B.D.-Nr. 7141
Todo lo que aún se aferra a vosotros de vuestra encarnación anterior tiene que ser desechado o transformado a lo opuesto durante vuestra vida terrenal. Este es vuestro propósito terrenal: trabajar en vosotros mismos para alcanzar todavía el máximo grado de vuestra perfección, lo cual puede ser logrado durante este tiempo de vuestro camino terrenal, pero también requiere una gran fuerza de voluntad.
Durante vuestro tiempo de la pre-encarnación, ya pudisteis despojaros de gran parte de lo anti-divino. Las sustancias espirituales pudieron madurar en cada forma, y así se logró un cierto grado de madurez que entonces permitió la encarnación como ser humano. Pero ahora comenzáis ésta en un estado aún muy deficiente; vuestra alma aún está cargada con muchas faltas y debilidades, algunas de las cuales trajo consigo desde las etapas de pre-encarnación a la vida terrenal como ser humano. Aún albergará muchos impulsos y deseos en su interior de las que tiene que despojarse y combatir si desea alcanzar la perfección, como es su objetivo en la Tierra.
Y es precisamente durante este tiempo cuando ella está bajo una precisión extrema del adversario de Dios, quien ahora también puede hacer valer su derecho sobre el ser humano.... Y ahora ella ya no está sujeta a la ley imperativa de que su forma exterior, según la voluntad de Dios, le imparta un cierto grado de madurez, sino que puede decidir libremente si su voluntad se somete a la influencia del adversario o si se resiste y se dirige hacia Dios.... De esta actitud depende el grado de madurez que el alma logra en la Tierra.
Es comprensible que el adversario gane mucha más influencia si el alma aún está cargado con debilidades y vicios de toda clase. Y la lucha mucha más dura tendrá que librar contra todas las clases de tentaciones, una lucha que jamás podrá ganar sin ayuda. Pero también se le concederá toda clase de ayuda en su vida terrenal, porque a Dios le interesa el regreso de cada alma y porque su amor la ayuda allí donde el alma se debilita y amenaza con fracasar. Sin embargo, ni siquiera Dios interfiere en el libre albedrío, y la decisión final recae únicamente en el ser humano.
Pero también debe saber que en todo ser humano aún es necesario tener que llevar a la madurez mucha inmadurez; tiene que también saber en qué consisten estas deficiencias.... que el alma ya es o puede ser deficiente desde el momento en que se encarna en el cuerpo humano, y que está afligida precisamente por tales faltas y debilidades que no pudo superar en su forma de pre-encarnación.... en parte debido a la todavía grande rebeldía de lo espiritual, en parte debido a la rápida terminación de su estancia en esas formas....
Y por lo tanto, el ser humano tiene que luchar con firmeza contra todos los deseos y vicios que él mismo reconozca como ajenos a su origen divino, y recibirá apoyo en todo sentido, siempre que tenga buena voluntad. Podrá liberarse incluso durante su vida terrenal, porque cada ser humano puede llegar a la madurez si tan solo lo quiere seriamente. Pero siempre tendrá que contar con la ayuda de Dios en Jesús, de lo contrario, nunca logrará la liberación del adversario....
amén