hay seres humanos que tienen una previsión espiritual, conocedores de los acontecimientos venideros que se desarrollarán en la Tierra y entre la humanidad. Sin embargo, sus advertencias y avisos son desatendidos porque no encajan en el plan que la mayoría de los seres humanos ya persiguen con gran fervor; cambios terrenales de tal naturaleza, en los que la humanidad pretende deleitarse. Sin embargo, debido a la libertad de voluntad de los seres humanos tampoco se puede dirigir su pensamiento de forma coercitiva. Y así, naturalmente, surgen dos perspectivas diferentes en la humanidad: una tiene la mente puesta en el presente y la otra es optimista respecto al futuro.
El ser humano espiritualmente despierto no hace planes a largo plazo, pues prevé el momento en que todo llegará a su punto crítico y el final se espera a diario. Pero hay muchos más de los seres humanos espiritualmente ciegos, y estos se empeñan implacablemente en aprovechar todas las ventajas terrenales y forjar un futuro seguro para sí mismos o sus descendientes. Y cada uno persigue su propio camino, solo que el primero alcanzará su objetivo, mientras que el último se extravía durante largos períodos y finalmente caerá víctima de su propio pensamiento engañoso.
Pues todos los acontecimientos están predeterminados en el Plan Eterno de Salvación. Y así, una época terrenal llega a su fin y otra nueva comienza.... Y todos los planes concebidos por los seres humanos se verán frustrados, porque lo que esos humanos anhelan ya no es permisible para la nueva Tierra.... porque, más bien, da el impulso final para la disolución y transformación de esta Tierra cuando se cumpla el tiempo que os fue asignado a vosotros, los humanos, para la liberación de la forma.
Ninguno de vosotros, los humanos puede asegurar por sí mismo lo que anhela, ya sea éxito terrenal o posesiones.... Pero lograr la perfección espiritual no tiene por qué parecerle incierto, porque una vez que tenga este esfuerzo dentro de sí mismo, también será apoyado por Dios en todos los sentidos.... Y no necesita temer ni el fin de esta Tierra ni a su propia muerte; su futuro yace brillantemente ante él, aunque diferente de lo que los seres humanos del mundo lo desean.
Pero cado una recibe lo que desea.... solo el mundo terrenal-material, que conmueve los pensamientos de la mayoría de los seres humanos los cautivará de nuevo; tendrán que sufrir bajo sus cadenas eternamente, pero también han forzado su destino ellos mismos, pues también lograr la libertad les fue posible mientras aún vivían en la Tierra.... Y todos reciben pistas y advertencias que podrían hacerles entrar en razón. Pero como es la voluntad de cada ser humano, también es su destino.... y la voluntad de cada ser humano es libre....
amén