5161 La fuerza de la intercesión

30 de junio de 1951: Libro 58

Transmitid la fuerza de la intercesión sobre todo a estos difuntos que se fueron de entre vosotros, sin consideración del grado de madurez en que los creéis porque precisan de fuerza y os agradecen toda ayuda. El haber ayudado a sacar almas de las profundidades produce una sensación que deleita, de lo que os enteraréis en mayor medida cuando vosotros mismos ya habéis entrado en el Reino del Más Allá y veis que muchas languidecen porque no hay nadie en la Tierra que con amor se acordara de ellas y les transmitiera la fuerza que necesitan para dirigirse hacia lo Alto.

Una vez que las almas hayan experimentado la fuerza del amor, aprovechan de ella actuando con un celo inimaginable; pero para que esto se produzca, el primer impulso tiene que venir precisamente por parte de los hombres... mediante la intercesión llena de amor, porque para esta las almas son lo más sensibles, con lo que la intercesión es el medio más indicado para que el alma corrija la orientación de sus pensamientos.

Pero esta intercesión hay que realizarla con plena consciencia, es decir, con la intención de ayudar a las almas en su desarrollo hacia lo Alto.

Los hombres debéis saber que vuestra intercesión es de gran importancia, por lo que debéis familiarizaros con la pena de las almas difuntas y, con el corazón lleno de amor, dirigir oraciones hacia lo Alto, rogando por fuerza para estas almas.

Seguro que percibirán este envío de fuerza y, con gratitud, también experimentarán el amor dirigido a ellas, con lo que ellas irradiarán un amor análogo a su alrededor, lo que se manifiesta como una vislumbre que agrada a todas las almas.

Vosotros, los hombres, podéis prestar servicios increíblemente redentores - si tan sólo tenéis la voluntad de aliviar las penas y los sufrimientos. Porque esta voluntad es la que os estimula a la oración que surge del corazón - la única que tiene fuerza redentora.

Todo lo que hacéis, lo debéis hacer conscientemente y no de forma exterior que sólo desgasta los labios; pues una oración así no surte efecto porque carece de una voluntad consciente de ayudar. Únicamente el amor redime... ¡que esto os sea repetido cada vez de nuevo!

Con amor conseguís increíblemente mucho. Mediante una intercesión llena de amor podéis aportar tanta Luz a las tinieblas que allí se reúnen muchas almas tocadas por este rayo, siempre con el éxito que también en ellas se despierte la sensación del amor y quiera entrar en actividad.

La intercesión llena de amor es una corriente de fuerza increíble que nunca dejará de surtir su efecto. Incluid a todos vuestros queridos en esta intercesión; llamadlos en vuestros pensamientos para que acudan a vosotros y decidles que les queréis ayudar, y que acepten vuestra ayuda sin vacilar. Enseñadles en vuestros pensamientos que también para ellos cabe la posibilidad de un ascenso hacia lo Alto si tan sólo quieren servirse de la fuerza que vosotros les hacéis llegar mediante vuestra intercesión.

Llamadles siempre la atención a Jesucristo... porque solamente Uno los puede redimir, y a este Uno sólo se le puede ganar mediante el amor. Por eso insinuadles que aprovechen de la fuerza que les está facilitada, para que con esta ayuden a otras almas que también están en grandes apuros; que sepan que el efecto surtido en aquellas almas las acerca cada vez más a Jesucristo - El que entonces en su suma Misericordia las atrae a todas a Sí y las introduce en el Reino de la Luz.

Cuando habéis ayudado a un alma para que aplique la fuerza que le llega de manera justa, entonces su ascenso está asegurado. Porque entonces la debilidad de su voluntad y la falta de fuerza se han disipado, y el alma asciende continuamente hacia lo Alto, llevando consigo incontables más almas porque también a estas les comunica sus conocimientos... con lo que una sola intercesión justa acarrea abundantes bendiciones...

Vosotros los hombres en la Tierra, ¡no subestiméis la fuerza de la intercesión, pero siempre estéis conscientes de que tiene que surgir de un corazón lleno de amor para que realmente pueda surtir fuerza! E incluid a todos vuestros queridos, porque todos ellos necesitan todavía fuerza; y ellos os lo agradecerán eternamente si aumentáis su fuerza que todavía es débil, y si os acordáis de ellos con amor.

Amén.

Traducido por: Meinhard Füssel

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.

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