B.D.-Nr. 7003

El aflujo de fuerza de Dios requiere la entrega a Él....

Cada uno de vosotros tendrá que entregarse a Mí si desea sacar fuerza de Mí.... y el grado de su entrega también determina ahora la medida de fuerza que ahora fluye hacia él.... Vuestra relación original Conmigo os aseguraba un derramamiento constante de fuerza de Mí.... estabais tan íntimamente conectados a Mí a través del amor que llenaba todo vuestro ser, que Mi amor irradiaba constantemente a través de vosotros, llenándoos de fuerza y luz, y por lo tanto, eráis inconmensurablemente bendecidos.

Desde Mi parte aún no se ha cambiado nada, es decir, estoy tan dispuesto para irradiar Mi amor a través de vosotros, como una vez.... pero vosotros cambiasteis vuestro ser y os volvisteis incapaces de atrapar Mi amor.... o quizás, os resististeis a Mí, y por lo tanto, Mi fuerza de amor perdió su efecto.... si ahora renunciáis a vuestra resistencia, Mi amor volverá a ser efectivo, y renunciar a la resistencia significa entregarse a Mí una vez más con amor, como lo fue al principio. Vuestra entrega a Mí consiste en un sumisión completa a Mi voluntad. Fuisteis creados con un libre albedrío, que una vez os extravió y que también debería llevaros de regreso a Mí.

Este libre albedrío ahora determina vuestro pensar, querer y actuar.... y a través de vuestro libre albedrío, vosotros os sentís como seres independientes que pueden determinar sus propias vidas, que pueden organizarse sus vidas terrenales según su propia discreción, y que por lo tanto a menudo se sienten también lo suficientemente fuertes para dominar sus vidas terrenales.

Pero debéis reconocer que no podéis lograr nada por vosotros solos. Debéis saber que la fuerza os fue otorgada primero por Mí en forma de fuerza vital, y debéis saber además que vosotros mismos podéis usar mal esta fuerza vital, pero que Uno también puede aumentarla ilimitadamente cuando toda vuestra voluntad y pensamiento se dirigen hacia Él.... cuando os entregáis a Mí tal como sois y os confiáis por completo a Mi guía.... cuando Me permitís querer y pensar por vosotros....

Esto aparentemente puede ser un estado de indiferencia hacia vuestra existencia terrenal, que vuestros semejantes también pueden interpretar como indiferencia hacia vuestros deberes terrenales.... Pero yo os aseguro que verdaderamente haré que estos deberes terrenales sean realizados por Mis ángeles, por los seres de luz, que todo saldrá según lo previsto una vez que haya tenido lugar esta íntima entrega hacia Mí, lo que también Me da el derecho de confiaros a vosotros y vuestros deberes terrenales a aquellos cuyo amor ahora trabaja para vosotros, porque es Mi voluntad.

Nada debe ser una carga para vosotros una vez que hayáis reestablecidos la relación filial apropiada Conmigo en la que una vez estuvisteis.... Y sea como sea que todo lo que se os presente ahora, no debe oprimiros, sino más bien debéis confiarlo a Mí con confianza. Porque la más mínima resistencia a ello ya es una manifestación de vuestra propia voluntad, que debéis subordinar a Mí incondicionalmente.

La entrega a Mí tiene lugar cuando sois capaces de desprenderos completamente de los deseos y ansias de todo tipo.... cuando vuestros pensamientos están siempre dirigidos únicamente hacia Mí, a vuestra perfección espiritual y a vuestro servicio a Mí y a Mi Reino.... Sin embargo, mientras sigáis persiguiendo vuestros propios objetivos, mientras los deseos terrenales os satisfagan, o mientras busquéis independientemente dar forma a vuestras vidas, vuestra voluntad continua yendo por su propio camino; aún no se ha subordinado completamente a la Mía, y por lo tanto, no puedo permitir que Mi fuerza fluya en ella en toda su medida....

Y ahora también sentirá la falta de fuerza en la disminución de la fuerza vital, porque de lo contrario no puedo conquistarlo completamente para Mí durante su corta vida terrenal. Así que vosotros, los humanos, podéis juzgar por vosotros mismos qué grado de madurez habéis alcanzado ya.... si os sentís impotentes o completamente llenos de Mi fuerza.... Solo comprenderéis esto último cuando hayáis sentido Mi presencia tan intensamente que toda debilidad desaparezca y que os sentís como recién nacidos.... solo entonces comprenderéis lo que quiero decir con entregarse a Mí, y entonces Me alabaréis, me glorificaréis y Me agradeceréis eternamente por haber podido experimentar visiblemente Mi amor, que todavía tiene que contenerse mientras no se haya producido aún la entrega completa a Mí....

amén

Traducido por: Hans-Dieter Heise

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.