Experimentaréis la luz como una bendición cuando os puede alumbrar en vuestra vida terrenal, pues vuestro estado al encarnar como ser humano es la oscuridad.... Os encontráis en la más plena ignorancia de las cosas que se refieren al reino espiritual, un estado de falta de cognición es vuestro destino y, por lo tanto, os movéis por tanto tiempo en la oscuridad del espíritu hasta que un rayo de luz divina desde arriba os alcance e ilumine vuestro pensamiento. Y este rayo de luz es beneficioso, algo que el alma percibe más que el cuerpo. Porque impulsa al alma a apreciar y a desear cada vez más la luz, y entonces brillará cada vez más en vuestro interior, y la oscuridad espiritual retrocederá.
Un estado de falta de conocimiento difícilmente resulta satisfactorio, pues entonces solo el pensamiento mundano llena al ser humano, lo cual, sin embargo, solo busca bienes transitorios.... Pero cuando este estado se transforma en un estado de cognición, el pensamiento del ser humano se dirige a un reino diferente, y este pensamiento lo llenará cada vez más plenamente cuanto más brillante se vuelve dentro de él.... Pero la luz solo puede irradiar de la Fuente de la luz, Que es Dios Mismo, la Luz Eterna. Y lo que proviene de Dios también tiene que ser beneficioso, pues es una fase del estado original que el ser humano debe volver a lograr.
El ser perdió esta luz cuando se apartó de Dios.... se convirtió en un espíritu oscurecido, y ya no reconoció nada de lo que podía reconocer claramente antes de su apostasía de Dios. Renunció a la luz y se convirtió en un ser oscuro y, por lo tanto, también en un ser infeliz. La vida terrenal ahora debe volver a traerle la luz de nuevo, si el ser humano cumple con su parte, si se abre al rayo de la luz del amor que lo tocará una y otra vez en su vida terrenal, pero que requiere un corazón abierto para poder llegar a ser efectivo en el alma. Entonces eso le iluminará, pues el rayo de la luz del amor es de una fuerza tremenda....
El rayo ahuyenta toda la oscuridad, penetra hasta los rincones más externos y trae una luz que lo ilumina todo.... regala cognición al ser humano, llegará a ser sabiendo y penetra en todos los reinos espirituales que antes le estaban cerrados. Y esta cognición le llena de alegría, pues ahora comprende el significado y el propósito de la vida terrenal, el significado y el propósito de la creación; conoce su estado original, sabe lo que era, lo que es y lo que deberá volver a ser, y que se le concedió este breve vida terrenal para este propósito....
Por lo tanto, el ser humano debe esforzarse primero en la Tierra, para que la luz entre en él. Debe tener en su interior el deseo de recibir aclaración acerca del propósito de la vida, debe anhelar la verdad.... Porque entonces también anhelará la luz. Y tan pronto como anhele la luz, esta también brillará sobre él, y pronto su espíritu será iluminado, su pensamiento será guiado correctamente, y su pensar le traerá alegría y satisfacción porque sentirá que la verdad lo llena y que una cubierta se ha desprendido de él, una cubierta que antes lo oprimía, bajo la cual se sentía incómodo, y perderla le parece una gracia, un don de gracia que no se lo ha ganado.
Estar en la luz de la verdad es también un don inmerecido de la gracia de Dios, pero el ser humano puede obtenerlo por sí mismo si lo desea sinceramente, si el estado de falta de cognición no le basta y desea cambiarlo con gusto por un estado del saber acerca de la verdad. Entonces, sin duda, una luz se derramará también en su corazón, y esta luz se extenderá e iluminará todo con brillantez. Porque Dios no quiere tinieblas; quiere difundir la luz para que sus criaturas sea bendecidas. Solo quien camina en la luz toma en serio su peregrinación en la Tierra; se esfuerza por alcanzar la Luz Eterna, y sin duda llegará a su meta porque la Luz Eterna iluminará el camino que debe recorrer.... porque el Espíritu de Dios le guía ahora, Quien Mismo es la Luz desde la eternidad....
amén
TraductorIhr werdet das Licht empfinden als Wohltat, wenn es euch im Erdenleben erhellen kann, denn euer Zustand bei der Verkörperung als Mensch ist Dunkelheit.... Ihr befindet euch in vollster Unkenntnis der Dinge, die das geistige Reich betreffen, ein Zustand der Erkenntnislosigkeit ist euer Los, und also bewegt ihr euch so lange in der Finsternis des Geistes, bis euch ein Lichtstrahl von oben trifft und euer Denken erleuchtet. Und dieser Lichtstrahl ist wohltuend, was mehr die Seele empfindet als der Körper. Denn er treibt die Seele an, immer mehr des Lichtes zu achten und zu begehren, und dann wird es immer heller werden in ihr, und die geistige Finsternis wird weichen. Ein Zustand der Unkenntnis ist wenig beglückend, weil dann nur weltliches Denken den Menschen erfüllt, das aber nur vergängliche Güter zum Ziel hat.... Wechselt dieser Zustand aber in einen Zustand der Erkenntnis, dann ist das Denken des Menschen einem anderen Gebiete zugewandt, und dieses Denken wird ihn stets mehr erfüllen, je heller es in ihm wird.... Licht ausstrahlen aber kann nur vom Lichtquell, Der da ist Gott Selbst, das Ewige Licht. Und was von Gott kommt, muß auch wohltuend sein, ist es doch eine Phase des Urzustandes, den der Mensch wiedererreichen soll. Das Licht ist dem Wesen verlorengegangen, als es sich abwandte von Gott.... Es wurde verdunkelten Geistes und erkannte nichts mehr von dem, was es lichtvollst durchschauen konnte vor seinem Abfall von Gott.... Es gab das Licht dahin und wurde zu einem finsteren und dadurch auch unglückseligen Wesen. Die Erdenzeit nun soll ihm das Licht wieder zurückbringen, wenn der Mensch selbst das Seinige dazu tut.... d.h. sich öffnet dem Liebelichtstrahl, der ihn immer wieder im Erdenleben berühren wird, aber ein geöffnetes Herz bedingt, um in der Seele des Menschen wirksam werden zu können. Dann aber wird es ihn durchleuchten, denn der Liebelichtstrahl ist von gewaltiger Kraft.... Er verjagt alle Finsternis, er dringt bis in den äußersten Winkel und lässet Licht werden, das alles erleuchtet.... er schenkt dem Menschen Erkenntnis, er wird wissend und dringt in alle geistigen Gebiete ein, die ihm zuvor verschlossen waren. Und diese Erkenntnis beglückt ihn, denn er erkennt nun den Sinn und Zweck des Erdenlebens, den Sinn und Zweck der Schöpfung, er weiß um seinen Urzustand, er weiß, was er gewesen war, was er ist und was er wieder werden soll und daß ihm dazu das kurze Erdenleben gegeben wurde.... Und darum soll der Mensch auf Erden zuerst anstreben, daß Licht in ihm werde. Er soll das Verlangen haben in sich, über den Zweck des Lebens Aufschluß zu erhalten, er soll die Wahrheit begehren.... Denn dann begehrt er das Licht. Und sowie er Licht begehrt, wird es ihm auch leuchten, und er wird bald hellen Geistes sein, sein Denken wird recht gelenkt werden, und es wird ihn sein Denken beglücken und befriedigen, weil er es fühlt, daß ihn die Wahrheit erfüllt und daß von ihm eine Hülle abgefallen ist, die bisher belastend ihn umschlossen hielt, unter der er sich nicht wohl fühlte und die zu verlieren ihm eine Gnade dünkt, ein Geschenk Gottes, das er nicht verdient hat. Im Licht der Wahrheit zu stehen ist auch ein unverdientes Gnadengeschenk Gottes, aber der Mensch selbst kann es sich erwerben, wenn er es nur aufrichtig begehrt, wenn ihm der Zustand der Erkenntnislosigkeit nicht genügt und er ihn gern eintauschen möchte in einen Zustand des Wissens um die Wahrheit. Dann wird ihm auch sicher ein Licht ins Herz gegossen werden, und dieses Licht wird sich ausbreiten und alles hell erleuchten. Denn Gott will keine Finsternis, Er will das Licht verbreiten, auf daß Seine Geschöpfe selig werden, denn nur, wer im Licht wandelt, der nimmt seinen Pilgerweg auf Erden ernst, er strebt dem Ewigen Licht zu, und er wird auch sicher sein Ziel erreichen, weil das Ewige Licht ihm den Weg erleuchtet, den er wandeln muß.... weil ihn nun der Geist aus Gott führt, Der Selbst das Licht ist von Ewigkeit....
Amen
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