“Y los últimos serán los primeros”.... Pues os enfrentaréis a una tarea verdaderamente trascendental: proclamar al divino Redentor Jesucristo en medio un mundo sin fe. Y esta es una tarea trascendental porque no hay prueba alguna de Su paso por la Tierra, porque es una cuestión muy debatida si el hombre Jesús vivió alguna vez, y porque la divinidad del hombre Jesús, o incluso la encarnación de Dios en Él, son conceptos completamente incomprensibles para los seres humanos del fin de los tiempos, y creer en ellos les parece imposible.
Y, sin embargo, los discípulos del fin de los tiempos deben defenderle a Él con convicción y Su obra de Redención, deben proclamarlo con convicción. Y primero tienen que adquirir esta convicción ellos mismos. No se puede obtener solo mediante enseñanzas, sino que requiere un estilo de vida vivido con amor desinteresado al prójimo, que primero da luz al ser humano, permitiéndole ver todo con claridad y comprender las correlaciones y entonces también poder defender a Jesucristo y Su obra de Redención con convicción.
Sin embargo, en un mundo del amor propio, será muy difícil transformarse y suprimir el amor propio por el bien del prójimo necesitado. Pero quien lo haga recibirá una verdadera recompensa algún día en la eternidad, pues solo él es capaz de cumplir esa tarea de proclamar el Evangelio una vez más entre la humanidad sin fe, como un verdadero campeón de Cristo y un verdadero apóstol.
No lo tendrá fácil, aunque él mismo está profundamente convencido de la verdad de lo que proclama, pues la falta de amor de sus semejantes se opondrá a él. Los humanos usarán su razón y analizarán minuciosamente toda doctrina, y las numerosas herejías del mundo fortalecerán su posición; por lo tanto, junto con las herejías, la verdad también será rechazada, y se necesita una espada afilada.... hay que luchar con la espada de la boca y con todo celo....
Y esta tarea no podría llevarse a cabo si Dios Mismo no estuviera constantemente con ellos y Él Mismo hablaría con poder convincente por la boca de aquellos apóstoles. Pero donde no hay amor, allí también la Palabra de Dios es en vano.
Al final, Dios Mismo lucha contra Su adversario, quien se beneficia de la falta de amor de los seres humanos, quienes por tanto, no llegan a creer en Aquel Que podría salvarlos todavía antes del fin. Por lo tanto, todo siervo del Señor es bendecido si se declara dispuesto a luchar como un luchador de Cristo contra la incredulidad y la falta de amor.
Porque su fe en Jesucristo es muy valorada, porque a estos discípulos de los últimos tiempos les resulta mucho más difícil de creer que a los primeros, quienes siempre tenían cerca de sí al divino Salvador y Redentor y fueron introducidos a la verdad por Él Mismo.
Ellos también a veces dudaron, no siempre les fue fácil creer, pero experimentaron Su obra, escucharon Sus Palabras y pudieron seguir Su estilo de vida y también Su muerte en la cruz.... Y experimentaron el derramamiento del Espíritu....
Pero los discípulos del fin de los tiempos tienen que experimentar todo este conocimiento por sí mismos; primero tienen que despertar el espíritu en sí mismos para que los guíe y les dé conocimiento acerca de Jesucristo y de Su obra de Redención. Porque solo así podrán adquirir la convicción interior de que el Espíritu de Dios les está enseñando.... Y tal enseñanza, a su vez, solo es posible si una persona vive en el amor....
Pero los últimos discípulos serán igual de celosos en el trabajo, e igual de celosos llevarán el Evangelio al mundo y señalarán al divino Redentor, Que es el Único Que es la Salvación del pecado y de la muerte.... Y aunque encuentren resistencia, aunque se intente silenciarlos.... Dios Mismo estará con ellos y pondrá las palabras en sus bocas, Dios mismo hablará a través de Sus discípulos que Le sirven a Él, porque la humanidad se dirige hacia su fin....
amén
Traductor"Und es werden die Letzten die Ersten sein...." Denn ihnen obliegt eine gar gewaltige Aufgabe: inmitten einer glaubenslosen Welt zu künden von dem göttlichen Erlöser Jesus Christus.... Und es ist dies deshalb eine gewaltige Aufgabe, weil es keinerlei Beweise gibt für Seinen Erdenwandel, weil es eine viel umstrittene Frage ist, ob der Mensch Jesus je gelebt hat, und weil die Gottheit des Menschen Jesus oder auch die Menschwerdung Gottes in Ihm für die Menschen in der Endzeit völlig unverständliche Begriffe sind und ein Glaube daran ihnen unmöglich erscheint. Und doch sollen die Jünger der Endzeit überzeugt für Ihn und Sein Erlösungswerk eintreten, sie sollen überzeugt Ihn verkünden.... Und diese Überzeugung müssen sie zuvor selbst gewinnen. Durch Lehren wiederum kann sie nicht gewonnen werden, sondern es gehört dazu ein Lebenswandel in uneigennütziger Nächstenliebe, der erst dem Menschen das Licht gibt, so daß er alles klar überschauen und die Zusammenhänge begreifen kann und dann auch überzeugt eintreten wird für Jesus Christus und Sein Erlösungswerk. Es wird aber in einer Welt der Eigenliebe sehr schwer sein, sich selbst zu wandeln und die Ichliebe zurückzudrängen um des Nächsten willen, der Hilfe bedarf.... Wer es aber tut, der wird wahrlich einen Lohn empfangen dereinst in der Ewigkeit, denn er nur ist befähigt, jene Aufgabe zu bewältigen, daß er als ein rechter Streiter Christi und ein wahrer Apostel wieder das Evangelium verkündet unter der glaubenslosen Menschheit. Er wird es nicht leicht haben, wenngleich er selbst zutiefst überzeugt ist von der Wahrheit dessen, was er kündet, denn die Lieblosigkeit der Mitmenschen wird ihm Einwände entgegensetzen.... es werden die Menschen ihren Verstand anwenden und jegliche Glaubenslehre zerpflücken, und die vielen Irrlehren in der Welt werden ihnen den Rücken stärken, und darum wird mit den Irrlehren gleichzeitig auch die Wahrheit verworfen werden, und es bedarf eines scharfen Schwertes.... es muß mit dem Schwert des Mundes gekämpft werden mit allem Eifer.... Und diese Aufgabe wäre nicht zu erfüllen, wenn nicht ständig Gott Selbst mit ihnen wäre und Er Selbst durch den Mund jener Apostel reden würde mit überzeugender Macht. Wo aber keine Liebe ist, dort ist auch Gottes Wort vergeblich. Am Ende streitet wieder Gott Selbst gegen Seinen Widersacher, dem die Lieblosigkeit der Menschen zum Vorteil gereicht, die darum nicht zum Glauben gelangen an den Einen, Der auch sie erretten könnte noch vor dem Ende. Und darum ist ein jeder Diener des Herrn gesegnet, der sich selbst bereit erklärt, als Streiter Christi den Kampf zu führen gegen Unglaube und Lieblosigkeit.... Denn dessen Glaube an Jesus Christus wird überaus hoch gewertet, weil es für diese Jünger der Endzeit weit schwerer ist, zu glauben, als es für die ersten Jünger gewesen ist, die den göttlichen Heiland und Erlöser stets in ihrer Nähe hatten und von Ihm Selbst eingeführt wurden in die Wahrheit. Auch sie zweifelten zuweilen, auch ihnen war es nicht immer leicht, zu glauben, aber sie erlebten Sein Wirken, sie hörten Seine Worte, und sie konnten Seinen Lebenswandel verfolgen und auch Seinen Tod am Kreuz.... Und sie erfuhren die Ausgießung des Geistes.... Doch alles Wissen darüber müssen die Jünger der Endzeit an sich selbst erfahren, sie müssen erst den Geist in sich zum Erwachen bringen, auf daß er sie einführt und ihnen Kunde gibt von Jesus Christus und Seinem Erlösungswerk. Denn nur dadurch ist die innere Überzeugung zu gewinnen, daß der Geist aus Gott sie belehret.... Und eine solche Belehrung ist wiederum nur möglich, wenn der Mensch in der Liebe lebt.... Aber ebenso eifrig werden die letzten Jünger am Werk sein, ebenso eifrig werden sie das Evangelium hinaustragen in die Welt und auf den göttlichen Erlöser hinweisen, Der allein die Rettung ist aus Sünde und Tod.... Und ob auch ihnen Widerstände erwachsen, ob man sie auch mundtot zu machen sucht.... Gott Selbst wird mit ihnen sein und ihnen die Worte in den Mund legen, Gott Selbst wird sprechen durch Seine Jünger, die Ihm dienen, denn die Menschheit geht dem Ende entgegen....
Amen
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