Comparar anuncio con traducción

Otras traducciones:

La Luz descendió a la Tierra....

Cuando caminé sobre la Tierra, encarnado en el hombre Jesús, reinaba la oscuridad, y los seres humanos estaban espiritualmente ciegos, pues ya no reconocían a Su Dios y Creador; carecían del amor que les habría dado luz y comprensión. Vagaban en densas tinieblas. Pero entre ellos había seres humanos, atormentados por su estado de oscuridad, que aún creían en un Dios y Lo invocaban para que los salvara de la oscuridad. Me invocaron pidiendo ayuda. Y a ellos les envié al Salvador desde lo alto. Les envié a Aquel, Que era la Luz desde la eternidad y Que entonces les trajo la luz: Yo Mismo descendí a la Tierra en el hombre Jesús, porque el Portador de luz solo podía ser un Ser humano Que interactuara constantemente con Sus semejantes.

Yo Mismo era en Él, pues la Luz del amor desde la eternidad estaba en el hombre Jesús, Quien era un Ser lleno de amor y solo podía servirme a Mí como morada porque Yo tenía que permanecer en Reino, incluso cuando llegué a los seres humanos pecadores. Pero Jesús Me había preparado el lugar donde podía morar. Porque todo Su Ser era Amor, y Yo llegué a Él y, sin embargo, Yo estaba en Mi propia casa, porque el Amor recibió al Amor Eterno. Me encarné en el hombre Jesús.

Vos otros, los humanos, tardaréis mucho en comprender esta verdad, que Yo, el Espíritu Supremo del Infinito, Me manifesté en un ser humano semejante a vosotros, Que era de vuestra misma naturaleza, solo que, en toda pureza y libre de todo pecado, pude ser una verdadera morada para Mí, en la que Mi Espíritu tomó residencia. Aunque Yo no necesitaba ningún caparazón, porque Mi Espíritu estaba y podía estar en todas partes; pero por el bien de la obra de Redención, tuve que tomar la forma de un “ser humano”, Quien entonces llevó a cabo la obra de Redención para Sus semejantes.

El caparazón era “humano”, lo que este caparazón ocultaba era “Dios”.... Yo Mismo estaba en el humano Jesús, Quien estaba lleno de amor y, por lo tanto, había entrado completamente en Mi Ser primordial, Quien estaba completamente lleno de Mi Espíritu divino, Cuya forma exterior era en verdad solo el caparazón en el que se ocultaba el Espíritu divino eterno. Y este Espíritu era la Luz desde la Eternidad.... Y así la Luz Misma vino a la Tierra para disipar la oscuridad que se extendía sobre la humanidad en la Tierra....

A los pocos que clamaron por un Salvador por su necesidad espiritual, yo les traje ayuda, pues en Jesucristo Yo Mismo descendí a la Tierra para traer luz a Mis criaturas y proclamarles Mi Enseñanza del amor, que solo podía traerles luz si cumplían los mandamientos del amor. Porque el amor es luz, el amor irradia brillo, el amor ilumina incluso el rincón más oscuro.... Y una vida debe vivirse en el amor para que la luz de la cognición brille sobre sobre el ser humano, para que la oscuridad se aparte de él, para que el ser humano se acerque a Dios, Que es la Luz desde la Eternidad. Y así, tengo siempre compasión con la humanidad, que camina por la vida terrenal en tinieblas espirituales, y una y otra vez Yo vengo en su ayuda enviándoles luz.... descendiendo Yo Mismo a ella en la Palabra.

Mi Palabra desde lo alto difunde la luz de la que carecen los seres humanos, Mi Palabra desde lo alto les regala la cognición, Mi Palabra transforma las tinieblas espirituales en la luz más brillante, y aquellos que permiten que esta luz obre en ellos se sentirán bien; ellos llegarán a ser sabiendo y también comprenderán que ellos tienen que dirigirse a la Misma desde la Eternidad si desean tener la gracia de caminar en la luz en esta Tierra, pues siempre escucharé cada llamado desde la profundidad, que anhela a un Salvador de la oscuridad.... No demoraré en venir en ayuda de aquellos que sufren en la oscuridad y anhelan la luz. Siempre vendré a los seres humanos en la Palabra, como Yo Mismo descendí una vez a la Tierra, pues quiero ayudar a Mis criaturas a elevarse de la oscuridad a la luz. Quiero guiarlas de la noche a la luz....

amén

Traductor
Traducido por: Hans-Dieter Heise

Das Licht stieg zur Erde herab....

Als Ich über die Erde ging, im Menschen Jesus verkörpert, war es finster auf dieser, und die Menschen waren geistig blind, denn sie erkannten nicht mehr ihren Gott und Schöpfer, die Liebe mangelte ihnen, die ihnen Licht und Verständnis gegeben hätte.... Sie wandelten in dichter Finsternis dahin.... Aber es gab Menschen darunter, die ihr lichtloser Zustand quälte, die noch an einen Gott glaubten und Ihn anriefen um Rettung aus der Finsternis.... die also riefen zu Mir um Hilfe.... Und denen sandte Ich den Retter zu aus der Höhe, Ich sandte ihnen Den, Der Selbst das Licht war von Ewigkeit und Der ihnen also das Licht brachte: Ich stieg Selbst zur Erde nieder in dem Menschen Jesus, weil der Lichtbringer nur ein Mensch sein konnte, Der steten Umgang pflegte mit Seinen Mitmenschen. In Ihm war Ich Selbst, denn das Liebelicht von Ewigkeit war im Menschen Jesus, Der Selbst ein Wesen voller Liebe war und nur deshalb Mir zum Aufenthalt dienen konnte.... weil Ich in Meinem Reich bleiben mußte, auch wenn Ich zu den sündigen Menschen kam. Doch Jesus hatte Mir die Stätte vorbereitet, wo Ich weilen konnte.... Denn Sein ganzes Wesen war Liebe, und Ich kam zu Ihm und war doch in Meinem Hause, denn die Liebe nahm die Ewige Liebe auf. Ich verkörperte Mich in dem Menschen Jesus.... Ihr Menschen werdet lange nicht diese Wahrheit begreifen können, daß Ich.... der größte Geist der Unendlichkeit.... Mich manifestierte in einem Menschen, Der euch gleichgeartet war, nur in aller Reinheit, bar jeder Sünde, Mir eine rechte Wohnstätte sein konnte, in der also Mein Geist Aufenthalt nahm. Ich bedurfte zwar keiner Hülle, weil Mein Geist überall war und sein konnte; doch um des Erlösungswerkes willen mußte Ich Mir einen "Menschen" zur Hülle nehmen, Der also nun das Erlösungswerk vollbrachte für Seine Mitmenschen. Die Hülle war "Mensch", was diese Hülle barg, war "Gott".... Ich war Selbst im Menschen Jesus, Der voller Liebe war und also gänzlich in Mein Urwesen eingegangen war, Der gänzlich von Meinem Gottgeist erfüllt war, Dessen Außenform wirklich nur die Hülle war, in der Sich der Ewige Gottgeist barg. Und dieser Geist war das Licht von Ewigkeit.... Und so kam das Licht Selbst zur Erde, um die Finsternis zu verjagen, die über die Menschen auf der Erde gebreitet lag.... Den wenigen, die um einen Retter schrien in ihrer geistigen Not, brachte Ich Hilfe, denn in Jesus Christus stieg Ich Selbst zur Erde, um Meinen Geschöpfen das Licht zu bringen und ihnen Meine Liebelehre zu verkünden, die allein ihnen Licht bringen konnte, wenn sie die Gebote der Liebe erfüllten. Denn die Liebe ist Licht, die Liebe verbreitet Helligkeit, sie erleuchtet jeden noch so dunklen Winkel.... Und es muß ein Leben in Liebe geführt werden, soll dem Menschen das Licht der Erkenntnis leuchten, soll die Finsternis von ihm weichen und der Mensch sich Gott nähern, Der Selbst das Licht ist von Ewigkeit. Und so erbarmet Mich immer die Menschheit, die in Dunkelheit des Geistes durch das Erdenleben geht, und immer wieder komme Ich ihr zu Hilfe, indem Ich ihr Licht zusende.... indem Ich Selbst zu ihr herniedersteige im Wort. Mein Wort aus der Höhe verbreitet das Licht, das den Menschen mangelt, Mein Wort aus der Höhe schenkt ihnen die Erkenntnis, Mein Wort verwandelt die geistige Finsternis in helles Licht, und es werden sich die Menschen wohl fühlen, die dieses Licht auf sich einwirken lassen; sie werden wissend werden und auch verstehen, daß sie sich an das Licht von Ewigkeit Selbst wenden müssen, wenn sie die Gnade haben wollen, im Licht zu wandeln auf dieser Erde, denn Ich werde immer jeden Ruf aus der Tiefe erhören, der nach einem Retter aus der Dunkelheit verlangt.... Ich werde nicht verziehen, denen zu Hilfe zu kommen, die unter der Dunkelheit leiden und Licht begehren.... Ich werde im Wort jederzeit zu den Menschen kommen, wie Ich einst Selbst zur Erde niederstieg, denn Ich will Meinen Geschöpfen helfen, aus der Dunkelheit zum Licht emporzusteigen, Ich will sie herausführen aus der Nacht zum Licht....

Amen

Traductor
This is an original publication by Bertha Dudde