La vida es actividad, la inactividad es muerte.... Y así también sabéis que la falta de fuerza pertenece al estado de muerte, porque la fuerza por sí sola produce actividad. Pues el poder emana de Mí, del Espíritu que está incesantemente activo, que jamás descansa ni un instante, porque el descanso, es decir, la inactividad contradice a Mi Ser primordial. Mi Ser es Amor, y el Amor es fuerza.... y así Yo Mismo soy fuerza y la fuente primordial de la fuerza. Y así, de Mí tiene que emanar la vida eterna, algo “que nunca descansa” y que, a su vez, es activo, es decir, “vive”.
Donde hay vida, allí ya no se puede observar un estado de estancamiento, donde hay vida, allí hay movimiento, dinamismo y un surgimiento constante de nuevas creaciones, ya sea en miniatura o a gran escala, pues la fuerza se manifiesta en la creación de cosas nuevas.... la vida se manifiesta dando constantemente nueva vida. Y ¿cómo se reconoce la vida? Solo a través del movimiento constante, mientras que el estado de muerte se manifiesta como estancamiento, como inmovilidad e impotencia....
Así pues, ahora os quedará también claro que en el reino espiritual no se puede hablar de un “descanso bendito”, de un estado de inactividad que se supone que al mismo tiempo es un estado de dicha. Lo que es bendito en el reino espiritual se encuentra en medio de la vida, está en medio de una actividad que vosotros, los humanos, no podéis imaginaros, pero que nunca corresponde a un concepto de descanso, porque entonces la fuerza que trae felicidad a los seres sería ineficaz, y esto violaría la ley fundamental del orden divino, si no se permitiera que una fuerza actuara sin resistencia.
Sin embargo, una “inquietud” no debe confundirse con “vida”.... un estado de celo des-armónico, un vagar constante.... que, si bien es movimiento continuo, no es un estado dichoso de verdadera vida. Siempre se requiere una justa medida para hablar del orden divino, y esta justa medida es mantenido por todo ser que en el estado de vida recibe la fuerza de Mí Mismo, lo que permite al ser poder actuar en consecuencia.
Un ser capaz de recibir fuerza sería infeliz si no pudiera usarla según su propia voluntad, la cual siempre está en consonancia con la Mía. Y puesto que la Mía es de constante creaciones nuevas, esta misma voluntad también está presente en el ser bienaventurado, quien, por lo tanto, participa en la creación o el diseño de toda clase de obras de creación, siempre según el grado de recepción de fuerza. Esta actividad le brinda la más alta felicidad y dicha, y lo impulsa continuamente a hacer mayor uso de su fuerza, porque tal ser está lleno de amor y conoce el propósito de todo lo que surge de Mi voluntad creativa o de la suya.
El amor es la fuerza, y el amor nunca descansa, pues anhela incesantemente la felicidad. El amor tampoco permite que el ser vuelva a caer en un estado de estancamiento, pues la fuerza de amor fluye a través del ser con tal fuerza que lo impulsa a la acción e interviene donde sea necesario, dondequiera que haya un estancamiento que deba despertar a la vida, porque solo la vida es dicha. Que los muertos descansen es una idea errónea; solo pueden ser impotentes y, por lo tanto, infelices. Pero incluso si poseen leves grados de fuerza, siguen vivos y activos, pues es ley que la fuerza nunca descansa, sino que genera constantemente nueva vida, y que todo lo vivo vuelva a la actividad según la ley primordial desde la eternidad.
La naturaleza de la actividad en el reino espiritual no se puede describir a vosotros, los humanos, solo una cosa es segura, que no debéis imaginaros un estado de reposo, que siempre es lamentable cuando un ser se encuentra en este estado. Pero entonces pronto se encontrarán ayudantes quienes lo ayudarán, quienes no descansarán hasta que ese ser también comience a actuar y despierte así a la vida. Solo aquellos que se resisten a la fuerza divina del amor permanecen en un estado de muerte, porque Mi fuerza de amor no obliga, y la resistencia anula su efecto. Por lo tanto, el estado de reposo nunca es un estado de dicha, sino un estado de oscuridad y tormento, y por consiguiente, nunca deseable.
Yo vine al mundo para devolver la vida al muerto que una vez poseía y que dejó escapar sin cuidado.... Yo devolví la vida a esto muerto.... Así que todos vosotros podéis alcanzar la vida, pero tenéis que quererlo; tenéis que anhelar escapar del estado de la muerte y volver a ver vuestra salvación en la actividad y esforzaros por lograrla.... y pronto despertaréis a la vida a través de Jesucristo y jamás volveréis a perderla....
amén
TraductorLeben ist Tätigkeit, Untätigkeit ist Tod.... Und so auch wisset ihr, daß Kraftlosigkeit zum Zustand des Todes gehört, weil Kraft allein Tätigkeit hervorbringt. Denn die Kraft geht von Mir aus, von dem Geist, Der unentwegt tätig ist, Der nicht einen Augenblick ruhet, weil Ruhe, also Untätigkeit, Meinem Urwesen widerspricht. Mein Wesen ist Liebe, und Liebe ist Kraft.... und also bin Ich Selbst sowohl die Kraft als auch der Urquell der Kraft. Und so muß von Mir aus immerwährendes Leben ausgehen, etwas Nie-Ruhendes, das gleichfalls tätig ist, also "lebt". Wo Leben ist, dort ist kein erstarrter Zustand mehr zu beobachten, wo Leben ist, dort ist Bewegung, Antrieb und ständiges Erstehen von Neuschöpfungen, ganz gleich, ob in Miniatur oder in großem Ausmaß, denn die Kraft äußert sich in der Entstehung neuer Dinge.... das Leben äußert sich, daß es unentwegt neues Leben gebärt. Und woran ist Leben erkenntlich? Doch nur in ständiger Bewegung, während der tote Zustand sich als Erstarrung äußert, als Unbeweglichkeit und Ohnmacht.... So wird euch nun auch verständlich, daß im geistigen Reich nicht von einer "seligen Ruhe" gesprochen werden kann, von einem Zustand der Untätigkeit, die gleichzeitig ein Zustand der Seligkeit sein soll. Was selig ist im geistigen Reich, das steht mitten im Leben, es steht inmitten einer Tätigkeit, die ihr Menschen euch zwar nicht vorstellen könnt, die aber niemals mit einem Ruhebegriff übereinstimmt, weil dann die das Wesen-beglückende Kraft wirkungslos wäre und dies wider das Urgesetz göttlicher Ordnung verstoßen würde, wenn eine Kraft ohne Widerstand nicht zum Wirken zugelassen wäre. Es ist aber nun nicht eine "Ruhelosigkeit" zu verwechseln mit "Leben".... ein Zustand unharmonischen Eifers, ein stetes Umherjagen.... das wohl auch ständige Bewegung ist, aber kein beglückender Zustand rechten Lebens. Es gehört immer das gerechte Maß dazu, daß von göttlicher Ordnung gesprochen werden kann, und dieses gerechte Maß wird eingehalten von jedem Wesen, das von Mir Selbst im Zustand des Lebens die Kraft bezieht, um sich nun auch entsprechend betätigen zu können. Ein Kraft-empfangendes Wesen wäre unselig, wenn es diese Kraft nicht verwenden könnte nach seinem Willen, der aber immer mit Meinem Willen gleichgeht. Und da Mein Wille ständige Neuschöpfungen sind, ist der gleiche Wille auch in dem seligen Wesen vorhanden, und es beteiligt sich also am Erschaffen oder Gestalten von Schöpfungswerken jeglicher Art, immer dem Grade seines Kraftempfangs angemessen. Und diese Tätigkeit bereitet ihm höchstes Glück und Seligkeit, und es spornt es stets mehr an, die Kraft zu verwerten, weil ein solches Wesen voller Liebe ist und auch weiß, wozu alles das dient, was durch Meinen und seinen Schöpferwillen hervorgeht. Die Liebe ist die Kraft, und die Liebe ruhet nicht, denn sie will unentwegt beglücken.... Die Liebe läßt es auch nicht zu, daß das Wesen in einen Zustand der Erstarrung zurückfällt, denn die Liebekraft durchströmt das Wesen mit solcher Gewalt, daß es angetrieben wird zum Wirken und sich überall dort einsetzet, wo es gebraucht wird.... wo sich Erstarrtes befindet, das wieder zum Leben erweckt werden soll, weil Leben allein Seligkeit ist. Daß die Toten ruhen, ist eine irrige Auffassung; sie können nur ohnmächtig und kraftlos sein, und sie sind dann auch unselig zu nennen. Doch besitzen sie nur geringe Grade von Kraft, so leben sie auch und sind tätig, denn das ist das Gesetz, daß die Kraft nicht ruhet, sondern ständig neues Leben erzeugt und daß alles Lebende wieder tätig wird laut Urgesetz von Ewigkeit. Die Art der Tätigkeit im geistigen Reich ist euch Menschen aber nicht darzustellen, nur das eine steht fest, daß ihr euch keinen Ruhezustand vorstellen dürfet, der immer nur bedauernswert ist, wenn ein Wesen in diesem Zustand sich befindet. Dann aber finden sich sehr bald Helfer ein, die nicht eher ruhen, als bis auch jenes Wesen tätig zu werden beginnt und also zum Leben erweckt ist. Nur wer der göttlichen Liebekraft wehrt, der bleibt im Zustand des Todes, weil Meine Liebekraft nicht zwingt und Widerstand ihre Wirkung aufhebt.... Dann aber ist niemals der Ruhezustand ein Zustand der Seligkeit, sondern ein Zustand der Finsternis und Qual und darum niemals erstrebenswert. Ich bin in die Welt gekommen, um dem Toten das Leben wieder zurückzugeben, das es einstmals besessen hatte und es leichtfertig hingab.... Ich habe diesem Toten das Leben wiedererkauft.... Also könnet ihr alle zum Leben gelangen, doch ihr müsset es wollen, ihr müsset dem Zustand des Todes entfliehen wollen und wieder in der Tätigkeit eure Seligkeit sehen und sie zu erringen trachten.... Und ihr werdet alsbald zum Leben erwachen durch Jesus Christus und dieses Leben dann ewig nicht mehr verlieren....
Amen
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