B.D.-Nr. 7239
Vuestro camino terrenal os traerá poco éxito si no encontráis en ello la Redención de vuestra esclavitud, si no os liberáis del pecado de vuestra antigua rebelión contra Mí.... si no encontráis el perdón a través de Jesucristo, Quien murió en la cruz por vuestros pecados. Un camino terrenal sin Jesucristo es inútil, solo en el mejor de los casos un ser humano puede adquirir suficiente conocimiento del divino Redentor en la Tierra como para que en el más allá aún pueda reconocerlo a Él e invocarlo para obtener gracia y misericordia. Entonces, el camino hacia un mayor desarrollo no estará bloqueado, pero ya no podrá alcanzar el objetivo que pudo lograr en la Tierra.
Sin embargo, sigue siendo una gran bendición que este conocimiento le fue transmitido una vez en la Tierra aunque no era creyente y, por lo tanto, partió de esta Tierra sin ser redimido. Pero quien acepta este conocimiento con fe, quien se alinea correctamente con Jesucristo y, por consiguiente establece el vínculo correcto Conmigo, Quien caminó sobre la Tierra en el hombre Jesús, por el bien de la humanidad pecadora, puede encontrar el perdón en la Tierra; puede ser redimido del pecado y de la ya en la Tierra, y su muerte física es entonces simplemente una conclusión de su vida en esta Tierra, pero a la vez la entrada a la vida eterna.
Y entonces la vida terrenal también fue un éxito, pues el ser humano, por su propia voluntad, buscó unificarse Conmigo, de Quien una vez se separó voluntariamente, en lo cual consistió el pecado original, el alejamiento de Mí y la caída en las profundidades como seguidor de Mi primer ser creado, del portador de luz, que se opuso a Mí con arrogancia, él, que quería reinar sobre el ejercito de los seres espirituales que habían surgido de su voluntad usando Mi fuerza....
Por lo tanto, este vínculo se rompe cuando el ser humano reconoce conscientemente a Jesucristo, y se dirige a Mí de nuevo en Jesús y, de este modo retoma la relación correcta Conmigo. La vida terrenal se le ha sido dada para este propósito, y por consiguiente, debe vivir la vida al respecto, es decir, de tal manera que viva en el amor, para que a través de una vida de amor llegue a la luz de la cognición, reconociendo en esta luz a Jesucristo como el Redentor divino y, a través de Jesucristo emprender el camino hacia Mí, Quien Yo mismo Me he encarnado en el hombre Jesús para que vosotros tengáis acceso a Mí, para liberaros de ese poder que os derribó, que busca destruiros y del cual debéis escapar para ser salvados nuevamente.
Pero si el ser humano no vive en el amor, entonces difícilmente podrá reconocer la misión de Jesús y querer creer.... Y sin embargo, es una bendición cuando aprende acerca de Él, cuando la vida y la obra de Jesús en la Tierra le son desconocidas, pues incluso en la otra vida se le proporcionará información sobre Jesucristo y Su obra de Redención.... Incluso en la otra vida. Yo Me preocupo por aquellos que no han sido redimidos, y entonces es una bendición cuando conocen a Él y pueden tomar una postura nuevamente en relación con este conocimiento.... Pero su libre albedrío también permanece intacta incluso en el reino del más allá, porque el alma tiene que decidir por sí misma; debe buscar voluntariamente el vínculo Conmigo en Jesucristo nuevamente; debe invocarlo a Él Mismo y pedir redención....
Y por lo tanto, Jesucristo no puede ser proclamado con suficiente diligencia en la Tierra, y todo predicador será bendecido por Mí, pues se trata de la salvación de innumerables almas que aún están agobiadas por el pecado original y que a menudo parten de la vida terrenal con esta carga. E incluso que no quieren creer, un buen predicador puede provocar un cambio en ellos, que ya les traerá un alivio en el reino del más allá y los llevará a una comprensión más rápida. Porque no hay redención del pecado y de la muerte sin Jesucristo, y la vida terrenal solo se haya vivido correspondientemente al propósito cuando un ser humano Lo ha encontrado y ha recibido de Él el perdón de sus pecados. Entonces puede entrar libre al reino espiritual, porque está nuevamente unido a Mí, como lo fue al principio....
amén