B.D.-Nr. 7424
Ninguno de vosotros, humanos, pasa por la vida terrenal sin haber sido nunca señalado a Jesucristo, pues el mandamiento del amor no es desconocido a nadie, independientemente de su religión. Pero tan pronto como se enseña el amor, se les muestra el camino hacia Jesucristo, el divino Redentor. Porque vivir en el amor trae irrevocablemente también la luz de la cognición; vivir en el amor trae sabiduría, y los pensamientos de quienes viven en el amor siempre estarán bien guiados.
Entonces se le presentará también el conocimiento acerca de Jesucristo y Su obra de Redención; no le resultará ajeno, lo aceptará sin resistencia interior, porque a través de su vida de amor ha aprendido de pensar correctamente y también puede comprenderlo todo. Por lo tanto, depende únicamente de la actitud de cada ser humano hacia los mandamientos divinos del amor hasta qué punto preste atención a las señales que apuntan a Jesucristo, hasta qué punto se sienta abordado por Él. Pero se le ha señalado a Jesús y un día tendrá que rendir cuentas en qué medida ha prestado atención a estas indicaciones.
Y también las indicaciones directas solo encontrarán resonancia cuando el ser humano vive en el amor, pues sin amor está ciego espiritualmente y, por lo tanto, carece de comprensión de la obra de Redención y del Redentor divino. Pero el amor puede ser enseñado sin el conocimiento acerca de Jesucristo, y este conocimiento se adquiere al aceptar la Enseñanza divina del amor y vivir conforme a ella.... Y así sucede con todos los humanos, que primero se debe cumplir los mandamientos del amor antes de estar preparados para creer en Aquel, Que es el Amor Mismo, Quien se dejó crucificar por amor a la humanidad y, por lo tanto, Se encarnó en el hombre Jesús, para que esta obra de misericordia podía realizarse visiblemente para los seres humanos.
Y Aquel Que se dejó crucificar por amor a la humanidad, también tiene verdaderamente la capacidad de dar a conocer a todos los seres humanos Su obra de misericordia, y lo hará en cuanto un ser humano amoroso se ponga a Su disposición como recipiente de Su Espíritu, quien ahora también recibirá la plena aclaración acerca de Jesucristo y Su obra de Amor. Por eso solo se necesita una vida de amor verdadera para encender también una luz verdadera y difundir su brillo entre todos aquellos que también están dispuestos a amar y desean estar en la luz de la cognición. Pero primero los seres humanos tienen que tener esta voluntad; de lo contrario permanecen en la oscuridad por tanto tiempo, hasta que ellos mismos desean una luz....
Pero algún día la luz brillará sobre cada ser humano, y ahora dependerá de él mismo si permite que ilumine su corazón o si se aparta regañadientes.... pero la gracia no pasa de largo ante él, cada ser humano experimentará una señal que apunta a Jesucristo durante su vida terrenal, y cada uno tendrá que responsabilizarse por cómo respondió a ella, por cómo reaccionó al mensaje de amor que lo llamó a vivir una vida de amor. y correspondiente también será su cognición espiritual, y en consecuencia, se le concederá luz u oscuridad en la vida terrenal o algún día en la eternidad....
amén