B.D.-Nr. 7680
Dejadme deciros una cosa: para Mí no hay mayor dicha que veros, Mis criaturas, crecer y convertiros en hijos que reconocen a su Padre y desean estar unidos con Él.... Esta dicha os resulta incomprensible, pues no podéis comprender la magnitud de Mi amor cuando Yo os creé, ni cómo este amor jamás disminuirá hasta que haya vuelto a encontrar la unificación definitiva con vosotros, es decir, hasta que vosotros mismos regreséis a Mí por vuestra propia voluntad.
El amor es Mi substancia primordial, la fuerza que dio origen a todo, la que asegura vuestra existencia, y es un amor infinito que anhela bendeciros por toda la eternidad. Del amor, por lo tanto, emergisteis como seres perfectos, puesto que todo lo que Yo creé solo podía ser perfecto. Y, sin embargo, fuisteis seres “creados” que no podían ser otra cosa cuando salieron de Mi mano. Pero este grado de perfección no Me bastaba. Yo quería hijos a Mi lado que, a través del libre albedrío, se esforzaran a esa perfección, pero que también pudieron moldearse a sí mismos hacia la imperfección si esta era su voluntad.
Y un sinnúmero de seres se han degenerado a esta imperfección, alejándose deliberadamente de Mí y revertiendo todos los atributos divinos en su opuesto. Esto no fue Mi voluntad, sino Mi permiso, porque Yo sabía que estos seres podían volver a transformarse a la perfección, y que esta transformación se lograría algún día, aunque solo fuera después de un tiempo infinitamente largo.... Pero los seres que lograrán esta obra de transformación son los que Yo Mismo no pude lograr con Mi poder: verdaderos hijos de su Padre, que así llegaron a ser perfectos como su Padre Celestial es perfecto. Se esfuerzan por regresar a Mí por su propia voluntad y Me llenan de inmensa alegría cuando puedo atraerlos a Mi corazón como Mis verdaderos hijos, cuando están y permanecen fusionados Conmigo por toda la eternidad....
Es un estado de inmensa dicha para Mí ver a Mis hijos regresar paso a paso con el objetivo de la unificación Conmigo.... Y aunque este regreso a Mí pueda requerir eternidades.... yo sé que un día se completará , que ningún ser permanecerá lejos de Mí.... Sé que la obra que comenzó con el acto de la apostasía de los seres de Mí, ciertamente seguirá su curso, aunque el libre albedrío de los seres a veces provoque que los seres retrocedan.... aunque a menudo transcurren eternidades antes de que este libre albedrío cambie y Me anhele.
Pero mi amor nunca deja de ayudar al ser de elevarse de las profundidades.... mi amor se acercará a la criatura una y otra vez y Mi anhelo por la unificación aumenta constantemente y un día también encontrará su cumplimiento, así como la criatura misma un día Me anhelará y se esforzará por la unificación. Pero entonces el ser será eternamente bendecido.... Y por lo tanto, no significa mucho para Mí cuándo tendrá lugar esta unificación, porque ante Mí mil años son como un día.... Pero sé que un día tendrá lugar, y solo por el bien de Mis criaturas mismas busco acortar el tiempo de su regreso a Mí, pero no Me anticipo si la voluntad del ser aún se opone a Mí.
Pero cuando Mis hijos experimentarán una vez la dicha que lleva consigo nuestra unificación, no podrán comprender por qué resistieron a Mí durante tanto tiempo, pues su amor por Mí también arderá con toda su fuerza, y el ser jamás querrá separarse de Mí. Y solo entonces los seres comprenderán qué es el amor.... entonces sabrán que nada puede perderse que emanó de Mí, y que todo debe existir en su más alta perfección para estar constantemente unido Conmigo, para poder soportar Mi presencia, para poder obrar y crear Conmigo y a Mi lado, como es Mi plan desde la eternidad.... Y bendito será el Creador con Su criatura.... y será inconmensurablemente bendito el Padre con Su Hijo....
amén