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"Donde dos o tres se reúnan en Mi Nombre, allí estoy Yo en medio de ellos

"Donde dos o tres son reúnan en Mi Nombre, allí estoy Yo en medio de ellos", ¡Qué Promesa yace en estas Palabras del Señor! El anuncia su presencia a los que permanecen juntos en su nombre, en el Nombre de Jesús. Y por lo tanto, El quiere que los hombres se reúnan y piensen en el Señor. El quiere que se estimulen mutuamente en la fe, que se sirvan uno al otro y hablen de El, que ellos pues lo lleven a El en el corazón y su Nombre lo traigan siempre en la boca. Y entonces, El quiere estar junto a ellos, aunque invisible. El quiere que ellos sepan de su presencia aunque ellos no lo vean. Y así es la Voluntad divina que los hombres se reúnan en pequeños círculos para que reciban la Palabra de Dios. No osbstante, El añade además - dos o tres - y que los hombre mediten esto y lo tengan en cuenta, que el Señor no dijo estas últimas Palabras por casualidad, los hombres tienen que tener en cuenta que en estas Palabras yace un profundo sentido también.

Una oración en colectividad no puede ser la Voluntad de Dios, pues lo que debiera ser una experiencia profundamente intima, se convierte en un tráfico y asunto mecánico. Pues donde sólo unos pocos hombres se rúnen, ahí no tiene lugar ninguna formalidad superficial, y se penetra más profundamente en la Palabra divina, porque ellos se manifiestan o comunican unos a otros su parecer y también se esfuerzan más seriamente a vivir según la Palabra oída. Y esta buena voluntad ya de por sí, atrae a Dios, por eso El con su presencia hace felices a los fieles. Pero así como se efectúa en una gran comunidad de oración, no hay ningún intercambio de pensiamientos mutuos, ni es posible que lo haya. Cada uno está absorto en sus propios pensamientos, y estos no se elevan casi nunca en el Reino espiritual. Los hombres no se ocupan siempre con asuntos, o temas eternos, ellos están frecuentemente también muy terrenalmente orientados. Y de ahí que Dios jamás estará en medio de ellos, pues El sólo está allí, donde con todo fervor se aspira a El.

Y sólo unos pocos habrán en tales comunidades que tienen la más seria voluntad de ser buenos, y que por eso le piden a Dios fuerza, para poder ejecutar su voluntad. A estos el Señnor los hará felices. Pero de estos no hay muchos. La mayoría sólo cumple una obligación y por tanto son más fieles de formas sólo, y en estos jamás se puede cumplir la promesa divina. Y por eso, que los h hombres se atengan a la Palabra divina, que se reúnan en circulos pequeñitos reforzándose uno al otro en la Palabra de Dios, pero que no crean jamás que eso es del agrado de Dios si semejantes reuniones son exigidas conforme a un deber (obligación) lo cual excluye la profunda solidaridad interior con el Señor, si la voluntad no es extraordinariamente fuerte, para que el hombre descuide todas las impresiones que de fuera le vienen o afectan. Entonces el Señnor también estará junto a él. Sin embargo, a quien le basta la mera forma sólo, su fe no es viva, de ese modo tampoco atribuirá importancia a esas Palabras que verdaderamente tienen.

Amén

Traductor
Traducido por: Pilar Coors

"Wo zwei oder drei in Meinem Namen versammelt sind...."

" Wo zwei oder drei in Meinem Namen zusammen sind, da bin Ich mitten unter ihnen...." Welche Verheißung liegt in diesen Worten des Herrn! Er kündigt denen Seine Gegenwart an, die im Namen Jesu beieinander weilen. Und also will Er, daß sich die Menschen zusammenfinden und des Herrn gedenken.... Er will, daß sie sich gegenseitig anspornen zum Glauben, daß sie einander dienen und von Ihm reden, daß sie also Ihn im Herzen tragen und Seinen Namen im Munde führen. Und dann will Er bei ihnen sein, wenn auch unsichtbar.... Er will, daß sie um Seine Gegenwart wissen, wenngleich sie Ihn nicht sehen.... Und so ist es göttlicher Wille, daß sich in kleinem Kreis die Menschen zusammenfinden, um das göttliche Wort zu vernehmen. Doch Er setzet hinzu.... zwei oder drei.... Und es sollen dies die Menschen bedenken, daß der Herr nicht zufällig diese Worte gesprochen hat.... sie sollen bedenken, daß auch in diesen Worten ein tiefer Sinn liegt. Eine große Gebetsgemeinschaft kann nicht im Willen Gottes sein, denn es wird etwas zu mechanischem Handeln, was tiefstes innerliches Erleben sein soll. Denn wo nur wenige Menschen versammelt sind, dort finden keine Äußerlichkeiten statt, und es dringen diese tiefer ein in das göttliche Wort, weil sie einander ihre Ansichten kundtun und auch ernstlich bemüht sind, nach diesem Wort zu leben. Und dieser gute Wille schon zieht Gott an, weshalb Er mit Seiner Anwesenheit die Gläubigen beglückt. So aber große Gebetsgemeinschaften stattfinden, ist kein gegenseitiger Gedankenaustausch möglich. Es hängt ein jeder seinen eigenen Gedanken nach, und diese bewegen sich nicht immer im geistigen Reich. Es befassen sich die Menschen nicht immer mit Ewigkeitsfragen, sie sind auch oft sehr irdisch gesinnt.... Und daher wird Gott niemals unter jenen weilen, denn Er ist nur dort, wo Er in aller Innigkeit angestrebt wird. Und es werden nur wenige sein in einer solchen Gemeinschaft, die den ernstlichen Willen haben, gut zu sein, und daher Gott um Kraft bitten, ihren Willen ausführen zu können. Jene wird der Herr beglücken. Aber es sind davon nicht viele.... Die meisten erfüllen nur eine Pflicht und sind sonach mehr Form-gläubig, und an solchen kann sich nimmermehr die göttliche Verheißung erfüllen. Und darum sollen die Menschen sich an das göttliche Wort halten, sie sollen in kleinem Kreis beieinander weilen und sich stärken am Wort Gottes, sie sollen aber nimmermehr glauben, daß es Gott wohlgefällig ist, wenn ein solches Beisammensein pflichtgemäß gefordert wird, was tiefe innige Verbundenheit mit dem Herrn ausschließt, wenn der Wille nicht außergewöhnlich stark ist, so daß der Mensch alle Eindrücke, die von außen ihn berühren, außer acht läßt. Dann wird der Herr auch bei ihm sein. Doch wer nur der bloßen Form genügt, dessen Glaube ist nicht lebendig, also wird er auch jenen Worten nicht die Bedeutung zumessen, die diese Worte wirklich haben....

Amen

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This is an original publication by Bertha Dudde