Esta fue Mi mayor obra de amor: morir por vosotros en la cruz. Mi amor es infinito y por lo tanto, Mi amor es para Mis criaturas siempre y para siempre, incluso cuando están más lejos de Mí.... Persigue incluso a lo más hundido y siempre lo ayuda a elevarse de nuevo a las alturas. Y no descansará hasta que la obra de repatriación está completa. Pero ni siquiera Mi mayor amor podría haberos aceptado de nuevo si antes no os hubiereis liberado de vuestra culpa pecaminosa. Porque ni siquiera el amor puede anular la justicia, y la culpa debía ser expiada primero; debía hacerse la expiación, una expiación que la criatura pecadora era incapaz de hacer, aunque hubieran transcurrido eternidades. Por lo tanto, Mi Amor Mismo expió la culpa al llevar a cabo la obra de Redención, al sufrir y morir en la cruz por lo pecados de la humanidad.
Mi Amor Mismo realizó la obra y Se encarnó en un Ser humano Que permitió esta encarnación en Sí porque su amor por Mí y por sus semejantes era tan fuerte, que Él querría sufrir y morir por ellos. Yo Mismo, como “Amor Eterno”, estaba, por lo tanto, en Él, en el hombre Jesús, Quien derramó Su sangre por sus hermanos para expiar su gran culpa de pecado.... Esta fue una obra de Redención única, cuya magnitud jamás podrá ser superada antes ni después, pues verdaderamente elegí la muerte más amarga porque la magnitud de la culpa era inconmensurable y requería el mayor sufrimiento y dolor para compensar esta culpa del pecado con la justica....
Pues aunque el caparazón de Jesús era humano, su alma, sin embargo, era de lo alto, lo que también explica que su alma sufrió mucho más en el reino de las tinieblas, que un ser humano puede imaginarse que vive en medio del pecado. Pero Él quiso sufrir por Sus humanos caídos, y Yo acepté este sacrificio porque el amor que había en Él querría hacerlo, y porque jamás Me resisto al amor cuando busca expresarse. Porque el amor es Mi Elemento primordial, y así Me encontré a Mí Mismo en el hombre Jesús y Me sacrifique por la humanidad.
Esta obra de Misericordia es tan inmensa que os quedará incomprensible mientras camináis todavía por la vida terrenal; pero un día comprenderéis lo que ha ocurrido en el reino espiritual a través de esta obra de Redención.... Lo reconoceréis cuando vosotros mismos hayáis entrado en ese reino, y cuando entonces se os permitirá a vosotros mismos presenciar el proceso de la crucifixión de Jesús, lo cual os sobrecogerá y os hará cantar alabanzas y dar gracias.... Y a toda alma madura se le permitirá experimentarlo en el reino espiritual y solo entonces reconocer qué amor y gracia prevalecieron, que Yo Mismo caminé sobre la Tierra en el hombre Jesús. Porque ahora se ha construido un puente desde los seres humanos hacia Mí, que cada alma puede cruzar que desea venir a Mí.
Hay una salida del reino de las tinieblas hacia el reino de la luz y la bienaventuranza.... Y este camino podía y puede tomar cada uno que quiere llegar a Mí a Mi reino. Es el camino que Jesús recorrió antes, y es el camino que todos vosotros solo necesitáis seguir para volver a reunirse Conmigo. Así, la culpa del pecado queda expiada.... Y esta obra de Redención se llevó a cabo para todos los seres humanos del pasado, del presente y del futuro. Cada uno que se esfuerce seriamente por lograr el objetivo final, la unificación Conmigo, puede encontrar la Salvación, pues hallará el perdón de sus pecados a través de Jesucristo, Quien dio Su vida por él, Quien pago el precio por todas las almas con Su sangre....
Y cada alma “redimida” se le permitirá experimentar por sí misma el sacrificio de la cruz.... Pero tal obra de Redención jamás se repetirá.... Porque Jesús murió por todos los seres humanos del pasado, del presente y del futuro, y esto significa que Mi amor se conformó con esta obra de Misericordia.... pero que el ser humano mismo debe ahora también desear su propia Redención, de lo contrario Jesús murió en vano en la cruz por él.... Quien no encuentre a Jesucristo jamás aceptará la Redención, pues solo se le puede brindar a través de Él.... Quien rechace a Jesucristo también Me rechaza a Mí, y jamás podrá unirse a Mí.... Quien no acepte a Jesucristo permanece cargado con su gran culpa de pecado, y las puertas del Reino de la luz están cerradas para él....
(17.07.1960) y vosotros, los seres humanos de hoy en día, vivís en el período de la Redención, en el cual Yo Mismo descendí a la Tierra en el hombre Jesús para expiar vuestra culpa, para llevar a cabo la gran obra de Misericordia, que es única y lo seguirá siendo por toda la eternidad. Por lo tanto, habéis podido evaluar las gracias de esta obra de Redención durante vuestra vida terrenal, y aún tenéis la oportunidad de hacerlo si todavía no habéis sido redimidos, es decir, si todavía no os habéis acercado a Jesucristo para el perdón de vuestros pecados. Porque aún os queda poco tiempo antes del fin. Pero inevitablemente debéis buscarlo y encontrarlo a Él todavía en este tiempo, si no queréis perderos para siempre, pues no hay otra Salvación para vosotros, que la de reconocerlo a Él, y a Mí Mismo, pues en Él, para que por vuestra propia voluntad seáis liberados del pecado original, que pesa sobre cada ser humano que aún no ha emprendido el camino hacia Jesucristo.
Y por lo tanto, Mi Nombre es predicado con mayor celo en todo el mundo. Jesucristo es proclamado en todo el mundo, y verdaderamente, el poder de Su Nombre será experimentado por todo ser humano que crea en Él y se entrega a Él con fe.... Entonces vivirá eternamente, aunque pierda su vida terrenal antes del fin. Pero la fe en Jesucristo le protege de la ruina, pues nadie que Lo reconoce puede perderse, ya que Él derramó Su sangre por todos los seres humanos.... por lo seres humanos del pasado, del presente y del futuro....
Dejadme deciros que Su obra de Redención fue algo único, como nunca antes ni después tendrá lugar.... Porque yo Mismo Me sacrifique en el hombre Jesús en la cruz, y Mi obra de Amor fue tan eficaz que la expiación por toda la culpa de la humanidad está garantizado, por grande que haya sido y sea. Pero los seres humanos tienen que querer ser redimidos. Nadie es obligado en contra de su voluntad a aceptar las gracias de Mi obra de redención.... contra su voluntad, ninguna culpa del pecado puede ser perdonada....
Por lo tanto, aquellos que no se ponen voluntariamente bajo la cruz de Cristo, que no aceptan a Jesucristo, que no tienen fe en Mí ni en Mi amor infinito, que anhela ayudar a todos los necesitados espiritualmente, estos seres humanos no pueden liberarse del destino del destierro. Debo dejarlos de seguir su camino, que sin duda los llevará algún día a la meta. Yo les concedo plena libertad, pero cómo la usen determinará el estado que les espera cuando llegue el fin de la Tierra.
Y el tiempo y la hora han sido determinados desde la Eternidad, y tampoco pueden ser parados porque el orden divino, que ya no reina en esta Tierra, debe ser restaurado. Pero Yo solo puedo señalaros continuamente este fin y exhortaros a la máxima actividad del alma.... Y esto consiste en aumentar los actos de amor.... Y entonces también podréis reconocer a Jesucristo como vuestro Salvador y Redentor y tomaréis el camino hacia la cruz, y entonces tampoco podréis perderos....
amén
TraductorE’ stata la più grande Opera del Mio Amore, che Sono morto per voi sulla Croce. Il Mio Amore è infinito, e quindi è sempre ed eternamente per le Mie creature, anche se si trovano nella più grande distanza da Me. Insegue lo spirituale anche sprofondato più in basso e lo aiuta sempre di nuovo a salire in Alto. E non riposerà prima, finché non è compiuta l’Opera del Rimpatrio. Ma il più grande Amore da Parte Mia non vi avrebbe più potuto accettare, se dapprima non foste stati liberati dalla vostra colpa di peccato. Perché nemmeno l’Amore può escludere la Giustizia e dapprima doveva essere estinta la colpa, dapprima doveva esserne prestata l’Espiazione, una Espiazione che però l’essere diventato empio non era più in grado di prestare, anche se ne fossero passate delle Eternità. Perciò il Mio Amore Stesso ha estinto la colpa, mentre ha compiuto l’Opera di Redenzione, di soffrire e di morire sulla Croce per i peccati dell’umanità. Il Mio Amore Stesso ha compiuto l’Opera e Si E’ incorporato in un Uomo, il Quale permetteva in Sé quest’Incorporazione, perché l’Amore per Me e per i Suoi prossimo era così forte, che in Lui quindi Era “L’Eterno Amore”, nell’Uomo Gesù, il Quale ha versato il Suo Sangue per i Suoi fratelli, per estinguere la loro grande colpa di peccato. Questa era una Opera di Redenzione unica, che nella sua grandezza non può essere superata mai né prima e mai più dopo, perché ho scelto davvero la morte più amara, perché la grandezza della colpa era incommensurabile e richiedeva le più grandi sofferenze e dolori, per stabilire un pareggio per questa colpa nei confronti della Giustizia. Perché benché l’Involucro di Gesù era umano, l’Anima di Gesù però Era dall’Alto, che spiega anche che nel regno dell’oscurità ha sofferta molto di più di quanto se lo possa immaginare un uomo che vive in mezzo al peccato. Ma Egli voleva soffrire per i Suoi fratelli caduti ed Io ho accettato questo Sacrificio, perché l’Amore in Lui lo voleva portare e perché Io non nego mai l’Amore, quando si vuole manifestare. Perché l’Amore E’ il Mio Elemento Ur e così Io Stesso Mi trovavo nell’Uomo Gesù e Mi Sono sacrificato per l’umanità. Questa Opera di Redenzione è così imponente, che rimarrà anche inafferrabile per voi uomini, finché passate ancora attraverso la vita terrena, ma una volta riconoscerete che cosa si è svolto nel Regno spirituale attraverso quest’Opera di Redenzione, riconoscerete, quando voi stessi sarete entrati in quel Regno e quando potete sperimentare voi stessi il procedimento della Crocifissione di Gesù che poi vi travolgerà e vi farà cantare lode e ringraziamento. Ed ogni anima maturata Lo potrà sperimentare nel Regno spirituale e solo ora riconoscerà quale Amore e Grazia ha regnato, quando Io Stesso passavo nell’Uomo Gesù sulla Terra. Perché ora è stato fatto un Ponte dagli uomini a Me, sul quale può passare ogni anima che vuole venire a Me. Esiste una via d’uscita dal regno senza Luce nel Regno della Luce e della Beatitudine. E poteva e può prendere questa via ognuno che vuole giungere nel Mio Regno. E’ la via che Gesù ha percorso prima e che dovete tutti soltanto seguire, per essere di nuovo uniti con Me. La colpa di peccato è quindi estinta. E questa Opera di Redenzione è stata compiuta per tutti gli uomini del passato, del presente e del futuro, ognuno può trovare la Redenzione che tende seriamente all’ultima meta, all’unificazione con Me, perché troverà il Perdono della sua colpa attraverso Gesù Cristo, il Quale ha dato per lui la Sua Vita, il Quale ha pagato con il Suo Sangue il prezzo di riscatto per tutte le anime. Ed ogni anima “redenta” stessa potrà sperimentare il Sacrificio della Croce. Ma una tale Opera di Redenzione non si ripeterà mai più. Perché Gesù E’ morto per tutti gli uomini del passato, del presente e del futuro e questo significa, che il Mio Amore Si E’ accontentato con quest’Opera di Compassione, ma che l’uomo stesso deve ora anche volere la sua propria Redenzione, altrimenti Gesù E’ morto invano per lui sulla Croce. Chi non ha trovato Gesù Cristo, non accetta mai la Redenzione, perché può essergli portata solo tramite Lui; chi rifiuta Gesù Cristo, rifiuta anche Me e non potrà mai più unirsi con Me; chi non accetta Gesù Cristo, continua a rimanere aggravato con la sua grande colpa di peccato, e gli sono chiuse le Porte nel Regno di Luce. (17.07.1960) E voi uomini del tempo attuale vivete nel periodo di Redenzione, nella quale Io Stesso Sono disceso sulla Terra in Gesù, per estinguere la colpa, per compiere la grande Opera di Misericordia, che è e rimarrà unica in tutta l’Eternità. Avete quindi potuto valutare le Grazie dell’Opera di Redenzione durante la vostra vita terrena ed avete sempre ancora la possibilità di farlo, se non siete ancora redenti, quindi non avete ancora chiesto a Gesù Cristo il Perdono dei vostri peccati. Ma dovete cercarLo e trovarLo inevitabilmente ancora in questo tempo, se non volete andare perduti per tempi eterni, perché per voi non esiste altra Redenzione che riconoscere Lui e quindi Me Stesso in Lui, per diventare liberi attraverso la vostra volontà dalla vostra colpa primordiale che grava su ogni uomo che non ha ancora preso la via verso Gesù Cristo. E perciò il Mio Nome viene predicato in tutto il mondo con maggior fervore. Gesù Cristo viene annunciato in tutto il mondo ed in Verità, la Forza del Suo Nome la potrà sperimentare ogni uomo che crede in Lui e Gli si dà in questa fede. Allora vivrà nell’Eternità, benché perderà la sua vita terrena ancora prima della fine. Ma la fede in Gesù Cristo lo protegge dal naufragio, perché non può andare perduto nessuno che Lo riconosce, perché Egli ha versato il Suo Sangue per tutti gli uomini, per gli uomini del passato, del presente e del futuro. Lasciatevi dire questo, che la Sua Opera di Redenzione è stata unica, come non ha mai avuto luogo né prima e non ne avrà mai più dopo. Perché Io Stesso Mi Sono sacrificato nell’Uomo Gesù sulla Croce e la Mia Opera d’Amore è davvero stata di un tale effetto, che all’umanità è garantita una estinzione di ogni colpa, per quanto grande possa essere stata o essere. Ma gli uomini devono volere che siano redenti. Nessun uomo è costretto contro la sua volontà di accettare le Grazie della Mia Opera di Redenzione, contro la sua volontà non può essere estinta la colpa di peccato di nessun uomo. E perciò non può nemmeno rimanere risparmiata la sorte della nuova relegazione a quegli uomini, che non si mettono liberamente sotto la Croce di Cristo, che non accettano Gesù Cristo, che non hanno nessuna fede in Me e nel Mio ultragrande Amore, che vorrebbe aiutare tutti gli uomini che sono in miseria spirituale. Devo lasciarle andare per la loro via, che però una volta condurrà certamente alla meta. Io lascio loro la totale libertà, ma come utilizzano la loro libertà, è determinante per lo stato che li attende, appena è venuta la fine della Terra. Ed il tempo e l’ora di questa fine è determinato sin dall’Eternità, e non può nemmeno più essere fermato, perché deve di nuovo essere ristabilito il divino Ordine che non regna più su questa Terra. Ma vi posso sempre soltanto indicare questa fine ed ammonirvi al più estremo lavoro sull’anima. E questo consiste in maggior agire nell’amore. Ed allora potrete anche riconoscere Gesù Cristo come vostro Salvatore e Redentore, prenderete la via verso la Croce ed allora non potete nemmeno più andare perduti.
Amen
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