B.D.-Nr. 7810
Se puedo registrar un gran retroceso espiritual entre la humanidad, que se hará cada vez más evidente a medida que se acerque el fin. Los seres humanos recuerdan cada vez menos a su Dios y Creador, el concepto de creencia les resulta cada vez más irreal, reflexionan cada vez menos acerca del significado y el propósito de su vida terrenal y, en consecuencia, están menos dispuestos a reconocer un Reino espiritual, pues viven únicamente para este mundo y se contentan lo que el mundo les ofrece. Así, que vagan por la Tierra sin ningún propósito, no aprovechan el último breve tiempo de su existencia para su desarrollo espiritual, lo que hace inútil todo el proceso de la pre-evolución, pues cuando haya llegado el fin de esta Tierra volverán a caer en las profundidades más profundas, pues incluso en el más allá difícilmente podrán ascender, ya que están y permanecerán completamente desprovistos de luz.
Y puesto que la mayoría de los seres humanos se encuentran en este estado espiritual, no cabe esperar ningún cambio en la Tierra, y es por parte de Dios Quien tiene que crear un cambio, para que el curso de desarrollo ascendente de lo espiritual que aún se encuentra atado en las obras de la creación, que aún no ha alcanzado el estado der ser humano, pueda continuar. Pues su desarrollo posterior también se ve comprometido si la humanidad se haya des-espiritualizado por completo y, en su ignorancia a menudo también priva de ese espiritual la posibilidad de poder desarrollarse ascendente.
Este estado de la humanidad, por lo tanto, da lugar a una transformación espiritual y terrenal total, a la que vosotros, los humanos, os enfrentaréis. Si viviríais según el orden legal, el desarrollo espiritual ascendente de todo lo espiritual estaría garantizado, tanto para lo que está atado en la tierra como para aquello que camina sobre la Tierra en libertad. Entonces no existiría un nivel espiritual tan bajo en la Tierra que los seres humanos andan sin fe y no hacen nada por sus almas que deben madura en la etapa humana para poder entrar libremente en el reino espiritual en luz y fuerza.... Los seres humanos se han entregado al adversario de Dios, son sumisos a él y solo cumplen su voluntad, lo que significa que viven completamente sin amor, que se mueven en las tinieblas espirituales y no aprovechan su vida terrenal para la espiritualización de sus almas.
Y por eso hay que poner un fin a este estado, hay que reestablecer el orden para que la Tierra se convierta en una escuela para lo espiritual, que, encarnado como ser humano, se encuentra en la etapa final de su desarrollo. Y hay que poner un fin al obrar del adversario de Dios.... Y es por eso, que a vosotros, los seres humanos, también os espera el fin de esta Tierra, y se os recuerda constantemente para que finalmente todavía os cambiéis y toméis conciencia de vuestro verdadero propósito de la vida terrenal. Sin Dios estáis perdidos y tendréis que volver a languidecer durante eternidades en este alejamiento de Dios, lo cual significa la más profunda infelicidad para lo espiritual que una vez emanó de Dios.... Debéis seguir buscando a Dios mientras todavía tengáis la oportunidad en la Tierra, y Él seguramente se dejará encontrar por vosotros.
Y solo necesitáis reflexionar seriamente una vez sobre vosotros mismos, solo necesitáis tener la voluntad de que vuestra vida terrenal no haya sido vivida en vano.... y seguramente surgirán pensamientos en vuestro interior que os brindarán una pequeña luz. Pero en contra de vuestra voluntad no podréis lograr la Salvación, contra vuestra voluntad no se os puede dar luz alguna.... Y si tenéis el corazón endurecido, entonces no podréis libraros del nuevo destierro que es el destino de todos aquellos que no creen en un solo Dios y Creador, a Quien deben su vida terrenal y a Quien se Le ha dado todo poder en el Cielo y en la Tierra.... Entonces sin duda irán a la ruina, porque pronto se acabará el tiempo, pronto la tierra será remodelada para que pueda cumplir una vez más su propósito: ayudar a la maduración de lo espiritual, como es su destino....
amén