B.D.-Nr. 7090
Y cuando Mi Espíritu afluya a través de vosotros, entonces también estaréis en íntima conexión Conmigo, entonces tanto vuestra alma como vuestro cuerpo serán irradiados de Mi fuerza de amor, y entonces el alma podrá desprenderse y, por así decirlo, ya obtener una visión del reino espiritual, y el cuerpo también cumplirá los deseos del alma.... permanecerá en reposo y así se le permitirá participar en la bendición que surge para el alma a través de la irradiación directa de Mi Espíritu divino.
Pues el espíritu que habita dentro de vosotros está conectado con el Espíritu Padre desde la eternidad, no está aislado de Mí; su vínculo es indisoluble conectado Conmigo. Sin embargo, no puede obrar en cada ser humano si este todavía se encuentra en una actitud contraria a Dios, es decir, si su alma se aparta de Mí, si el alma siempre cede solo a los impulsos de su cuerpo e ignora los de Mi Espíritu. Entonces, probablemente, el espíritu está conectado Conmigo, pero el ser humano.... su cuerpo y alma.... aún están completamente aislados de Mí.
Y en esto consiste la tarea terrenal de cada ser humano, de unificarse con el espíritu divino que reside en él.... Porque esto también significa la unión Conmigo. Pero el ser humano puede alegrarse cuando lo ha logrado, cuando Mi irradiación de amor puede volverse activo en él. Puede regocijarse cuando Yo Mismo obro en él a través de Mi Espíritu, entonces nada más le podrá pasar, porque Conmigo podrá superarlo todo.
Y así cada vez más, atraerá su cuerpo hacia el área de Mi corriente de espíritu y, como resultado, y así también su cuerpo será llevado al orden correcto, el cual antes estaba perturbado por sustancias espirituales que todavía se resistían a Mí, pero que, a través del influjo de Mi fuerza espiritual, son movidas a abandonar su resistencia.... lo cual ya se nota en que el cuerpo también se somete cada vez más a la voluntad del alma y, por tanto, del espíritu, y entonces siempre está listo para tal actividad que sirve a la salvación del alma.
Cada ser humano se puede convertir en un recipiente de Mi Espíritu; Mi Espíritu puede derramarse en cada ser humano que tenga la voluntad de purificarse del pecado y obrar en su alma, que ella misma Me permite la entrada. Porque su espíritu es Mi parte.... si deseo morar en un corazón primero debe haberse eliminado todo lo impuro de ello.... entonces, a través de Mi irradiación divina, todo se espiritualizará; alma y cuerpo se purifican porque han renunciado a toda resistencia, pues esto es lo que produce Mi fuerza, que es verdaderamente lo suficientemente fuerte como ofrecer apoyo al débil y calentar a lo todavía rígido, atrayéndolo hacia a Mí.
Y quienquiera que se haya convertido en un recipiente para Mi Espíritu, entonces también pronto pondrá sus sustancias físicas en el orden correcto con la ayuda de Mi radiación espiritual, que verdaderamente es capaz de transformarlo todo....
A menudo, estas transformaciones van precedidas de luchas duras, es decir, las sustancias del cuerpo que aún resisten, intentan imponerse con todas sus fuerzas y por eso a menudo lo oprimen con una fuerza inusual, a través de la influencia de aquel que quiere impedir el regreso a Mí.... lo cual se manifiesta en forma de sufrimientos y enfermedades de todo tipo....
Pero a un alma que ya se ha unificado con su espíritu, que por tanto ya se ha entregado completamente a Mí, no se deja impedir por tales acosos, establecer repetidamente la unificación Conmigo, y cualquier conexión con el éxito del influjo espiritual de Mi fuerza de amor también fortalece su fuerza y su influencia sobre tales sustancias corporales que ceden cada vez más sus resistencia, porque ellas también siente el beneficio de tales irradiaciones espirituales y se alivian, aliviándose así en sus aflicciones, hasta que finalmente cumplen completamente con el deseo del alma, que siempre estará dirigido sólo espiritualmente.
Por eso, abríos, tan a menudo como podáis, al influjo de Mi divino Espíritu.... Dejadme obrar Yo Mismo en vosotros y sobre vosotros, y desead que Mi fuerza se haga poderosa en vosotros, los débiles.... Y seréis liberados de toda angustia espiritual y terrenal....
amén