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Conmemoración de la crucifixión de Jesús....

Todo camino hacia la cruz de Cristo significa también dirigir los pensamientos hacia Él, al divino Redentor, en recuerdo de Su inconmensurable sufrimiento y dolores y de Su agonizante muerte.... una conciencia de que el hombre Jesús, en Quien Dios Mismo se encarnó, había tomado sobre Sí la culpa de todos los pecados de la humanidad para expiarlos.... que, por lo tanto, quien recuerda esto, también se encuentra entre los pecadores por quienes Jesús murió, que él también debe reconocer y confesar su culpa de pecado ante Aquel a Quien recuerda.... a Cuya cruz ha emprendido su camino.

Una y otra vez el ser humano debe tomar conciencia de la gran culpa que dio origen a la obra de Redención.... la encarnación de Dios en Jesús y su muerte en la cruz. Una y otra vez el ser humano debe recordar que su culpa ha sido expiada, pero que también debe estar dispuesto a pertenecer al círculo de los redimidos para quienes la obra redentora fue realizado. Su culpa era inmenso, tan grande que el ser humano mismo jamás podría haberla expiado, pues su propia ser se había rebelado contra Dios, a Quien reconocía como Dios y Padre, y sin embargo, él se levantó contra Él.

Esta culpa no podía ser borrada por el ser mismo, y habría permanecido eternamente alejado de Dios, si no que un ser humano se habría compadecido de Sus hermanos caídos, un hombre completamente libre de pecado, pero que estaba dispuesto a sufrir y morir por amor para los pecados de los semejantes. Los hermanos caídos carecían una vez de amor y renunciaron el amor a Dios, y ese fue el gran pecado.... Pero Aquel hombre era lleno de amor y Él dio ese amor a Sus hermanos caídos, es decir, Él Se sacrificó a Sí Mismo por la culpa de aquellos hermanos, y Dios aceptó ese sacrificio.

No fue un ser de luz quien realizo este sacrificio, sino un ser humano débil, sujeto a las mismas leyes que Sus semejantes, Quien solo por amor reunió la fuerza necesaria para la obra de misericordia que expiaría la culpa y despejaría de nuevo el camino para que los seres pudieron llegar al Padre. Pues el “Amor” Mismo era la fuerza y el hombre Jesús era tan lleno de amor que deseaba realizar la obra de Redención, y que Dios Mismo pudiera habitar en este hombre, Que es el Amor en Sí Mismo.

Y así, Dios mismo tomó el camino hacia la cruz, Él Mismo cargó con el peso de los pecados de la humanidad, Él mismo murió la muerte más amarga en la cruz, y así trajo Redención a los seres humanos esclavizados por el pecado, que quieren ser redimidos y que también toman el camino a la cruz con la voluntad de regresar a Dios, quienes entonces también ven a Dios Mismo en Jesucristo y Lo reconocen y son liberados de la culpa del pecado. Pero ningún ser humano puede hablar del perdón de su pecado si no está dispuesto a ser liberado de su culpa, y si por la tanto va voluntariamente a la cruz.... es decir, si clama a Jesucristo por ayuda y misericordia, por el perdón de sus pecados.

Debe ser consciente de que permanece separado de Dios mientras su pecado original aún no haya sido perdonado, que consistía en que él mismo se apartó voluntariamente de Dios y por eso tiene que regresar voluntariamente a Él, al reconocer el Padre en Jesucristo como Redentor de la humanidad. Y pidiéndole perdón por la culpa del pecado, que también se le concederá por la voluntad de Cristo. Porque la obra de Redención se ha realizado por el amor inconmensurable de Dios, se ha realizado para todos los seres humanos, pero la Redención también debe buscarse conscientemente. El camino a la cruz debe recorrerse con plena conciencia de su culpa y con el firme deseo de llegar a ser redimido....

amén

Traductor
Traducido por: Hans-Dieter Heise

Gedenken des Kreuzestodes Jesu....

Jeder Gang zum Kreuz Christi bedeutet ein Hinwenden der Gedanken zu Ihm, dem göttlichen Erlöser, in Erinnerung Seiner unermeßlichen Leiden und Schmerzen und Seines qualvollen Todes.... ein Bewußtwerden dessen, daß der Mensch Jesus, in Dem Gott Selbst Sich verkörperte, die Sündenschuld der ganzen Menschheit auf Sich genommen hatte, um diese zu entsühnen.... daß also der Mensch selbst, der Dessen gedenkt, auch zu den Sündern zählt, für die Jesus gestorben ist, daß er diese seine Sündenschuld auch erkennen und bekennen muß vor Dem, Dessen er also gedenkt.... zu Dessen Kreuz er seinen Weg genommen hat. Immer wieder soll sich der Mensch der großen Schuld bewußt werden, die Anlaß war des Erlösungswerkes.... der Menschwerdung Gottes in Jesus und Seines Kreuzestodes. Und immer wieder soll der Mensch gedenken, daß seine Schuld getilgt wurde, er selbst aber auch des Willens sein muß, zu dem Kreis der Erlösten zu gehören, für die das Erlösungswerk Jesu vollbracht wurde. Seine Schuld war riesengroß, so groß, daß der Mensch selbst sie niemals hätte abtragen können, denn es hatte sich das Wesen aufgelehnt wider Gott, Den es erkannte als Gott und Vater und doch sich wider Ihn erhob.... Diese Schuld konnte das Wesen selbst nicht tilgen, und es wäre ewiglich in endlos weiter Entfernung von Gott verblieben, wenn nicht ein Mensch Sich Seiner gefallenen Brüder erbarmt hätte, Der völlig ohne Sünde war, aber für die Sünden der Mitmenschen leiden und sterben wollte aus Liebe. Den gefallenen Brüdern fehlte einstens die Liebe, sie kündigten Gott die Liebe auf, und das war die große Sünde.... Jener Mensch aber war voll der Liebe und schenkte diese Liebe Seinen gefallenen Brüdern, d.h., Er opferte Sich Selbst Gott für die Schuld jener auf, und Gott nahm dieses Opfer an. Nicht ein Wesen des Lichtes hat das Opfer vollbracht, sondern ein schwacher Mensch, Der unter den gleichen Gesetzen stand wie Seine Mitmenschen und Der nur durch die Liebe die Kraft aufbrachte für das Erbarmungswerk, das die Schuld tilgen sollte und den Wesen wieder den Weg frei machte zum Vater. Denn die "Liebe" war selbst die Kraft, und der Mensch Jesus war so voller Liebe, daß Er die Tat der Erlösung vollbringen wollte und daß Gott Selbst in diesem Menschen Wohnung nehmen konnte, Der die Ewige Liebe Selbst ist. Und so ging Gott Selbst den Weg zum Kreuz, Er Selbst trug die Sündenlast der Menschheit, Er Selbst starb den bittersten Tod am Kreuz und brachte so die Erlösung den durch die Sünde geknechteten Menschen, die erlöst werden wollen und auch den Weg zum Kreuz nehmen im Willen, zu Gott zurückzukehren, die dann auch Gott Selbst in Jesus Christus erkennen und anerkennen und ihrer Sündenschuld ledig werden. Aber es kann kein Mensch von Vergebung seiner Schuld sprechen, der nicht selbst des Willens ist, frei zu werden von seiner Schuld, und der darum freiwillig den Weg geht zum Kreuz.... also Jesus Christus anruft um Hilfe und Erbarmung, um Vergebung seiner Sündenschuld. Er muß sich bewußt sein, daß er so lange getrennt ist von Gott, wie ihm die Urschuld noch nicht vergeben ist, die darin bestand, daß er sich freiwillig abwandte von Gott und darum freiwillig zu Ihm zurückkehren muß, indem er den Vater in Jesus Christus als Erlöser der Menschheit anerkennt und Ihn um Vergebung der Schuld bittet, die ihm auch um Jesu Christi Willen werden wird. Denn das Erlösungswerk ist vollbracht worden von der unermeßlichen Liebe Gottes, es ist vollbracht worden für alle Menschen, aber die Erlösung muß auch bewußt erbeten werden.... Es muß der Weg zum Kreuz zurückgelegt werden im vollen Bewußtsein seiner Schuld und dem festen Willen, erlöst zu werden....

Amen

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This is an original publication by Bertha Dudde