B.D.-Nr. 7194

La Luz Eterna descendió a la Tierra....

Una luz inusualmente brillante resplandeció cuando Yo descendí a la Tierra, pues la oscuridad que la cubría se había vuelto impenetrable.... Los seres humanos se encontraban en una noche de la que no sabían salir; la oscuridad no se alejó de ellos porque no brillaba luz alguna. Se habrían hundido irremediablemente en esta oscuridad si no les llegaría ayuda.... Y Yo les traje esta ayuda.... Un luz brillaba hacia la Tierra, tan brillante y penetrante que podía disipar la oscuridad, donde no se impidió maliciosamente que brillara.

Yo Mismo vine a la Tierra, la Luz desde la Eternidad, pues me compadecí la necesidad en la cual se encontraba la humanidad en esa oscuridad. Busqué un caparazón humano que fuera pura y capaz de albergar Mi luz en su interior. Elegí una forma porque, para poder permanecer entre los seres humanos, necesitaba una forma como tal para no obligar a los seres humanos a aceptar la luz que deseaba traerles. Llegue a la humanidad como un “ser humano” que, aunque albergaba la “Luz” en su plenitud, solo la dejaba cuando los semejantes deseaban encender una pequeña luz en su interior.

Y como moraba velado entre los seres humanos solo fue reconocido muy raramente como la “Luz Eterna”, Que vino a la Tierra por amor.... No se Me reconocía como Dios y Padre, Que quería ayudar a Sus criaturas a convertirse en Sus hijos.... Pues en este mundo reinaba alguien que no permitía que la luz se abriera paso y, por lo tanto, intentaba por todos los medios obstaculizar Mi obra en la Tierra, que quería extinguir la luz y, así profundizaba aún más la oscuridad.

Y contra él tuve que luchar, tuve que enfrentarme a él un una lucha, si quería traer la salvación a los seres humanos, si quería liberarlos de su poder. Porque muchos clamaban al cielo desde la noche oscura pidiendo salvación, pues ya no soportaban su dominio, y por ellos descendí a la Tierra. Me hice humano porque tal lucha tenía que ser liberada como ser humano, porque la Tierra era su dominio, donde tenía un poder ilimitado. Que Yo, como Dios, no le quebranté, sino que como “humano” quise vencerlo.... para mostrar a todos la manera de dominarlo también.

En la oscuridad que les rodeaba, no veían ninguna salida de su cautiverio.... Pero Yo les mostré el camino.... Yo Mismo, como el hombre Jesús recorrí el camino, y todos solo necesitaban seguirlo a Él y se liberarán, por así decirlo, del poder del adversario; ellos también lo vencerán, porque la luz amanecerá en aquellos que se refugian en la Luz Eterna, Que se encarnó en la Tierra en el hombre Jesús, y que le piden ayuda contra el Príncipe de las Tinieblas.... Y la Luz triunfará, porque descendió a la Tierra para redimir a los seres humanos....

amén

Traducido por: Hans-Dieter Heise

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.