B.D.-Nr. 7222
Cuanto más os apartéis del mundo, más fácil encontraréis la entrada al reino espiritual, pues los pensamientos que os lleguen desde allí ya no encuentran resistencia. El mundo, sin embargo, es un obstáculo constante para tales pensamientos espirituales, ya que solo donde hay un desapego total son recibidos por el corazón humano. Así comprenderéis también por qué los seres humanos se ocupan tan poco por cuestiones espirituales cuando aún están atados al mundo, pues los pensamientos mundanos siempre desplazarán a los espirituales, es decir, un ser humano será incapaz de recibir ningún bien espiritual, porque los pensamientos mundanos se imponen e impiden al ser humano, que esos pensamientos lleguen al corazón.
Y, sin embargo, el ser humano mismo es responsable de los pensamientos que le gobiernan, pues solo el libre albedrío determina lo que piensa, y este a su vez, resiste o permite el acceso a las ondas de pensamiento que le rodean. Y la voluntad está dirigida de tal manera como corresponde al ser del ser humano.... espiritual o mundana. No se le obliga a ir en ninguna dirección, es completamente libre. Y, sin embargo, todo depende de la dirección de esta voluntad: sus pensamientos y acciones, su destino presente y futuro del alma, que puede ser maravilloso pero también terrible.
El mundo, por lo tanto, representa un peligro para la voluntad del ser humano; sin embargo, tiene que ser así para dejar que el alma alcance una claridad, para instarla a tomar una decisión que tiene que hacerse entre ella y el reino espiritual. Ambos reinos existen; el alma solo puede elegir un reino, y este reino lo tiene que determinar ella misma. Y si elige el reino material, que es el mundo, entonces permanece atada a este. Si elige el reino espiritual, entonces este se convertirá en su morada cuando el alma abandone el cuerpo terrenal, cuando su viaje terrenal haya concluido.
Y de ambos reinos es atraída, de ambos reino es impresionada, pero no obligada. Por lo tanto, el alma misma tiene la responsabilidad para su pensar y querer, pues puede dirección; no les es imposible decidirse correctamente, incluso cuando el mundo material se presenta tangiblemente ante ella y el mundo espiritual parece irreal. Porque las fuerzas espirituales tienen cierto poder sobre el alma, que siempre son capaces de poder intervenir, incluso ante quien se muestra reacio.... lo que significa que éste también se ve afectado por ellas y que, por lo tanto, el ser humano debe tomar una posición al respecto.... solo que, si no está dispuesto, la rechaza.... Pero lo han tocado, y por lo tanto, no puede eludir la responsabilidad cuando se le exige.
El ser humano es capaz de pensar, y esa es la razón de su responsabilidad.... Y nadie le impone sus pensamientos. Es libre de pensar lo que piensa. Que sus pensamientos sean correcto siempre será el objetivo de las fuerzas espirituales buenas que buscan influir en él de manera positiva. Sin embargo, dado que las fuerzas negativas también ejercen su influencia, el ser humano debe decidir por sí mismo, y por lo tanto no se puede hablar de “coerción espiritual” a la que uno sucumbe y el otro no. Y así, a veces es necesario realizar luchas interiores para mantenerse enfocado en los pensamientos espirituales cuando los pensamientos terrenales intentan interferir.
La voluntad de madurar espiritualmente también puede fortalecer esta lucha interior, y entonces el ser humano ya ha ganado, pues su voluntad fue positiva y, por lo tanto, debe tener un efecto positivo. Y cuanto mayor sea la victoria, más involucrado está el ser humano en el mundo, porque cuanto mayor sea la resistencia, mayor sea el incentivo y más fuerte la voluntad que se impone y se decide por el Reino espiritual. Pero el alma un día se alegrará de la victoria, porque ella misma se ha forjado su propio destino para la eternidad; avanzará hacia una vida de dicha y siempre agradecerá únicamente a Dios, Quien le dio la fuerza para vencer....
amén