8843 Pedir cuentas - Urgencia de la divulgación

22 de agosto de 1964: Libro 93

Yo sólo puedo exhortaros siempre a la constancia, cuando os pidan cuentas a causa de Mi Doctrina. Y todavía os atacarán mucho, porque nadie quiere oír la Verdad pura. Por lo tanto solicitar ya de Mí mucha fuerza, para que podáis con todos los agobios y opresiones. En verdad, que no os puede conmover ningún argumento en contra, pues estáis convecidos de eso que recibís. Pero vuestros enemigos son muy sutiles, intentando que empecéis a vacilar, y para eso se necesita, en verdad una fe firme y estar lleno de confianza en Mí Fuerza para eso, para arriesgarse a estar en contra de estos.

Por eso estad preparados para ello, de que exigirán cuentas de vosotros, y luego hablad con sinceridad lo que Yo os ponga en la boca, porque entonces ya no sois vosotros más los que hablan allí, sino que Yo hablo por vosotros. Pues luego ganaré aún algunos para Mí, a quienes la pura Verdad les promete y gusta más que las eseñanzas deformadas, las cuales vosotros debéis denunciar públicamente.

Sólo Mi Palabra de lo alto es la Verdad pura, la que vosotros debéis representar como tal, sin tener temor a que obréis en contra de Mi Voluntad, cuando aclaréis a vuestros semejantes sobre lo que Yo Mismo pido de ellos que crean.

La urgencia de una interpretación verídica de Mi Doctrina es tan manifiesta, porque los hombres son tibios, y de ningún modo cumplen Mis Preceptos de amor, con pocas excepciones, en los que se avalorará correspondientemente su grado de amor, pero no según las formalidades cerimoniosas, las cuales son ante Mis ojos una abominación. Es el tiempo del fin, y eso ya sólamente debiera haceros comprensible la importancia de la transmisión de la pura Verdad, que ninguno díga no haber sido informado sobre la Verdad.

Y Yo sacudiré a todos aquellos que son de capacidad receptora para la Verdad induciéndolos a la reflexión, mas si son de capacidad solícita y dócil, eso lo decidírán ellos mismos, sin embargo tendrán que dar cuentas de su voluntad.

Por esto Me referí e indiqué al tiempo, donde Mi Evangelio requería una purificación, la que exigía un recipiente que se Me abriera sin resistencia, para dejar irradiar en él una Luz potente sin que se opusiera, dándome a Mí la posibilidad de manifestarme y reproducir o restituir Mi Doctrina, como Yo quiero que haya de ser comprendida.

Si vosoros hombres queréis saber sólamente esto único, de que Yo no avaloro nada más que el grado de amor en el fallecimiento de la vida terrena. Entonces os aplicariaís todos sólo en el cumplimiento de estos dos mandamientos, por medio de ese cumplimiento recibiriaís todo lo que Yo os he prometido cuanto caminaba sobre la tierra. Recibiriaís fuerza y Gracia en exceso, no necesitariaís haceros ninguna preocupación terrenal, pues en verdad, entonces sólo os preocupariaís por vuestra alma y llevar una vida que corresponde a Mi Voluntad. Conoceriaís a Jesucristo, reconociéndole como el Hijo de Dios y Salvador del mundo, Me reconoceriaís a Mí Mismo en El, porque todo ese saber os lo proporciona una vida en el amor, el que despierta en vosotros el Espísritu de la vida. Mas vosotros, los que queréis servirme, permaneced constantes, y sacad vuestra fuerza del abundante saber, el que siempre afluye en vosotros, si os unís a Mí mediante las obras de amor y la íntima oración cordial.

Amén

Traducido por: Pilar Coors

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.

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