3782 Lo espiritual mismo en el hombre atrae el juicio final...

27 de mayo de 1946: Libro 48

El comportamiento de la humanidad clama por el juicio... ella misma atrae el juicio final, porque realmente ya no se fija en el propósito de la vida terrenal, ya no se encuentra en el nivel espiritual que requiere un encarnación en la tierra como ser humano. Y es por eso que vuelve a retroceder de desde su última etapa de desarrollo hacia la etapa inicial, y debe volver a tomar la tierra como lugar de residencia por tiempos infinitamente largos para finalmente poder redimirse.

La gente ya no Me reconoce, son más incrédulos que nunca y por eso no buscan una conexión Conmigo, están sin fuerzas y ya no puede desarrollarse espiritualmente hacia arriba, sino que se esfuerzan por alejarse aún más de Mí, buscando la fuerza en Mí oponente, en que buscan alterarse a sí mismos y a su fuerza a través de su propia falta de amor y pasan con indiferencia a la necesidad de sus semejantes. Es un estado en la tierra que no es soportable y que, por lo tanto, requiere un cambio urgente, es un estado que contradice completamente Mi ley desde la eternidad y, por lo tanto, no puede ser tolerado por Mí.

Las personas mismas no se esfuerzan por mejorar su estado mental, sino que se hunden más y más profundamente. Y por el bien de lo espiritual mismo, que está encarnado en la tierra como ser humano, Yo detengo este proceso de desarrollo... Yo vuelvo a poner lo espiritual a la forma externa que corresponde a su grado de desarrollo...

Juzgo lo espiritual, pongo fin al estado de libertad que ya había alcanzado y lo aprisiono de nuevo, robándole por completo su libertad para su anterior salvación. Yo lo juzgo, pero lo espiritual por sí mismo atrae el juicio, porque las personas en la etapa del libre albedrio son ellas mismas las autoras de lo que la tierra esperará en breve. La voluntad humana no aspira a la libertad definitiva, sino que se encadena cada vez más que nunca a la materia y así da testimonio del deseo que también se cumple para ella. Predomina el amor propio, no se practica el amor al prójimo y la gente desconecta completamente el amor por Mí, porque ya no Me reconocen y por su desamor también se vuelve incapaz de reconocerme. Y eso es un estado espiritual tan bajo que trae consigo la disolución de las creaciones, que contenían los espiritual con el propósito de un desarrollo ascendente.

El tiempo se acerca cada vez más, donde se produce este acto de disolución, porque la humanidad no mejora, permanece dura e insensible en su pensar y actuar,, ya no reconoce la ley del amor pero que se basa en Mi orden desde la eternidad. Pero sin amor no hay existencia, porque el amor es fuerza y todo ser que se esfuerza hacia arriba necesita fuerza... que quiera vivir en libertad y felicidad y que quiera permanecer cerca de Mí hasta la eternidad...

Amén

Traducido por: Hans-Dieter Heise

Este comunicación no se menciona en ninguna folleto temático.

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