B.D.-Nr. 7374
Hay muchos seres humanos que se encuentran en la noche de la muerte porque carecen de la luz de la cognición, porque no la desean. La luz podría brillar para todos vosotros, todos podríais encontraros en su brillante resplandor y podríais ser interiormente felices, conociendo lo que inicialmente os era ajeno al comienzo de vuestra encarnación: vuestra existencia como seres humanos y la razón de ello, el propósito y el objetivo de la existencia terrenal. Pero aún os movéis en la oscuridad en la Tierra; todavía no habéis aumentado en cognición, seguís siendo tan ignorantes como al comienzo de vuestra encarnación, y no alcanzaréis la luz por mucho tiempo porque no la buscáis. Y vuestra propia voluntad es la culpable de esto; que dejéis que os transmitan un conocimiento y lo aceptéis sin cuestionarlo como verdad, sin examinarlo.
La culpa es que vosotros mismos no reflexionáis lo que se os ha presentado. Un día lo lamentaréis profundamente pues poseíais el don de la reflexión y lo desperdiciasteis. Solo necesitabais haberos dirigidos hacia Mí y haber hablado Conmigo con sinceridad, anhelando aprender la verdad de Mí. Quien haga esto puede estar absolutamente seguro de que Yo encenderé la luz en su interior, de que se haga la luz en él, de que sea instruido en la verdad, para que el error le sea claramente iluminado y que siempre podrá distinguir la verdad del error....
Entonces verá en qué noche se mueve la humanidad y por qué tal oscuridad se extiende sobre la Tierra.... Entonces también sabrá que cada ser humano tiene que hacer desde su parte, lo que le lleva a la verdad: que cada ser humano debe venir a Mí si anhela la luz, si quiere llegar al conocimiento, mientras viva en esta Tierra. Pero entonces también será bendecido, pues poseer la verdad es algo verdaderamente precioso, porque solo la verdad puede preparar el destino del alma, que le es glorioso en el reino espiritual.
Solo la verdad conduce a Mí, solo la verdad conduce a la unión completa, porque la verdad revela todo aquello que le da aclaración acerca de Mi Ser, acerca de Mi Amor, Sabiduría y Omnipotencia, y porque solo en posesión de la verdad el ser humano es capaz de amarme a Mí correctamente y este amor produce la unificación de vosotros Conmigo. Y este es Mi don de gracia más preciado, que Yo otorgo incesantemente la verdad a quien la desea y se dirige a Mí Mismo para recibirla de Mi mano.
Este don de la gracia está disponible para todos vosotros, pero ¿quién la aprovecha? ¿Quién desea ser enseñado por Mí en toda la verdad? Son pocos, pero un día serán inmensamente bendecidos, pues entrarán en la otra vida con una riqueza que jamás se les será arrebatada, con la cual podrán trabajar por su propia felicidad y la de muchas otras almas. Serán bendecidos y lo seguirán siendo eternamente, pues vinieron a Mí por voluntad propia y han encontrado el camino de regreso a la casa de su Padre.... amén