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Grilletes del alma.... Libertad....

Vosotros permanecéis en vuestro estado deforme hasta que vuestra alma haya demostrado su valía, pues incluso si el alma entra inmadura al más allá, no se sentirá libre, sino todavía se sentirá agobiada por la ponderosidad de la Tierra, aunque se haya desprendido de su cuerpo. Aún se siente atada e incapaz de liberarse de sus grilletes hasta que invoque a Jesucristo y encuentra la Redención. Pero si ya puede liberarse de sus grilletes en la Tierra, que ya haya encontrado el perdón a través de Jesucristo, entonces, al morir físicamente, emerge libremente de su cuerpo y entra en el reino de la luz completamente libre. Por lo tanto, no es solo el cuerpo lo que representa un grillete para el alma, sino que toda su condición entera determina si entra al más allá libre o atada.

Y hay almas que no son consciente de su muerte física, que aún se perciben como tales y que se mueven entre almas afines, creyendo que todavía viven en la Tierra. Pero este estado es un tormento para estas almas, pues sienten su impotencia, les falta la fuerza vital, y por eso non infelices, incapaces de hacer lo que quieren y con lo creen que pueden mejorar su situación. Si, en este estrado de infelicidad, recordaran con compasión a otras almas y buscaran ayudarlas, su condición pronto mejoraría notablemente. Pero les falta amor; de lo contrario, no estarían en este estado de impotencia y ya poseerían cierta cognición.

Por lo tanto, la muerte no representa la liberación de la forma para todas las almas, y también puede ocurrir que el alma se hunda por completo en las profundidades y será desterrada nuevamente en la materia sólida y, por lo tanto, tendrá que pasar por todas las deformaciones terrenales, para poder una vez más pasar como ser humano sobre la Tierra. Sin embargo, el esfuerzo de los seres humanos debe consistir, a través de un estilo de vida correcto, liberarse completamente de la forma, para que la muerte no les cause temor, para que el alma abandone el cuerpo en completa libertad y para que este cambio le conceda únicamente un estado de dicha.

Pero para esto siempre se requiere la Redención de Jesucristo, un ser humano siempre debe haber obtenido el perdón del pecado, que su deuda esté pagada, antes de entrar en el reino espiritual. Porque la culpa del pecado es una carga que el alma siente profundamente. Y no experimentará el sentimiento de la libertad hasta que haya invocado a Jesucristo para perdonar su culpa. Solo entonces es redimida, liberada de cada grillete, y ahora puede regocijarse en esta libertad en el reino de la luz. Solo entonces puede ver con ojos espirituales y reconocer a otras almas, mientras que antes, en las tinieblas o en el crepúsculo, rara vez podía percibir correctamente a otras almas, incluso estando entre otras almas de ideas afines.

No se reconocen entre sí, pero saben si están juntos e incluso se comunican, aunque todo esto ocurre en un estado de completa confusión; no pueden pensar con claridad y solo ocasionalmente experimentan momentos de lucidez cuando seres espirituales de luz intentan ayudarlas. Si aceptan esta ayuda, su situación puede mejorar y pueden encontrar el camino hacia Jesucristo. Sin embargo, su voluntad no se ve influenciada por la fuerza, por lo que pueden pasar largos períodos de tiempo hasta que tal alma encuentre la Redención.

Y vosotros, los seres humanos en la Tierra debéis intentar imaginaros su destino, debéis esforzaros por escapar de tal destino mediante el cumplimiento consciente de vuestra tarea terrenal, y debéis también dirigir con amor pensamientos de ayuda a esas almas, para que puedan sacar fuerza al respecto y cambiar su voluntad cuando las recordéis en la oración. Porque el alma solo puede ser feliz cuando está libre de toda forma, y esto lo puede lograr en la vida terrenal cuando vive según la voluntad de Dios, cuando reconoce a Jesucristo como Hijo de Dios y Redentor del mundo y Le pide perdón por sus pecados.... Entonces, incluso la muerte física será para ella solo una redención de cualquier forma....

amén

Traductor
Traducido por: Hans-Dieter Heise

Fesseln der Seele.... Freiheit....

Ihr bleibt in eurer Verformung so lange, bis eure Seele sich bewährt hat, denn auch wenn die Seele unreif in das jenseitige Reich eingeht, wird sie sich nicht frei fühlen, sondern noch immer von einer Erdenschwere sich belastet fühlen, wenngleich sie den irdischen Leib abgelegt hat. Sie fühlt sich noch gefesselt, und sie ist ohnmächtig, sich von ihrer Fessel zu befreien, bis sie zu Jesus Christus rufet und sie Erlösung findet. Kann sie aber auf Erden schon ihre Fessel ablegen, daß sie Vergebung gefunden hat durch Jesus Christus, so entsteigt sie bei ihrem Leibestode frei ihrem Körper und geht auch völlig frei in das Lichtreich ein. Es ist also nicht nur der Körper eine Fessel für die Seele, sondern ihr ganzer Zustand bestimmt, ob sie frei oder gefesselt in das jenseitige Reich eingeht. Und es gibt Seelen, die sich ihres Leibestodes nicht bewußt sind, die sich selbst noch ebenso empfinden und die sich in Gemeinschaft gleichgearteter Seelen bewegen und auch diese noch auf Erden lebend wähnen. Doch dieser Zustand ist für die Seelen ein Zustand der Qual, denn sie empfinden ihre Ohnmacht, es fehlt ihnen die Lebenskraft, und darum sind sie unglücklich, nicht das tun zu können, was sie wollen und wodurch sie sich ihre Lage verbessern zu können glauben. Würden sie in jenem unglückseligen Zustand aber mitfühlend der anderen Seelen gedenken und diesen zu helfen suchen, so würde sich der Zustand bald merklich bessern.... Aber die Liebe mangelt ihnen, ansonsten sie nicht in diesem kraftlosen Zustand wären und auch schon etwas Erkenntnis besäßen. Und darum ist der Tod nicht für alle Seelen die Befreiung aus der Form, und es kann auch der Fall eintreten, daß die Seele ganz zurücksinkt in die Tiefe und aufs neue in der harten Materie gebannt wird, also wieder die irdischen Verformungen durchlaufen muß, um wieder einmal als Mensch über die Erde gehen zu können. Doch das Streben der Menschen soll sein, durch einen rechten Lebenswandel sich völlig aus der Form zu befreien, so daß der Tod für sie keinen Schrecken zu haben braucht, daß die Seele den Leib verläßt in aller Freiheit und ihr dieser Wechsel nur einen Glückszustand einträgt. Aber immer ist dazu die Erlösung durch Jesus Christus erforderlich, immer muß der Mensch dann Vergebung der Sünde gefunden haben, daß seine Schuld getilgt ist, wenn er in das geistige Reich eingeht. Denn die Sündenschuld ist eine Last, welche die Seele schwer empfindet. Und sie wird so lange nicht das Gefühl der Freiheit haben, bis sie zu Jesus Christus um Vergebung ihrer Schuld gerufen hat. Dann erst ist sie "erlöst", frei von jeder Fessel und kann sich dieser Freiheit nun im Reiche des Lichtes erfreuen. Dann erst vermögen sie mit geistigen Augen zu schauen und auch die anderen Seelen zu erkennen, während sie zuvor in der Finsternis oder der Dämmerung selten nur die anderen Seelen richtig wahrnehmen können, auch wenn sie sich unter gleich-gearteten Seelen befinden. Sie erkennen sich nicht, aber sie wissen es, wenn sie mit ihnen zusammen sind, und tauschen sich auch aus, aber alles geschieht in einem Zustand völliger Verwirrung, sie können nicht klar denken, und nur zuweilen kommen Ihnen lichte Momente, wenn ihnen geistige Lichtwesen helfen wollen. Und nützen sie diese ihnen angebotene Hilfe, dann kann auch eine Besserung ihrer Lage eintreten, und sie können den Weg finden zu Jesus Christus.... Doch zwangsweise wird auf ihren Willen nicht eingewirkt, weshalb auch lange Zeiten vergehen können, bis eine solche Seele Erlösung findet. Und ihr Menschen auf Erden solltet euch deren Los vorzustellen suchen, ihr solltet selbst danach streben, einem solchen Los zu entgehen durch bewußte Erfüllung eurer Erdenaufgabe, und ihr solltet auch jenen Seelen hilfreiche Gedanken zuwenden in Liebe, daß sie daraus Kraft schöpfen können und ihren Willen wandeln, wenn ihr ihrer fürbittend gedenkt. Denn die Seele kann erst glücklich sein, wenn sie frei ist aus jeder Form, und sie kann dies im Erdenleben erreichen, wenn sie nach dem Willen Gottes lebt, wenn sie Jesus Christus anerkennt als Gottes Sohn und Erlöser der Welt und Ihn um Vergebung ihrer Schuld angeht.... Dann wird auch der Leibestod für sie nur eine Erlösung sein aus jeglicher Form....

Amen

Traductor
This is an original publication by Bertha Dudde