B.D.-Nr. 7904

¿Auto-redención?.... La obra redentora de Jesús....

Ningún ser humano puede redimirse a sí mismo, ningún ser humano puede llegar a ser bendecido por su propia fuerza. Recordad que sois impotentes al nacer como ser humano. Se os ha dado la fuerza vital para vuestra existencia como ser humano, con la cual podéis crear y obrar según vuestra voluntad. Pero para llegar a ser bendecido, debéis poseer fuerza espiritual, y de esta carecéis, vosotros aún formáis parte de Mi adversario, quien os arrastró al abismo, y por vuestra caída anterior rechazasteis Mi fuerza de amor, volviéndoos completamente impotentes. Estabais atados por Mi adversario, y él no os dejó libre.

Yo ya os he liberado de su grillete, cuando vosotros.... ahora atados por Mí.... andabais por las creaciones de la Tierra, para volver a ascender lentamente a las alturas. Sin embargo, durante vuestro tiempo como seres humanos el adversario vuelve a tener poder sobre vosotros en la medida en que puede influir en vuestra voluntad, pues aún sois su parte hasta que os esforcéis voluntariamente por acercaros a Mí. Para ello, sin embargo, necesitáis fuerza espiritual, la que aún no poseéis. Vuestro propósito terrenal, sin embargo, consiste en vuestra liberación de él, la redención de su poder, del grillete que había puesto alrededor de vosotros.... Y como no disponéis de la fuerza para esto, no podéis redimiros.... Necesitáis ayuda que solo Uno puede proporcionaros: Jesucristo, el Redentor del mundo.... En Él Yo Mismo vine a la Tierra para llevar a cabo la obra de Redención para vosotros, para redimiros de Mi adversario con Mi sangre.... para adquirir para vosotros la fuerza que necesitáis y que os será dada cuando Me reconozcáis como el divino Redentor, cuando queréis reclamar las gracias de la obra de Redención.

Una y otra vez intento aclararos el significado de la obra de Redención; Yo intento haceros comprender por qué debéis reconocer a Jesucristo y Su obra de Redención, y que a vosotros es imposible liberaros del poder de Mi adversario sin Él, el divino Redentor, y que no os es posible redimiros a vosotros mismos.... que Me necesitáis a Mí para poder llegar a ser bendecidos. No podéis hacerlo por vuestras propia fuerza, pues primero debéis adquirir esta y por lo tanto debéis reunir la voluntad seria de liberaros del poder de Mi adversario, y esta voluntad está debilitada por vuestro anterior alejamiento de Mí, porque carecéis de amor.... Rechazasteis la fuerza del amor divina, vosotros mismos carecéis de amor, y el amor es la fuerza que os capacitaría.... Pero mientras seguís perteneciendo a Mi adversario, él hará todo lo posible para impediros obrar con amor y vosotros no tenéis la fuerza para resistirlo....

Debéis pedirle fuerza a Jesucristo y, por lo tanto, reconocerlo como el Único Que puede redimiros del poder hostil.... Entonces vuestra Redención está asegurada.... Entonces usaréis siempre la fuerza vital disponible para vosotros únicamente para obrar en amor; recibiréis fuerza y la incrementaréis constantemente, y podréis resistir a Mi adversario. Vosotros os dirigiréis a Mí, a Quien reconocéis en Jesucristo, y su poder se quebrantará desde el momento en que os encomendáis al divino Redentor Jesucristo, Le confesáis vuestra culpa y Le pidáis Su perdón.... Porque entonces os dirijáis voluntariamente a Mí, de Quien una vez os separasteis.

Y ahora Mi fuerza de amor puede irradiar de nuevo a través de vosotros, recibiréis fuerza y actuaréis conforme a Mi voluntad.... Vuestra fuerza espiritual crecerá, vuestras almas madurarán, y os esforzaréis por lograr la perfección en la Tierra, y también podréis hacerlo, porque habéis sido liberados del poder que os mantenía atado hasta que Jesucristo Mismo rompió las cadenas y pudisteis vivir de nuevo en libertad espiritual. Y entonces habréis alcanzado la verdadera vida, la cual ya no podéis perder, pues habéis sido verdaderamente redimidos del pecado y de la muerte a través de Jesucristo....

amén

Traducido por: Hans-Dieter Heise

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