B.D.-Nr. 6997
Solo podéis demostrar vuestro amor por Mí a través de obras de amor desinteresados hacia vuestro prójimo.... Y estas pruebas son las que exijo de vosotros, porque no podéis amar al Padre a Quien no veis si negáis vuestro amor a vuestros hermanos a los que veis. Todos vosotros emanasteis de Mí; Mi amor os creó y vosotros también erais amor en vuestra sustancia primordial. Que vuestro amor ahora se cambiaba, era un acto de apartarse de Mí, y este acto también se repitió también hacia vuestros hermanos caídos, pues ya no eráis capaces de amar.
El regreso a Mí solo puede tener lugar en el amor; por lo tanto, vosotros mismos tenéis que sentir amor en vuestro interior, y entonces también podréis reunificaros Conmigo. Este sentimiento de amor no tiene límites.... el amor dentro de vosotros abarca todo lo esencial, y se extiende naturalmente a vuestros semejantes, a vuestros prójimos, y también se expresará a ellos. Solo entonces demostraréis que el amor está en vosotros, que también Me amáis a Mí, y que el regreso a Mí ahora está asegurado.
Pero si creéis que solo las excitaciones emocionales pueden entenderse como “amor por Mí”, entonces vuestro amor aún no se ha encendido, porque el verdadero amor inevitablemente incluye al prójimo, ya que el verdadero amor es Mi herencia y no excluye a ninguna de Mis criaturas. Pues no puedo contentarme con la mera excitación emocional, que surge fácilmente en algunos seres humanos y se calma con la misma facilidad cuando otras impresiones conmueven sus corazones. Pero quien realiza actos de amor desinteresados hacia su prójimo ha experimentado una transformación en su ser; pone el amor propio detrás del amor desinteresado por su prójimo, y también Me da prueba de que Me ama.... Porque ahora Yo Mismo puedo obrar en él y para animarle a un amor mayor, porque este también se aplica en el sentido correcto.
Pero practicar el amor al prójimo es a menudo el obstáculo con el que los seres humanos fracasan. Muchos afirman amar a Dios, pero las palabras por sí solas son inútiles. Y la acción debe realizarse sobre el prójimo, solo entonces se puede hablar de “amor a Mí”. Y mientras la principal preocupación de un ser humano consiste en mejorar su propio bienestar, solo se está engañando a sí mismo al afirmar amarme. Pero el vínculo Conmigo será completamente diferente para quien presta atención al mandamiento del amor al prójimo, quien tampoco necesita este mandamiento y, sin embargo, está absorto en el cuidado de sus semejantes.
Éste se relacionará Conmigo en completa informalidad; siempre Me sentirá cerca, pues permite Mi presencia precisamente a través de su amor al prójimo. Nunca le faltará Mi cuidado amoroso, pues como da, así recibirá, y su amor al prójimo lo llevará continuamente a dar de sí mismo, ya sean bienes terrenales o espirituales.... y, por lo tanto, siempre podrá recibir, tanto terrenales como espirituales, y ser bendecido en Mi amor, porque sabe de dónde vienen sus dones, porque sabe que en Mí tiene un Padre fiel y cariñoso Que su vida y su destino en Sus manos.
Él se siente seguro, pero esta firme confianza le viene dado solo por el amor que abraza a todos sus semejantes y que lo impulsa contantemente a ayudar, tanto terrenal, como espiritualmente. Y este es el amor que exijo de vosotros: el amor por vuestros hermanos y hermanas que sabéis que están necesitados. Solo entonces demostraréis la transformación de vuestro ser, solo entonces estaréis en el camino seguro hacia Mí, al Que solo podéis llegar a través del amor....
amén